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“Cuando digo gestionar las emociones sólo quiero decir las realmente angustiosas e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace rica a la vida”. (Daniel Goleman)

Goleman(1946) que es uno de los más importantes psicólogos del mundo en materia de lo que él ha dado en llamar “competencias emocionales”, insiste en que necesitamos las pasiones que formen parte de nuestra vida.

Es que sin la parte emocional nuestra existencia no tendría sentido. Pero ello no nos exime de la responsabilidad en cómo las gestionemos, ya que podremos ser los dueños de nuestros pensamientos, pero seguiremos siendo esclavos de nuestras emociones.

Cuántas veces habremos escuchado expresiones tales como “es más frío que el hielo” o “no se inmuta por nada”, en alusión a la forma de conducirse de determinada persona, especialmente en ambientes laborales y casi siempre (no falla),que ostenta un puesto de gran responsabilidad y con mucho personal a cargo.

Los consejos que escuchábamos de nuestros mayores cuando éramos muy jóvenes y que ahora también solemos dar a los que nos siguen: “nunca dejar que las emociones dominen a la inteligencia”, están en perfecta concordancia con el pensamiento de Goleman.

¿Cuál es la razón por la que debemos evitar tal irrupción de las emociones controlando nuestra vida? ¿Es que las emociones son malas? Todo lo contrario: las emociones son las que dan sentido a la forma en que nos conducimos y comportamos cada día. Son las que nos hacen recorrer kilómetros aunque sólo sea para compartir unas pocas horas con la persona amada…son las que nos hacen mover el mundo para que podamos tocarnos y sentirnos.

En realidad ¡qué sería de nuestras relaciones interpersonales si no intercambiásemos emociones!Por ejemplo a nivel laboral, si no compartiésemos además de trabajo y responsabilidades con compañeros, un espacio para la alegría, disfrutando de encuentros aunque sean breves para tomar un café o contarnos historias que estamos viviendo cada uno, nuestras ocho o diez horas diarias no serían igual si todo se limitase a actuar como máquinas o robots.

Esta parte emocional es inevitable en la relación humana porque somos las personas un gran manojo de emociones que se manifiestan con gestos y expresiones, pero muy especialmente con palabras y actitudes.

Las emociones son estados que pueden ser más permanentes opervivir en nosotros transitoriamente, porque es nuestro hemisferio derecho cerebral el que las emite y controla.

Algunas son más perennes y determinan nuestro estado de ánimo habitual, lo que nos hace decir de una persona que tiene buen carácter. Otras son el resultado de un impacto emocional, bueno o malo, pero que perdura poco tiempo porque gracias también a nuestra mente, podemos racionalizarlas, acomodarlas en función de nuestra realidad de ese momento y administrarlas de manera tal que no nos afecten (cuando son negativas).

Igualmente ante las emociones positivas transitorias, es conveniente dejarlas a buen resguardo (nuestro archivo mental) para persuadirnos a nosotros mismos de que seamos capaces en otra circunstancia que se repita igual y nos provoque esa sensación de bienestar y alegría.

De ninguna manera, tengan más o menos duración, debemos permitir a nuestra mente que con cierta frecuencia nos amargue determinado día, llegando incluso a destrozarnos el espíritu. Esta última circunstancia, casi siempre se dacuando estamos bajos de forma, cansados físicamente pero también mentalmente, lo que nos hace más vulnerables y sensibles a cualquier sentimiento y emoción, que a lo mejor en otras condiciones no nos afectaría tanto.

A veces, sentimientos negativos que se han producido por una decepción, tan simple como un desencuentro de opiniones sobre las tareas que estamos haciendo, que consideramos que no nos han tratado de manera justa, por ejemplo, una reprimenda del director de departamento.

Gloria Marie Steinem (1934) es una periodista y escritora estadounidense, considerada icono del feminismo de los años 60 del siglo XX, afirma que “la esperanza es una emoción indomable”.Tiene sentido cuando ante un problema que estamos atravesando, nos desborda ese sentimiento esperanzador de que superaremos el momento porque estamos actuando y haciendo las cosas bien. Como Steinem refería, la esperanza nos energiza de tal manera que tenemos que ser muy cautos en que tal sentimiento no se desborde y sepamos administrar las emociones para poder persistir en nuestros objetivos.

Dominar las emociones es fundamental para que sigamos viendo un horizonte posible de mejora.En caso de que tengamos un conflicto de trabajo por diferencias de criterio técnico con un compañero o con un jefe, es el momento de controlar las emociones y sentimientos que nos llevarían a plantar cara y decir cosas de las cuales podríamos arrepentirnos en breve.

Nuestras emociones deberían ser tan educadas como nuestro intelecto, de manera tal que seamos conscientes de cuál es la manera más conveniente de sentirnos para poder responder cuando estamos dolidos por una palabra o una acción. Lo mejor es dejar que la vida entre en nosotros, nos toque y nos haga sentir que somos importantes por el sólo hecho de ser seres humanos.

Siempre me ha impresionado cuando se hacen comparaciones de las emociones (un auténtico intangible) con cosas, caso de que “las emociones son como las olas…no se pueden controlar…sólo elegir aquellas que nos gustan surfear”, porque de alguna manera nuestra mente nos está diciendo a gritos en una conversación silenciosa con nosotros mismos (valgan los extremos) “¡cuidado!...¡elegir bien la ola adecuada y no aquella que me tumbe!”.

No estoy en contra para nada de mostrar las emociones, pero es conveniente elegir el momento y el lugar.

William Wordsworth (1770-1850) fue uno de los más importantes poetas románticos ingleses que afirmaba que “la poesía es el desbordamiento espontáneo de sentimientos poderosos: toma su origen en la emoción recogida en la tranquilidad”.

La poesía es quizás el ejemplo máximo de lo que son las emociones y sentimientos, que están en todas partes. Desde el ambiente que nos rodea, a pesar que en muchos momentos esté cargado como ocurre con las nubes que no dejan pasar al sol aunque siempre el astro rey está ahí, las emociones buscan la oportunidad y también nos eligen a nosotros.Pasan a través de las nubes del clima ambiental que se esté teniendo. En definitiva, terminamos siendo rehenes de ellas tanto para lo bueno como lo malo que dichas emotividades contengan.

La cuestión es cómo actuamos y nos comportamos equilibrando emociones y pensamientos, acciones y palabras que nos gustarían decir con las que conviene que digamos. Es una especie necesaria de “buena gobernanza”, para que no caigamos en el desánimo al primer revés ni tampoco regodearnos en exceso porque las cosas han salido bien y creamos que así seguirá siendo en el futuro. ¡Nada hay comprado…las emociones tampoco!

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