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Desde Hollywood hasta Gran Hermano de Telecinco, el acoso y abuso hacia la mujer no tiene límites

Se trata de algo muy serio que es nada más y nada menos que aprovecharse de la vulnerabilidad de la mujer. ¿Significa que hoy día sigue siendo vulnerable? Por supuesto que sí, en cuanto nos atengamos a cifras de violencia de género en España y en otros países que se persigue con especial celo este tipo de delitos.

Pero en los años 50 y 60 en la capital mundial del cine que es Hollywood, el poder empresarial de los productores no tenía parangón. Pero sucede que incluso hoy día, una industria dirigida en su mayoría por hombres, permite que las estrellas femeninas cobren un 30 y hasta un 40% menos que sus homólogos masculinos. En principio, esto en sí mismo no configura un delito, pero sí encierra una actitud negativa hacia el rol de la mujer en la sociedad. En realidad sí lo es desde el punto de la igualdad de derechos.

Esto fue denunciado por actrices, una de ellasganadora de un Oscar como Patricia Arquette, que al recibir el más famoso galardón que otorga el cine mundial hizo poner de pie para aplaudirla a la mismísima Meryl Streep, una de las personalidades más respetadas en el mundo del cine, al denunciar que en Estados Unidos en general (no sólo en el cine) toda mujer trabajadora cobraba menos que un hombre por hacer el mismo trabajo. Sostuvo ante la ovación de sus colegas, que esto era una violación de sus derechos civiles, cuestión muy delicada y respetada en dicho país.

En el caso de Telecinco, sólo conozco la información que han dado los medios de comunicación, de que la Guardia Civil estaba investigando un caso de abuso sexual, lo que no me llamaría la atención desde que en programas de esta cadena poco a poco los diálogos, insultos y actitudes van degenerando para llegar a límites que no deben ser tolerados.

Desde ya que el insulto no es comparable con un supuesto abuso, pero lo que digo es que la violencia de la palabra engendra más violencia, pudiendo llegar a situaciones muy próximas a lo que puede entenderse por abuso, que nunca se hubiesen dado si al menos, la dirección y producción del programa hubiesen cuidado un poco más qué líneas rojas no debían cruzarse en cuanto a palabras y actitudes.

Esto finalmente la sociedad española lo castigará con la caída de audiencia. Desconozco si el programa ha dejado de emitirse, pero si así fuese el caso, sería una excelente decisión de la dirección de la cadena, incluso para facilitar la investigación criminal.

La sociedad en la que vivimos le debe mucho más a la mujer de lo que a los hombres nos gustaría admitir. Siempre ese aire de superioridad que gracias a Dios ha sido igualado y en gran cantidad de ocasiones superado por la inteligencia, empatía, así como el saber estar y hacer de las mujeres. Así de simple.

No debemos olvidar que el avance que se ha operado en todos los ámbitos del conocimiento tecnológico y científico, así como en el del liderazgo, ha experimentado un gran salto gracias a la mujer. ¡Pero cuidado…este no ha sido respondido ni agradecido de manera simétrica por los hombres!

¿Por qué sigue habiendo asimetría en el trato y la consideración hacia las mujeres? Si observamos situaciones que aún se presentan en 2017 cada día en cualquier país, en todos los sectores de la economía, si bien pueden sorprendernos las denuncias que nos llegan de Los Ángeles (capital mundial del cine) en que a varios actores famosos se les ha denominado “depredadores sexuales”, también ese tipo de actitudes reprochables y despreciables sigue habiéndolas en empresas y en cualquier institución pública o privada.

El prestigioso psiquiatra español Enrique Rojas Marcos afirmaba el pasado sábado en TVE, a propósito del tema que se estaba tratando que era el acoso, que no todo acosador entra en la categoría de una patología, sino que muchos lo hacen porque ya tienen esa costumbre, utilizando su posición y asumiendo esas acciones casi como un juego, “siendo muy difícil de discernir qué situaciones son simplemente un halago o incluso un piropo de otras que puedan considerase claros actos de acoso”

Pero si bien son acertadas estas explicaciones, quiero extenderlas un poco más. Ser vulnerable por el hecho de ser mujer, tiene sus inconvenientes cuando se trata obviamente de estar en desventaja frente a un hombre que le lleva unos 30 kilos de media de peso. Sencillamente el enfrentamiento físico, de producirse, es desigual. Justamente por este motivo, son miles las mujeres que en España han aguantado mal trato físico y psicológico, porque sabían que no tenían otra escapatoria.

Pero cuando el marco legal gracias a que se legisla favorablemente en este sentido para que no ocurran delitos de violencia de género, no termina erradicando esta plaga, algo es que sigue fallando en nuestra cultura occidental creyendo que se puede poseer a una mujer como propiedad privada de un hombre que se resiste a un divorcio o a ser dejado por su pareja.

Pero la mujer demuestra en todo momento su fuerza moral, especialmente cuando tiene que poner en riesgo su vida por sus hijos y aún, conociendo perfectamente su vulnerabilidad. En las empresas, por ejemplo, a pesar de la debilidad frente a una posición de poder (jerárquico), surge el espíritu de lucha que siempre ha tenido, su habilidad y empatía para evitar situaciones desagradables o enfrentarse a conversaciones comprometedoras incluso para su estabilidad en el puesto de trabajo.

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, en un documento titulado “El acoso sexual a las mujeres en el ámbito laboral”iniciaba con dos párrafos contundentes lo que se entiende por esta lacra social: “El acoso sexual es un fenómeno social de múltiples y diferentes dimensiones, denunciado por distintas organizaciones e instituciones y constatado por distintas investigaciones que han evidenciado la existencia, extensión y gravedad de este fenómeno en el ámbito laboral”.

“El acoso sexual puede ser sufrido tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo la mujer se convierte en la principal víctima del mismo porque su situación en el mercado laboral es claramente inferior respecto a los hombres, por su inestabilidad en el empleo y su subordinación jerárquica profesional”.

Creo que después de leer esta definición, poco resta por aclarar. Sólo el firme deseo de erradicar todo tipo de actitud que encierre desprecio, acoso y abuso, tanto psicológico como físico, hacia la mujer. ¡Debemos superar esta epidemia!

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