6 de julio de 2020, 18:33:11
Medios de Comunicación


La transparencia, ¿la nueva objetividad?

“The Economist” explica en un artículo que en la era de la información no tiene tanta importancia ser imparcial

Por Rodrigo Carretero

La aparición de Internet está cambiando por completo las reglas del juego en los medios. El viejo modelo está en decadencia, cierran medios tradicionales y surgen otros digitales con un ADN completamente diferente. Todo ello ha llevado a “The Economist” a preguntarse si en este nuevo paisaje plagado de medios tiene importancia la objetividad. La conclusión a la que llega es que la “transparencia es la nueva objetividad”.


El artículo comienza afirmando que en un mundo en el que a diario surgen nuevas fuentes de información en Internet, los consumidores terminan abrumados por tanta información. “Ahora lo que buscan es que alguien les diga qué significa realmente la noticia”, señala “The Economist”, que asegura que muchos medios están siguiendo la tendencia del canal de televisión Fox y están perdiendo el miedo a decir lo que piensan. “La táctica les está dando buenos resultados. Por ejemplo, Al Jazeera apoyó descaradamente la reforma en el mundo árabe y la MSNBC se ha posicionado para atraer a una multitud de izquierdas que le está haciendo ganar audiencia, aunque no sea tan política como la Fox”, explica el artículo.

Joshua Benton, del Nieman Journalism Lab, asegura que la objetividad es un invento relativamente reciente: “Un montón de gente de los periódicos trata la objetividad como una verdadera religión, cuando es un artefacto creado por un conjunto de circunstancias económicas e históricas”. “The Economist” asegura que Benton tiene razón y recuerda que los padres fundadores de Estados Unidos alimentaron una prensa ferozmente partidista, aunque en el siglo XIX se adoptó una postura más objetiva por varias razones.

“Al apelar a un público más amplio, consiguieron aumentar su circulación y sus ingresos publicitarios. La consolidación de los monopolios periodísticos locales también promovió la imparcialidad”, dice el artículo. Una sentencia esta última que respalda Benton: “Cuando eres el único periódico de la ciudad, no puedes arriesgarte a molestar a los liberales por ser demasiado conservador o viceversa”.

“The Economist” señala que con la profesionalización del periodismo el siglo pasado se produjo un estilo aún más independiente en los periódicos. Jay Rosen, de la Universidad de Nueva York, asegura que se alcanzó un acuerdo entre anunciantes, editores y periodistas para que los medios no se alinearan con nadie para que los anunciantes pudieran dirigir sus mensajes a todo el mundo. De esta forma, los editores lograban un mensaje más amplio y los periodistas trabajos estables. Rosen añade que la radio y la televisión adoptaron también la imparcialidad en sus noticias para maximizar su atractivo para las audiencias y los anunciantes.

“En estos días, los diferentes países tienen diferentes preferencias. En Europa, el partidismo de los periódicos es generalizado y la independencia de la BBC en Gran Bretaña es inusual”, asegura “The Economist”, que añade: “Si la imparcialidad es la excepción y no la regla, en la actualidad se acentúa más porque Internet ha comprimido el ciclo de noticias con titulares entregados al instante por teléfono o Twitter, creando una creciente demanda para su análisis inmediato”.

El semanario explica que la Red hace que sea más fácil que nunca buscar y sintetizar diferentes puntos de vista y cita a Krishna Bharat, creador de Google News, cuya idea surgió después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando se sintió frustrado por la “ineficiencia” de tener que visitar muchos sitios webs diferentes para obtener un panorama más amplio de la noticia. “Es hora de aceptar que determinadas fuentes de noticias tienen un punto de vista”, afirma Bharat. “The Economist” en su artículo asegura que al socavarse muchos de los argumentos tradicionales de la objetividad, Internet puede crear una amplia ‘Foxificación de las noticias’ y un retorno al panorama de los medios más partidista del siglo XVIII.

Subraya, en cualquier caso, que todo ello no quiere decir que todas las organizaciones de noticias deban tomar posiciones, pero Rosen, por ejemplo, cree que no tiene sentido que los periodistas busquen una pretendida imparcialidad citando personas de lados opuestos y evitando sacar conclusiones aunque los hechos sean claros.

Por eso, “The Economist” asegura que la transparencia es ahora la nueva objetividad. Rosen explica que se debe aceptar que los periodistas tienen un punto de vista mientras mantienen su precisión y honestidad. Esto, asegura, implica periodistas que ofrezcan información sobre sí mismos. El artículo señala que, por ejemplo, en AllThingsD todos los periodistas ofrecen una declaración ética con información sobre sus acciones, las relaciones financieras y, en algunos casos, datos de su vida personal.

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