8 de julio de 2020, 6:01:52
Prefiero entender un por qué


Prefiero entender un por qué


Iniciamos hoy un espacio para que los profesionales del Management, tengan un referente claro de lo que se mueve en materia de liderazgo, inteligencia emocional y el amplio campo de conocimiento que abarca el estudio de las organizaciones.


Demócrito, uno de los grandes sabios de la antigüedad, afirmaba:

“Prefiero entender un por qué…a convertirme en el Rey de Persia”.

Siempre me han impresionado las grandes mentes que, gracias a sus descubrimientos, anticiparon en siglos muchas de las cosas de las que disfrutamos hoy día. Pero fundamentalmente, el mayor impacto que me producen, es en cuanto a la REVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO que produjeron. De ahí el nombre de este Blog.

Entorno, cambio y liderazgo

Tener una exacta dimensión de la realidad es la clave de un buen liderazgo

En el mundo empresarial es especialmente importante responder adecuadamente a todos los “por qué”, ya que es el sustratum de un liderazgo efectivo. Los buenos líderes si algo tienen en común, es interpretar el entorno tal cual es.

Dimensionar la realidad para una organización es lo que se conoce como “strategic fit”, o sea, que la estrategia que se implemente esté en sintonía con el entorno, en función de cómo hemos interpretado el medio. Si hemos efectuado un buen diagnóstico de situación es que se ha interpretado la realidad debidamente.

¿Qué quiere el mercado? ¿Qué quiere la sociedad? Y la pregunta del millón: ¿qué es lo que la organización puede ofrecerle hoy?

Errores en la percepción del entorno

Cuando surgen dudas sobre la dimensión de la realidad (mercado) en el que debemos competir y sobrevivir (hoy día en plena crisis), los desafíos que tiene que enfrentar la organización no necesariamente son percibidos en su exacta dimensión por los directivos que tienen que tomar decisiones.

Una percepción equivocada del entorno, lo más seguro es que nos lleve a tomar unas decisión errónea, o en caso de que la acción que se implementa sea correcta, la reacción pudiera ser demasiado tarde.

En ambas circunstancias, por más que se haga un nuevo diagnóstico, el cambio ya habrá “arrasado”: pérdida de cuota de mercado o desaparición de la organización. Así de simple.

Compartir las dudas para comprender mejor la realidad

Dudar es humano. Las dudas que a Ud. puedan sobrevenirle sobre la percepción que está teniendo del mercado, de su competencia, etc. requieren de una segunda o incluso más opiniones. Pero tendrá que vencer ese prurito que le impide reconocer que Ud. no está seguro, porque antes o después se sabrá.

Los buenos líderes plantean sus dudas sin tapujos, reconociendo las limitaciones que le producen determinadas situaciones, sean de la naturaleza que sean. Y una crisis exige de los líderes, honestidad y transparencia con el equipo para afrontar los retos.

El hombre está inmerso dentro de una sociedad con reglas muy duras y competitivas. Únicamente se permite que estén en el juego de la “supervivencia empresarial” los más aptos, los que sean los primeros, o los mejores, o diferentes.

Y el mejor es siempre el que ve la realidad tal cual es, no la que quisiera que sea. Esta dicotomía entre lo que es y lo que se quiere creer que es, ha conducido a muchas empresas a la bancarrota.

Saber interpretar los fracasos

Naveen Jain, que es emprendedor, filantropista y pionero en la innovación tecnológica, fundador del World Innovation Institute, Moon Express, Intelius and InfoSpace, afirma que a veces no somos capaces de interpretar qué es un fracaso y también fallamos a menudo en reconocerlo cuando se produce. Pero antes de definir qué es fracaso, necesitamos discutir cuál es el verdadero éxito de un líder.

El buen líder influye sobre los demás

El éxito no consiste en la acumulación de riqueza, sino cuántas son las vidas sobre las que ha impactado o influido justamente por haber sido exitoso.

Y la influencia que se pueda tener en la vida de otras personas, sean más próximas –equipo de trabajo, personal de una empresa- o más lejanas, la sociedad en general gracias a las acciones de una organización, es una de las características de un buen liderazgo efectivo.

Flexibilidad ante el cambio

Enfrentarse a la realidad requiere de una gran adaptación al cambio y de una estructura flexible de las organizaciones, por lo que cuántas más sean las que no tengan ni la flexibilidad ni la capacidad de adaptación que las circunstancias exigen, mayor será el número de ellas que serán expulsadas del mercado.

Se cree que desde el inicio de la crisis internacional de 2008, han desaparecido decenas de miles de empresas en todo el mundo, pero lo que sorprende es que se estima que un porcentaje no inferior al 40%, se ha debido de manera directa a su incapacidad para adaptarse a los cambios y exigencias de las nuevas realidades imperantes. Lo que determina que inexorablemente hubiesen desaparecido si no hubiera habido crisis internacional, por no saber cómo enfrentarse al cambio.

Y en materia de cambio, qué nos indica el Management: disminuir el impacto negativo cuando nos sobreviene el cambio y nos enfrentamos a las dificultades. Saber aceptar el CAMBIO como una oportunidad para poder demostrar que con una buena gestión se obtendrán los resultados deseados.

Perder esa obsesión que produce el miedo al CAMBIO y convertirla en una FUERZA POSITIVA, que potencie la creatividad y el desarrollo del talento.

Afirmaba con razón Peter Drucker, que “La organización que no innova, envejece y decae. Y en un período en el que se suceden cambios de manera acelerada, ello significa que el declive será rápido”.

Holly Green, Directora General de The Human Factor, afirma: “Se asume que el mundo es razonablemente estable y predecible. Puede ser algunas generaciones atrás. Pero cualquier observador que preste atención al comportamiento de los últimos años, sabe que no es ninguna de las dos cosas”. A continuación introduce cuál es la diferencia entre la planificación estratégica y el pensamiento estratégico.

Coincido con esta experimentada empresaria y estudiosa del comportamiento organizacional, en que la primera es lineal, lógica, que se desarrolla a través de un proceso secuencial basado en el análisis, con la característica de que tiene un inicio y un final.

En cambio, el pensamiento estratégico nos obliga a ejercitar la parte no analítica del cerebro en donde se encuentran las emociones, la creatividad y la intuición, con la finalidad de sintetizar en vez de analizar.

A diferencia del proceso lineal, cuando se cuestiona desde todos los ángulos y con diferentes perspectivas contando con una variedad de fuentes de datos e información, se está creando un escenario hacia dónde la organización debe moverse. Y además nunca termina. Es un proceso continuo de mejora y debe practicarse en todos los niveles de una organización.

El pensamiento creativo nos ayuda a dar respuesta a todos los POR QUÉ que inquietaban a Demócrito.

Hoy es el Management estratégico quién se inquieta por los POR QUÉ y nos enseña que:

1º La percepción adecuada de la realidad es el 70% del camino del éxito.

2º Tener la exacta dimensión de la realidad es la clave. No lo que queramos que sea sino lo que es.

3º No tener miedo a las dudas y propiciar decisiones compartidas y consensuadas.

4º Ser flexibles en cuanto a la estructura y el pensamiento. La estrategia prevalece sobre la estructura organizativa y no en sentido inverso.

5º Pensar estratégicamente primero y planificar estratégicamente después.

Tener en cuenta estas reglas, es garantizar el camino del éxito en la toma de decisiones y buenos resultados en la gestión empresarial.

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