8 de agosto de 2020, 14:05:42
Prefiero entender un por qué


Día Internacional de la mujer: ¡todos los días!


No es una exageración como titulo hoy mi blog. Es un sentimiento. Los datos demuestran que las mujeres aún hoy, no valoran en toda su extensión sus habilidades y atribuyen el éxito en sus respectivas gestiones a factores externos más que a las suyas propias. Es que son más humildes que nosotros los hombres.


Dos preguntas debemos formularnos: ¿cuál es el estado actual del liderazgo de la mujer?; ¿cuáles son las estrategias de cambio para que pueda llevar a cabo dicho liderazgo de manera efectiva?

Si nos atenemos a las estadísticas, existe aún una insuficiencia de mujeres líderes en la sociedad. Esto nos lleva a exigir un cambio en el plano individual, institucional y social, una “revolución cultural” para que no existan ni dudas ni prejuicios sobre el importantísimo papel de la mujer en el liderazgo actual. Más aún: es hora que se le reconozca el liderazgo histórico de la mujer en la evolución de la humanidad. Aquello de que la historia la han contado los vencedores, también puede aplicarse a que ha sido relatada mayoritariamente por hombres.

La mujer tiene que focalizar nuevamente cuál es su verdadero papel en la sociedad. Esto implica, una valoración adecuada de sí misma (consciencia de sí misma). Sin complejos ni limitaciones. El tópico de que “este es un mundo de hombres” en los hechos lo es, porque a escala global y en algunos países más que en otros, siempre nos encontramos con un escenario en el que el hombre sigue siendo el protagonista principal.

La educación y la formación como instituciones tienen un desafío: concienciar la escasa representación de la mujer en posiciones de liderazgo.

Contrastar las diferentes perspectivas para liderar que tienen hombres y mujeres

Hay diferencias que son casi insalvables y que el hombre debe aprender de ellas, para no seguir incurriendo en el mismo error. Porque cuando éste se comete recurrentemente, es que es producto de la soberbia y un necesario control del poder en todos los ámbitos de la sociedad.

También otro tópico de que “el hombre es el que lleva los pantalones” en realidad deja de serlo, en el mismo momento en que los ingresos económicos, dedicación y sacrificio de la mujer, la convierte en el sostén necesario de una gran mayoría de familias.

Entre aquellas cosas que la caracteriza en el ejercicio de un liderazgo con su sello personal de mujer, tenemos:

- La mujer intercambia experiencias y escucha al otro.

- La mujer reconoce mejor que el hombre, que el otro también existe. Que la diversidad es una bendición y no un castigo. Que enriquece en vez de ser negativa.

- Ofrece apoyo y ayuda en el liderazgo.

- Define un estilo de liderazgo emergente que surge del servicio, a veces excesivamente desinteresado, hacia los demás.

- Está más comprometida con la organización y la sociedad

El amor de mujer tampoco es un tópico

La Juez norteamericana Mary Ellen Diekhoff, sostiene que si una mujer hace lo que ama y lo que cree es correcto, las oportunidades de liderazgo sobrevienen espontáneamente.

La persistencia no es un valor negativo

Las mujeres tienen que encontrar su voz y utilizarla sin limitaciones. La persistencia es un atributo que las mujeres poseen, pero que en realidad, si no lo tuviesen, lo necesitarían tener. Porque siempre tienen que hacer esfuerzo para demostrar su valía profesional. Casi siempre ocurre así, cuando es del todo innecesario que lo hagan. Pero en un mundo de hombres, finalmente se ven obligadas a hacerlo.

Hablar con su verdad y saber decir que no

Hablan con su verdad y tienen que saber decir que no e imponerse en situaciones en dónde su criterio y sentido común es el que pone un poco de orden y sosiego.

Siguen al corazón y las pasiones (su dedicación y responsabilidad en el trabajo) y su sensibilidad hacia el resto de personas sea cual sea la organización en la que trabajan. Este trabajar duro posee una clave: escuchan la voz interior y el corazón. No solamente la búsqueda de un liderazgo de oportunidades para su propio beneficio.

Les apasiona coordinar que estas mejoras y nuevas condiciones que ha ido ganando en “diarias batallas”, produzca el efecto “cascada” de beneficiar a los demás, sean hombres o mujeres. Esta es la diferencia sustancial con la mecánica mental por el que el hombre (salvo honrosas excepciones) toma las decisiones respecto del género. La diversidad para la mujer no es un problema, sino un derecho.

Una cadena de Mujeres enseñando a ser líderes

Una mujer que le dice a otra que no se tome la discriminación de género como algo personal, que no deje que ello le afecte su confianza y autoestima o que erosione sus posibilidades futuras, se convierte en una pieza clave de un engranaje de cambio social.

A medida que la sociedad sea más abierta y moderna, más rápido se introducirán todas y cada una de las mejoras y cambios que lleven a una política de igualdad en los hechos, para que no tengan que regularse más cuotas ni otras cuestiones que son las que finalmente han impactado positivamente, al menos en nuestro entorno europeo, ya que han movido en parte los datos para que los porcentajes de mujeres en puestos de responsabilidad, se incremente un poco.

Desde ya que no es suficiente, pero hay que persistir en seguir aplicando estas políticas, ya que la igualdad de trato y mayor diversidad en el liderazgo compartiendo puestos hombres y mujeres en las organizaciones, enriquecerá las acciones que se implementen, mejorarán los resultados y el rendimiento, pero muy especialmente, habrá organizaciones, por ende sociedades, mucho más humanas, o dicho de otro modo: la mujer humaniza más que el hombre todos los ámbitos en los que concurre. Así de simple

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