21 de octubre de 2020, 4:34:22
Medios de Comunicación

Inédita iniciativa, objeto de estudio


Los filtros de Snapchat ayudaron a víctimas de agresiones sexuales a denunciar en prensa lo ocurrido

Por Miguel Ángel Ossorio Vega

El periodista Yusuf Omar entregó un móvil a las víctimas y dejó que eligieran un filtro y grabasen un vídeo para un reportaje que después publicó en el 'Hindustan Times'.


Se calcula que la mitad de los niños de India han sufrido abusos sexuales, pero apenas se llegarán a conocer tanto por el estigma social como por la dificultad de hacerlo. Son millones de personas que arrastran cicatrices desde la infancia, y cuya voz casi nunca será escuchada.

El periodista Yusuf Omar, famoso por hacer del vídeo digital su forma de vida, creó en 2016 una nueva forma de entrevistar a la gente sin desvelar su identidad. Lo hizo prescindiendo de las voces distorsionadas y la pixelación que han usado los medios desde que la técnica lo ha permitido, y recurriendo en su lugar a algo tan aparentemente alejado de la seguridad requerida para estos trabajos como es Snapchat. La red social para adolescentes puso de moda tanto los filtros como la fugacidad de los contenidos, que se eliminan automáticamente a las 24 horas. La combinación perfecta para que Omar diera voz a las víctimas.

El periodista seleccionó a personas que habían sufrido agresiones sexuales y les entregó su propio teléfono móvil con su cuenta de Snapchat, con el objetivo de preservar al máximo su identidad. Las víctimas, solas ante el móvil, seleccionaron un filtro y grabaron un vídeo en el que contaban su triste experiencia. Omar utilizó después los vídeos para un reportaje que publicó en el 'Hindustan Times', un diario indio de habla inglesa.

Las víctimas seleccionaron el filtro de un dragón que escupía fuego por la boca al hablar. Una broma en otros escenarios que, sin embargo, ofrecía mayor privacidad a las personas agredidas simplemente porque ocultaba la práctica totalidad del rostro. La soledad ante el móvil, sin el periodista o cámaras presentes, permitió que contasen con mayor sinceridad su sufrimiento. "Hablar sin audiencia puede ser liberador", explicó la psicóloga Sonali Gupta. "Este es el principio que hay detrás de los confesionarios. Uno está menos inhibido cuando no le observan". Además, cuando hablamos cara a cara evaluamos el rostro del interlocutor "en busca de reacciones no verbales, y comparamos nuestras respuestas según se están interpretando", explica. Esto puede dar pie a una adaptación del discurso sobre la marcha o a ocultar los detalles más duros simplemente por miedo o vergüenza.

El vídeo, considerado un caso de estudio del uso de Snapchat para cubrir noticias, superó las 200.000 visualizaciones en Facebook. Pero también sirvió para conocer los horrores de una situación que sufren en silencio millones de personas, y que gracias a una app a menudo criticada por su modelo de negocio y a una tecnología en principio creada con fines lúdicos pudo hacerse pública.
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