28 de mayo de 2020, 15:15:32
Prefiero entender un por qué


Enero, el mes con buenas intenciones y promesas ... pero las personas de carácter son las que las cumplen

Por José Luis Zunni

El invierno está enfriando en cada persona las promesas de cambio que se hicieron para el nuevo año

Las vacaciones de invierno de las Navidades y Reyes, se convierten inevitablemente en el punto de encuentro entre la felicidad de compartir momentos entrañables con seres queridos y desde ya que la de sentir profundamente la ausencia de los que ya no están entre nosotros.


Pero hay otra razón que marca nuestra actitud hacia el tiempo nuevo que se inicia: las promesas, propósitos, metas y un largo etcétera a los que pareciera que el frío de la estación, poco a poco van quitándoles esa fuerza que al menos estuvo en nuestra mente esos primeros días de año.

La velocidad a la que se suceden los acontecimientos en el mundo actual, hace que casi ni nos demos cuenta de que el año ya se ha consumido y comienza uno nuevo, excepto cuando nos vemos “obligados” a hacer un alto y celebrarlo con familiares y amigos.

Pero la realidad como el iceberg, siempre aflora, por más que nuestros brindis hayan estado llenos de promesas y nuevos propósitos. Se trate de lo que se trate, lo que cada año sucede de manera recurrente en cada uno de nosotros, es que sean las dietas, el ejercicio, dejar de fumar, aplicarse más en los estudios y un amplio abanico de futuribles que nos imponemos, finalmente siguen arrastrándose año tras año.

¿Promesas de enero no cumplidas? Más bien, un problema de fondo que no queremos reconocer que es nuestra forma de conducirnos en la vida, nuestra actitud, que nos hace muy a menudo flaquear en nuestros deseos de cambio y renovación. Queremos, pero no podemos. En realidad…sí que podemos…pero no tenemos la firmeza para llevarlo a cabo, se trate de lo que se trate.

Son ideales que queremos alcanzar porque pensamos que nos darán un “sentido de vida”. Pero no debemos creer que por un mínimo cambio (también puede que sea uno importante, caso de hacer ese ejercicio que el médico nos ha recomendado) emanado de unas palabras que nos decimos levantando una copa, sea suficiente para que lo cumplamos. ¡Desde ya que no!

La experiencia nos dice (es lo que escuchamos y nos cuentan personas de nuestra confianza) que una y otra vez cedemos en ese esfuerzo después de unos días.

¿Es ese invierno de enero que también habrá afectado nuestra determinación, o somos nosotros mismos con nuestra falta de carácter que nos hace tirar la toalla?

¿Qué es lo que te preocupa? ¿El peso y la dieta? Si esto es lo que te está rondando en la cabeza durante los festejos y te prometes a ti mismo ponerte firme el mismo uno de enero, es una manera de engañarte y no ver todo tu entorno. Aquellas cosas que están sucediendo en tu vida y que debes seguir atendiendo con responsabilidad, sea en el plano personal o laboral.

En estos ámbitos transcurre el 90% de tu vida diaria y si sólo te has prometido dieta y ejercicio, ¿a qué porcentaje pertenece tu promesa? A la del 10% o a la del 90%?

A veces utilizamos nuestras emociones de manera engañosa, como que no queremos sentirnos. Que nuestra realidad por un momento no va con nosotros. Incluso, tememos caer en ese sentimiento de impotencia por temor a que nuestras emociones nos hagan recordar ciertas incomodidades que el presente nos está produciendo.

De ahí que es importante revisar nuestros planes, propósitos de vida y metas que nos hemos fijado. Desempolvar el “papel” en el que las hemos escrito (aunque son más virtuales porque están en nuestro mapa mental) nos ayudará a responder a si estoy conforme con lo que soy y lo que quiero ser para el nuevo año, independientemente del peso y la dieta.

Y descubrir también si somos capaces de implicarnos con determinación en los ajustes y cambios que nos proponemos.

No ver una imagen de alguien que no podemos ser, sino lo que realmente podemos ser. Entonces si no hay desvíos fantasiosos en nuestras propuestas, nos sentiremos bien, porque lo que nos propongamos entrará dentro de la categoría de personas comunes, como todo el mundo, no seres ideales de metas inalcanzables.

¿Deberías revisar tus propósitos de enero? Seguramente todos debemos hacerlo. Finalmente, no era cuestión de un kilo de más o de menos, o de dejar de fumar. Era mucho más que eso. Se centraba en buscar que todo ese entorno, preferencialmente el personal (familia y amigos, todo el núcleo duro) estuviesen compartiendo alegrías y también tristezas, pero con cariño, amor, solidaridad y entrega.

En el ámbito laboral al que dedicas dos tercios de tu vida, también deberás aplicar la misma regla, preocupándote por tus compañeros, colegas, socios, etc. porque tu meta seguro que es posible a través de un mecanismo de trabajo y responsabilidad compartida.
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