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Así puede ser el mundo en 2100, cuando cumplas 83 años

Carta a un bebé nacido en 2017
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Carta a un bebé nacido en 2017

Ahora que está terminando 2017 puede ser un buen momento para reflexionar sobre el paso del tiempo y hacer un ejercicio de prospectiva sobre cómo puede ser el mundo en 2100, cuando esos bebés cumplan 83 años, que en esa fecha será algo así como tener en torno a 50. El resultado es tan apasionante como asombroso. Una pequeña perspectiva del devenir humano, desde la atalaya de un septuagenario.

Yo nací el 16 de julio de 1946 en Santander, en un gran chalet en El Sardinero. El diario del día en que nací, el 'Informaciones', muy influyente en esos años, titulaba: “Alemania ha sido vencida por la traición de unos pocos. Pero la honra del pueblo alemán está intacta”. Era descaradamente pronazi, a pesar de la debacle germana. Europa estaba increíblemente devastada, habían muerto 70 millones de personas y varios millones deambulaban aún entre las ruinas. No se había abierto paso la evidencia de que el régimen nazi había sido el más criminal de la historia de la humanidad. Mientras yo nacía, un Telón de Acero (según acertada expresión de Churchill) cayó sobre media Europa atrapando a millones de personas que creyeron haber sido liberadas del yugo nazi. En la Rusia soviética, tras 24 millones de muertos en su durísima confrontación contra la “guerra de exterminio” de Hitler, los soldados victoriosos y la sufrida población civil no alcanzaron la paz y la prosperidad que tanto anhelaban. Para millones, fue el Gulag, el racionamiento, la penuria y un esfuerzo colectivo titánico para convertir la URSS en una superpotencia que tuvo al mundo en vilo durante décadas. Hasta que Gorbachov vio un supermercado americano que ofrecía más de 30 especies diferentes de lechugas y comprendió que habían perdido la Guerra Fría. Luego aconteció muy rápidamente lo que Putin ha calificado como “el mayor desastre acontecido a la humanidad en tiempos modernos”: el hundimiento del comunismo en Europa.

El mundo ha cambiado increíblemente en estos 71 años. Europa es el privilegiado lugar del mundo con la mayor tasa de riqueza, bienestar, libertad y derechos sociales. Pero todo es bastante más frágil de lo que la gente común cree. La humanidad puede destruirse a sí misma antes del 2100. Pero debes tener esperanza, porque las cosas pueden también ser muy diferentes. Yo me atrevo a contarte algunas pinceladas de cómo podría ser el mundo cuando tengas 83 años, que serán algo así como tener 40 o 50 ahora. También puedes ser amortal antes de los 83 años. No es ningún atrevimiento exagerado. Te contaré.

He trabajado sobre prospectiva durante bastantes años, los suficientes para comprender que cualquier predicción sobre el futuro con precisión de fechas tiene enormes posibilidades de fallar estrepitosamente. Entre otras cosas, porque existen los llamados “cisnes negros”, acontecimientos totalmente imprevistos que cambian el panorama general. La llegada de Internet (un producto por cierto derivado de la Guerra Fría) es uno de ellos. Si tenemos en cuenta el desarrollo tecnológico exponencial en el que nos hallamos inmersos, es muy posible que en los próximos 83 años contemplemos bandadas enteras de “cisnes negros”. El futuro es intrínsecamente impredecible, pero no será producto del azar, sino de la voluntad y creatividad de la gente. Tenemos que diseñar nuestro propio futuro. Vamos a trazar algunas pinceladas, más con ánimo de fomentar el debate que de acertar en las predicciones. Estas son algunas tendencias para el horizonte del 2100, extrapoladas de lo que hoy son vanguardias.

- El envejecimiento es una enfermedad crónica que puede curarse y revertirse. La salud es uno de los campos en los que va a producirse en las próximas décadas un progreso sin precedentes. Están empezando a converger una serie de innovaciones y nuevas tecnologías en el sector con un potencial enormemente disruptivo. Por ejemplo, en vez de recetar pastillas, los doctores prescribirán tratamientos con nanorobots, que actuarán con precisión digital. También las tecnologías genéticas tienen un potencial tan enorme que serán socialmente peligrosas, creando castas privilegiadas. Primero se alargará la vida humana hasta el entorno de los 150 años, haciendo que las personas se mantengan vivas hasta que la tecnología de la vida electrónica dé paso a los amortales. Ray Kurtweil se atreve a pronosticar lo que llama la Singularidad, el punto crítico de la expansión exponencial del conocimiento y la llegada de los llamados amortales, hacia la mitad del actual siglo. Y aún queda la otra mitad.

- Las nuevas desigualdades. El peligroso aumento actual de las desigualdades en el reparto de la riqueza en el mundo no será nada en comparación con las desigualdades que generará la tecnología. ¿Contemplará la gente sin duras reacciones la aparición de castas genéticamente modificadas, de los amortales, de las personas de mente expandida, privilegios que proporcionarán superpoderes a los que puedan pagarlos?

- Cerebros conectados. Primero se conectarán a las computadoras con una interfaz, lo que mejorará las capacidades cognitivas de forma impredecible. Luego, nos podremos comunicar a través de transmisiones telepáticas. La telepatía sintética, recoger pensamientos y reproducirlos en otro cerebro, es perfectamente posible, dice un estudio de la BBC. Es más, podremos conocer literalmente el pensamiento de otra persona a distancia, sin necesidad de que lo exteriorice.

- Traducción instantánea y una sola criptomoneda global. No habrá que esperar mucho, dadas las necesidades y posibilidades actuales. Todo ello contribuye a una forma de “cognounión” globalizada, tal vez una noosfera, el Punto Omega en el que confluyen la ciencia y la religión, como adelantó el genial jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Todos los libros producidos por la humanidad serán digitalizados y podrán consultarse de manera trasversal, ayudados por una potente Inteligencia Artificial.

- El declive de las naciones soberanas. El nacionalismo sonará enormemente ridículo cuando las naciones y Estados soberanos sean sobrepasados por toda clase de organismos supranacionales y la formación de pequeñas comunidades, algunas establecidas por corporaciones y multimillonarios que crearán espacios soberanos en aguas internacionales.

- La colonización extraterrestre. Tendremos miles de personas en colonias en Marte, instalaciones en la Luna de gran envergadura, con gigantescos paneles solares. Recordemos que Elon Musk quiere jubilarse en Marte y planea tener su primera base en la próxima década. Pero podemos ir mucho más allá, tal vez a Alpha Centauri, con motores en base a iones de gas de xenón acelerado por un campo eléctrico, que llegará a la estrella en cuatro años a la velocidad de la luz. Antes o después, volveremos a las estrellas.

- La economía de la creatividad. El pensamiento lógico-matemático y racional ha sido la principal fuente de conocimiento y progreso de la humanidad hasta ahora, hasta el punto de considerarse con menosprecio otras formas de explicar y aplicar la realidad. Esta frontera empieza a mostrar sus limitaciones. La física cuántica avanzada, por ejemplo, desafía algunos de sus postulados. Se abre paso la evidencia de que el pensamiento intuitivo y creativo crea valor económico. Albert Einstein dijo que “la imaginación es más importante que el conocimiento”. Además, estas habilidades se pueden cultivar y desarrollar. Hay que enfocarse al pensamiento multidisciplinario, donde se enseña a los estudiantes a crear vínculos intercurriculares y ver los problemas desde diferentes ángulos y contextos. Precisamente, estos valores son los que más difícilmente pueden ser aplicados por las máquinas y los algoritmos.

- La renta universal. Ya hoy día, en diversos países avanzados, hay en marcha variados experimentos para proporcionar una renta básica a todas las personas, independientemente de si desarrollan un trabajo remunerado. La automatización va a barrer una enorme cantidad de trabajo repetitivo, mecánico, que las máquinas realizan con gran ventaja sobre los humanos Y el avance de la Inteligencia Artificial nos dará la puntilla. La renta básica no es solo financieramente viable, si se aplica adecuadamente, además es una ventaja que potenciará hasta límites impensables el pensamiento creativo.

- Hace años que los humanos no conducimos vehículos. Son mucho más eficaces, seguros y baratos los algoritmos. Los coches autónomos, todos eléctricos, también vuelan. Y a los aviones también los conducen los pilotos automáticos. Los accidentes se han reducido al mínimo de imponderables. Los humanos gozamos de mucho tiempo libre.

A lo largo de tu vida, querido bebé nacido en 2017, que deseo muy larga y fecunda, tendrás ocasión de comprobar algunas de las ideas que aquí escribo. Pero en todo caso estoy seguro que tendrás ocasión de contemplar maravillas que hoy no puedo imaginar. El futuro también está en tus manos.

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