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La banda de los cuatro

Martes 02 de septiembre de 2014

El mundillo tecnológico ha bautizado a Apple, Google, Amazon y Facebook con el nombre de los famosos dirigentes chinos condenados por sus excesos. La razón es su común ambición, el techo de su mercado es el mundo, no paran en aras para conseguirlo, tiene dinero a espuertas para hacerlo, sus acciones suben en bolsa cual espuma burbujeante, y por eso ponen nerviosos a todos sus competidores. Sencillamente, les temen.




APPLE es el rey absoluto del mundo móvil. No parará hasta ver un iPhone, un iPod o una iPad en la mano de los 7.000 millones habitantes del globo. Le temen porque su caja está llena de dinero, y por su capacidad de ir por delante en innovación y procesos. Su sistema logístico es una de las claves, un preciso mecanismo de relojería capaz de llevar millones de terminales a sus tiendas en la fecha y la hora anunciadas a los fieles súbditos. Apple lo milimetra para mantener la innovación, la calidad y los márgenes. Por cada iPhone paga 17$ por patentes, 47$ por la integración realizada en las fábricas chinas, más de 300$ por el chip, la pantalla y los componentes.

Impone los precios a sus suministradores no solo por volumen, la mayoría trabaja en exclusiva para él. No solo eso, Apple diseña y pone en pie, en muchos casos, las propias fábricas cada vez que decide poner un nuevo modelo en el mercado. Es un mago para poner un ejército de esclavos a su servicio.

GOOGLE tiene como único objetivo organizar la información mundial para ofrecerla en su buscador. Pactará con el diablo por ello. Algunos de sus antiguos socios han conocido su traición, hay bibliografía. Se ha puesto la piel del cordero obsequioso cuya única pretensión es ayudar al prójimo, mientras acumula TAMBIEN la información personal de sus usuarios (incluso el contenido de los correos enviados a través de gmail) en aras de la publicidad que le nutre. Ha entrado en bibliotecas de todo el mundo con su potente escaneadora para tragarse libros en minutos. Es una apisonadora capaz de esquivar las querellas por sus actuaciones monopolísticas. Entra en cualquier servicio para tomar lo que quiere, y la audiencia lo acepta sin cuestionarse si tiene derecho a ello ante los beneficios obtenidos de sus potentes y gratuitos servicios. Los perjudicados callan por temor. Un ejemplo, un grupo de periódicos belga gano a los chicos de Mountain View una demanda por reproducir sus contenidos en Google News sin pedir permiso. El juez evidencio que Google News era un portal agregador de noticias y no el resultado de búsquedas. La decisión de Google de eliminar cualquier referencia a los diarios en su índice de búsquedas les obligó a cambiar su actitud. Lo cuenta el libro Desnudando a Google.

AMAZON quiere ser el supermercado del mundo. Empezó como una web de venta de libros para saltar y eliminar el margen de los minoristas. Ha mejorado, abaratado y enriquecido la experiencia de la compra en librerías, convirtiéndose en el líder del comercio electrónico con tentáculos físicos.

Vende DVD, CD de música, software, videojuegos, electrónica, ropa, muebles, incluso comida. Su secreto es instalar almacenes cerca de los aeropuertos para acelerar y abaratar la entrega, y no pagar a los fabricantes hasta mucho después de la venta, con lo que siempre tiene un colchón de liquidez sin riesgo. Tiene 25 almacenes, y proyectos de continuas instalaciones. Ahora está vendiendo por debajo de precio de fabricación e-readers (lectores de e-book) y tabletas de marca blanca conectados directamente a su catálogo de libros. Los analistas opinan que subvencionar estos terminales es una jugada demasiado arriesgada, Amazon la refuerza con publicidad. Es una inversión.

FACEBOOK está dispuesto a mantener las comunicaciones de 7.000 millones de personas, ya lo hace con 800. Poner cara a los interlocutores, el deseo de contar cosas y entrar en la privacidad de los amigos ha sido su gran descubrimiento. Su salida a bolsa le dará el cash suficiente para comprar empresas, entonces se convertirá en un peligroso rival para Google. Atesora información personal inalcanzable para el gigante de las búsquedas, y la empieza a rentabilizar mediante la publicidad y el comercio electrónico. Hacer la gran red social es, precisamente, la asignatura pendiente de Google, y un fallo que podría costarle la supremacía, como antes le pasó a su otrora gran rival Microsoft. Demostración de lo que digo es que la prensa se pega por cualquier buena nueva de esta singular banda, no por la de Microsoft.

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