Medios de Comunicación

El regreso de los periódicos-púlpitos

Con la crisis, los diarios podrían convertirse en medios de influencia y ostentación

Rodrigo Carretero | Martes 02 de septiembre de 2014

La industria de las noticias está en crisis y, sin embargo, se suceden las grandes compras de periódicos. La última gran adquisición la protagonizó hace unas semanas Warren Buffet, el multimillonario estadounidense que se hizo con 63 periódicos tras pagar 142 millones de dólares a Media General. Recientemente, él mismo había reconocido que los diarios se enfrentan a “pérdidas sin fin”. ¿Qué lleva, entonces, a los hombres de negocios a comprar periódicos? ¿Generan algún tipo de riqueza oculta? David Carr asegura que no en un artículo publicado en el “New York Times”, en el que explica que tras esas compras se esconden intereses sociales y políticos más que económicos.



“La compra de diarios no es barata, pero es evidente que hay otro tipo de pasatiempos caros. ¿Cuánta gente colecciona coches antiguos? Los periódicos pueden no tener muchos beneficios, pero se han convertido en una nueva forma de ostentación. Imagine que preguntan: ¿Cómo es de rico? Una buena respuesta sería: Puede darse el lujo de poseer un periódico”, dice Carr en su artículo.  

Porque lo cierto es que no solo Buffet se ha lanzando a la compra de medios de comunicación. Hace poco, Douglas F. Manchester, un rico desarrollador, compró el “San Diego Union-Tribune” por cerca de 110 millones. Donald S. Sussman, un gestor y filántropo que está casado con una diputada, se hizo con una participación en la compañía dueña del “Portland Press Herlad in Maine”. Carr elige, precisamente, este último caso para explicar su idea de que los inversores se benefician de una manera que no repercute en sus bolsillos.

“Sussman está casado con un miembro del congreso y tiene poder en uno de los periódicos más grandes de Maine, por lo que el conflicto es evidente. También un grupo de compradores de varios periódicos de Philadelphia ha recibido cobertura frecuente de esos diarios”, explica el autor del artículo. A Buffet también se le ha acusado de intereses partidistas. “Es solo una especulación, pero algunos podrían preguntarse si Buffet, que ha estado cerca de la Administración Obama, podría disfrutar de la propiedad de decenas medios en Virginia y Carolina del Norte en un año electoral”, decía recientemente Jeff John Roberts en un artículo.

Este cruce de intereses políticos con la objetividad que le supone al periodismo podría verse como un problema, pero Carr es realista: “El moralismo es un lujo que pertenece a otra época, cuando los periódicos tenían monopolios funcionales y todo el mundo se moría por tener uno en su poder”.

El autor subraya, en cualquier caso, que esto no sucede ahora por primera vez: “Antes de la Segunda Guerra Mundial, los periódicos pertenecían a gente movida, en su mayoría, por intereses políticos. William Randolph Hearst y Robert McCormick utilizaban sus diarios como garrotes para salirse con la suya. Fue después cuando los periódicos se profesionalizaron y crearon las normales editoriales”. Ahora, con la crisis que sufre la prensa, el consultor de medios Alan D. Mutter cree que podríamos retroceder en el tiempo: “Estamos volviendo a una forma de propiedad que dominó en una época anterior. A medida que los periódicos se conviertan en empresas menos impresionantes, la gente los va a comprar como trofeos o púlpitos”.