Medios de Comunicación

“El problema de los ebooks no es la piratería, sino el precio”

Las editoriales españolas perdieron 250 millones por descargas ilegales

Y. Aparicio | Martes 02 de septiembre de 2014

Durante la Feria del Libro de Madrid los escritores analizaron los problemas que implica la piratería. Según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), la industria perdió el año pasado 250 millones de euros por las descargas ilegales, es decir, entre un 8 y un 9% de los 2.900 millones facturados el año anterior. 



Si nos guiamos por la creciente cifra de lectores digitales de nuestro país, no parece que esa situación vaya a cambiar. Ya hay un 58% de lectores digitales, diez puntos más que hace dos años. Según la Consejera Delegada de Ramdom House Mondadori, Nuria Cabutí (nombrada el 1 de enero de 2010) “la ausencia de una regulación eficaz por parte de la Administración y el gravamen del 21% sobre la edición digital (mientras que los libros tradicionales tienen solo un 4% de IVA) son las claves de esta situación”.  Añade además que, pese al esfuerzo de los editores por ofrecer precios más bajos y digitalizar contenidos, el problema de la piratería no parece tener una fácil solución.

 

Paloma Bravo, editora y escritora, hizo hincapié en el valor de mercado que tienen los libros digitales, sosteniendo que no es cuestión de precios. No entiende por qué los “hackers” no valoran el derecho de los escritores a ser remunerados, como bien sostiene el artículo del diario “Público”.

 

El escritor madrileño Lorenzo Silva, ganador del Premio Planeta, defendió el derecho de los creadores a establecer el precio de sus obras. Añade que si esos precios son demasiado elevados se incentiva la delincuencia. Como recoge un artículo del diario “El País”, el autor demandó la necesidad de bajar los precios “cada vez que veo un libro electrónico a 14 euros se me abren las carnes”.

Arremetió contra los defensores de la cultura libre, afirmando que favorecen el crecimiento del talento pero apuestan únicamente por los autores de best-sellers, acabando con la dictadura de las multinacionales. Silva defiende que esta ideología sería ventajosa para los autores de éxito, mientras que el resto se vería condenado a la autoedición, optando a una situación precaria con pocas posibilidades de reconocimiento.

El escritor también señaló que hay que perseguir a quienes realizan las descargas ilegales, ya que sus acciones son perfectamente rastreables. Pero también es cierto, añade, que no hay ningún artículo en el Código  Penal que permita a los creadores denunciar.

Otros autores y editores señalan que le problema de los e-books no es la piratería, sino el precio. Esta opinión también es compartida por algunos lectores como Victor Hernández, publicista de 34 años, que señalan que los precios que piden las editoriales por descargar los libros en la red son un verdadero timo.  En esta misma línea que alerta a los editores de bajar sus precios, Sergio M., estudiante de filología, añade que considera una falsedad que este nuevo funcionamiento de la industria afecte a los autores: “Escritores seguirá habiendo, el problema es que las editoriales se preocupan más por sacar rentabilidad a las descargas que por publicar buenas y económicas ediciones en papel” Para otra consumidora, Marta Segura, “las editoriales solo conseguirán remontar la situación cuando ofrezcan la posibilidad de comprar rápido sencillo y con un precio muy reducido, algo inviable hoy en día”.