Medios de Comunicación

El decálogo de la edición digital

Los e-books deben saltar al mundo multimedia

Miguel Ormaetxea | Martes 02 de septiembre de 2014

Los e-books ya son un mercado muy considerable y su consumo está despegando. En EEUU ya recaudaron el año pasado el 20% de toda la facturación editorial, unos 3.000 millones de dólares, con una progresión anual del 44%. Pero la partida apenas está comenzando. La inmensa mayoría de los libros digitales son una mera translación en PDF de los textos, lo cual indica que estamos aún en el pleistoceno. Unos pocos son PDF enriquecidos con hipervínculos y apenas un puñado son experimentos multimedia. Pero ya empezamos a saber algunas cosas. Este podría ser un decálogo provisional.



1.-Un verdadero libro digital tiene muy poco que ver con un libro tradicional en papel. Su evolución está por ver, pero el concepto multimedia e interactivo es dorsal. Para otear el futuro, véase “Snow Fall” y el más reciente “The Jockey”, ambos producidos por el “New York Times” con un abultado presupuesto.
2.-Muchas menos palabras. Los libros digitales que mejor funcionan tienen mucho menos texto que los libros tradicionales: entre 10.000 y un máximo de 35.000 palabras.
3.-Precios mucho más bajos. Inicialmente, las ediciones digitales de meros textos han salido al mercado con un precio en torno a un 20% o 30% menos que sus homólogos en papel. Los precios están bajando rápidamente y éste va a ser un caballo de batalla clave en los próximos años. Ya hay muchos e-books que se venden a 1,99 y 2,99 dólares la descarga.
4.-La plataforma tecnológica es muy importante. Apple lanzó el año pasado iBooks Author, una poderosa herramienta para crear libros electrónicos interactivos, con un potencial periodístico que todo periodista debería conocer. El “New York Times” ha desarrollado dos programas, uno de ellos con Byliner y el otro con Vook. Es clave que se pongan a punto plataformas tecnológicas que permitan hacer verdadera edición digital con costes muy bajos.
5.-El libro digital es una obra en colaboración, nada que ver con el trabajo solitario de un escritor. Es conveniente una mesa de edición digital en la que el autor colabore con diseñadores y expertos para explorar nuevas vías.
6.-El libro digital tiene un potencial social que cambia las bases de la lectura tradicional. Al poderse compartir en redes sociales, comentar, subrayar y anotar, establece un nuevo horizonte de dimensiones sociales y culturales insospechadas.
7.-Es muy adecuado para fórmulas de autoedición, lo que va a cambiar muy sustancialmente el negocio de la edición. La plataforma de autoedición KPD de Amazon es un éxito, el autor recibe hasta el 70% del PVP, impuestos aparte, pero baja a 35% cuando el precio de venta es inferior a 2,6 euros o superior a 9,7 euros. La figura de un nuevo tipo de agente literario, que ayuda al autor al diseño y edición del libro, así como a establecer y desarrollar un plan de marketing, está surgiendo con fuerza. Una cuarta parte de los superventas de Amazon son de autoedición.
8.-Las expectativas de venta son muy dispares. En edición digital se considera un éxito llegar a 1.500 o 2.000 descargas, pero varios autores primerizos han vendido más de 10.000 ejemplares en pocos meses.
9.-Los medios de comunicación y la prensa golpeada por la crisis se están lanzando a esta nueva frontera, que tiene un gran potencial para crear nuevas fuentes de ingreso. “Financial Times ha publicado su primer e-books sobre la deuda griega y ha vendido más de 8.000 ejemplares a 2,49 libras. “The Guardian” ha producido 20 e-books combinando material de archivo y contenidos especiales. “The Wall Street Journal” está estudiando incluir anuncios en sus e-books. Otros grupos de prensa anuncian iniciativas en tal sentido y están evolucionando con mayor rapidez que las editoras tradicionales de libros.
10.-Los e-books educativos y para formación aparecen como un subsector muy prometedor. Universidades, escuelas, centros de formación, editoriales de textos educativos, pero también grandes empresas de Internet, muestran creciente interés. También crecen con fuerza los libros digitales infantiles y juveniles.