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Dinero, modelos...y amistades peligrosas

Matías Garfunkel Madanes

Sergio Manaut | Martes 02 de septiembre de 2014

Hasta hace tan solo poco mas de una década, nombrar el apellido Garfunkel, significaba hablar de finanzas, y mas específicamente, de Jorge, principal accionista del Banco del Buen Ayre. Madanes, en cambio, era sinónimo de inmigrante emprendedor que puso la primera piedra de un imperio industrial que sus descendientes se encargaron de consolidar. Las dos joyas mas preciadas de los Madanes, Aluar (Aluminio Argentino) y la fábrica de neumáticos FATE, pronto se convirtieron en símbolos del proceso de industrialización de Argentina. Jorge Garfunkel, un banquero que quizás se sentía más identificado con los bohemios de los cafés literarios de Buenos Aires que con los engominados y trajeados habitantes de la city porteña, murió en febrero de 1998. En noviembre de ese mismo año, el Banco del Buen Ayre pasó a manos brasileñas. La oferta del Itaú resultó demasiado buena. Una década más tarde, Mónica Madanes le vende a su primo Javier su participación en Aluar, tras largas disputas legales. En 2010 las acciones de FATE siguen el mismo camino.

En el mundo empresarial se da como inevitable que el paso de la segunda a la tercera generación esté plagado de complicaciones. Incluso, se afirma, esa generación, por lo general, prefiere dilapidar la herencia en lugar de hacerla crecer. Matías Garfunkel Madanes fue quien gestionó la venta de los principales activos de su familia. ¿Significa esto que la regla una vez mas se cumplió de manera inexorable? Aún es prematuro responder a esa pregunta con cierto fundamento, pero todo indica que el joven Matías vio un final de ciclo y aprovechó una oportunidad (Banco del Buen Ayre) y cerró un viejo conflicto familiar (Aluar y FATE).

Hecha a un lado la historia familiar, hoy Matías busca su propio lugar como empresario. Joven, guapo y con 2.000 millones de dólares para invertir lo convierten en un soltero apetecible tanto para las mujeres – las despampanantes modelos Luciana Salazar y Victoria Vannuci le prendieron en la intimidad más de un habano, de los que es tan habitual cuando busca relajarse –  como para los otros caza fortunas, los de traje y corbata. Posiblemente más peligrosos, y sin duda mucho menos atractivos.

Matías sabe muy bien que las aguas que eligió para navegar están habitadas por grandes tiburones y que para sobrevivir no hay que distraerse en pequeñeces como cuestiones que tienen que ver con la ideología. Coqueteó primero con empresarios emblemáticos del menemismo; pero entró al mundo de los medios de la mano de un business man kirchnerista. En marzo adquirió por 12,5 millones de dólares el 50% de la editorial Grupo 23, propiedad de Sergio Szpolski, uno de los empresarios del sector periodístico más cercano a la Casa Rosada y como tal uno de los grandes beneficiarios de la pauta publicitaria oficial, instrumento de enorme peso político en la Argentina de los Kirchner. El apretón de manos con Szpolski incluye los diarios “Tiempo Argentino” y el gratuito “El Argentino”. También los semanarios “Veintitrés”, “Miradas al Sur” y la licencia argentina de “Newsweek”. El “paquete” también comprende a Radio América, la señal de cable CN23 y “Cielos Argentinos”, la publicación que se distribuye en los vuelos de la ahora estatal Aerolíneas Argentinas.

Más allá del negocio seguro - apostar por medios afines al oficialismo (facturación, vía publicidad oficial, independientemente de las ventas) - hay quienes opinan que Garfunkel vio en esta operación una oportunidad para vengar dos facturas impagadas de un viejo conocido: el ex banquero del menemismo Raúl Moneta, para muchos, empezando por el propio Matías, el responsable de su fallido intento de adquirir la participación italiana en Telecom Argentina. La otra factura, dicho esto en el sentido más literal del término, corresponde a un adelanto de dinero que le hiciera para cerrar la compra de un grupo de radios, transacción que también fracasó.

¿Cómo a través de la adquisición de la mitad del paquete accionarial de Grupo 23 podría Matías perjudicar a Moneta? Para responder a este interrogante hay que dejar a un costado la “historia oficial”, esa que afirma que el acuerdo de compra es para un mayor desarrollo del grupo, sobre todo en su aspecto digital, y escuchar aquella otra que se cuenta en los pasillos del poder y asegura que dos hombres fuertes del gobierno argentino, el ex montonero Juan Manuel Abal Medina y el secretario de Estado Gabriel Mariotto, habrían jugado un papel decisivo en la decisión de Garfunkel. Expliquemos. Mariotto tiene que aprobar la venta de radios a Moneta y Matías está dispuesto a poner todos los palos a la rueda que sean necesarios para que su controvertido ex socio se quede afuera del negocio de los medios. El diario Perfil revela que colaboradores de Mariotto le sugirieron a Garfunkel la conveniencia de asociarse con Szpolski. Clarín añade que Szpolski estaba buscando financiamiento para sus empresas pero le pedían tasas de interés muy elevadas. Cerrado así el círculo, los emisarios de Mariotto le dejaron caer una frase muy convincente para quien desea invertir en medios en la Argentina actual, y aún más si también desea cerrar con siete llaves la puerta de ingreso a un competidor indeseable. “Sería algo muy valorado (la compra del 50% de Grupo 23) por el entorno más cercano a la Presidenta”.

Como si se tratase de una novela que bien podría haber escrito su padre, utilizando la técnica de comenzar por el final feliz, para luego contar la historia del personaje desde el principio, echemos un vistazo a los comienzos del joven millonario en el mundo de los negocios local; contar y ver las traiciones que sufrió y los dólares que se fueron para, quizás, nunca más volver.

Allá por 2008, Garfunkel se asoció con Moneta para la compra de Radiodifusora Buenos Aires (AM Splendid y FM Rock & Pop, cuya máxima figura, Mario Pergolini, creador de CQC, puso en duda su continuidad al enterarse de la operación) y Radiodifusora Metro (FM Metro y Blue) por 26 millones de dólares, de los cuales le adelantó al ex banquero 13 millones. Pero al parecer, Moneta no cumplió con lo convenido, la operación se cayó y ahora Garfunkel pelea por la devolución del dinero.

Pero antes de llegar a ese epílogo, el ex banquero, tan fanático de las fiestas tradicionales, en las que luce su traje de gaucho, como del dinero, le tenía preparada otra sorpresa, y mucho más frustrante que la anterior, de esas que sí duelen. Veamos.

Matías, quien desde el 2000 al 2008 vivió en Estados Unidos, donde armó una empresa de servicios financieros, Guggenheim Partners LLC, regresó a Argentina con la idea no sólo de resolver las cuestiones pendientes de las empresas familiares, sino para dar el gran golpe en el mundo de los negocios: hacerse con la participación de Telecom Italia en Telecom Argentina.

En la fallida compra de Telecom Argentina están todos los ingredientes indispensables para tener una buena historia: ambición, política, mujeres y traiciones, mezcla que con frecuencia conduce a los tribunales.

Y ésta no fue la excepción. La justicia italiana abrió una investigación para determinar si existieron presiones para obligar al presidente de Telecom Italia, Franco Bernabé, a prestar su conformidad para la venta del paquete accionarial de la sociedad Sofora Communications, controladora de Telecom Argentina, una vez que la autoridad antimonopolio de Argentina le ordenó a Telecom Italia vender el 50% de su participación accionarial mayoritaria en Sofora, tras la compra por parte de Telefónica de España el control del grupo italiano.

Según el diario “Il fatto cuotidiano”, todo comienza a partir de una operación bancaria denunciada por la Banca d´Italia a la Guardia di Finanza, por considerarla sospechosa: 5.000.000 millones de dólares provenientes de Argentina. La beneficiaria, una sociedad de comunicaciones, “Tfgcom”, propietaria de la agencia de prensa “Il Vellino”, fundada por Stefano De Andreis, un periodista vinculado a la logia “Propaganda 2”, y portavoz del partido político Pueblo de la Libertad (Pdl), que lidera Silvio Berlusconi.

Para Il fatto cuotidiano los investigadores sospechan que esos 5.000.000, acreditado el 7 de Mayo de 2010, provino de Matías Garfunkel. A los sabuesos no se les escapó que en los primeros días de ese mes Garfunkel estuvo en Roma hospedado en el lujosísimo Hotel de Russie, a escasos quinientos metros del cuartel general de Telecom Italia. Le acompañaba su por entonces socio Raúl Moneta y Jorge Rodríguez, empresario argentino que saltó a la fama en su país tras hacerse público su noviazgo con la popular presentadora Susana Gimenez y su sociedad en una agencia de seguridad con el ex guerrillero montonero Rodolfo Galimberti, ya fallecido. El ex banquero y ex de Gimenez ocuparon el sitio de los también empresarios emblemáticos del menemismo, Eduardo Eurnekian (propietario de los principales aeropuertos de Argentina) y Ernesto Gutiérrez, primeros acompañantes de Garfunkel en la aventura por adquirir las acciones de Sofora, hasta que el joven Matías les dijera “adiós y buenas noches”.

Los lujosos pasillos del Hotel de Russie fueron testigos de los abrazos con que los argentinos recibieron al senador del Pdl, Esteban Caselli, de origen también argentino. Caselli goza del récord de haber servido a dos Estados. Como senador del Pdl representa a los italianos en el exterior; y con Menem en la Casa Rosada fue Secretario de Estado y Embajador ante el Vaticano (se le llama Il Vescovo, por su estrecha relación con la jerarquía católica). Para la justicia italiana, como publica “Il fatto cuotidiano” Garfunkel ordenó el pago de los cinco millones de dólares desde el mismo hall del hotel, para asegurarse una estrategia de presiones y lobby sobre Bernabé, quien tenía serias dudas de la conveniencia de vender las participación italiana en Sofora. Indagado por la Guardia di Finanza, Luca Simoni, íntimo amigo de Rodríguez e intermediario en la contratación de Tfgcom, justificó el pago de los 5.000.000 de dólares mostrando un contrato fechado 21 de enero de 2010, mediante el cual Garfunkel comisionaba a la agencia para que realizara una campaña de promoción de su imagen durante un año. Pero el seguimiento del dinero realizado por los investigadores italianos mostró que cinco días mas tarde de realizarse el pago, de la cuenta bancaria de Tfgcom salió una transferencia de 390 mil euros a favor de María Verónica Lozano, la conductora televisiva argentina que, además, es pareja de Jorge Rodríguez. Allegados a Garfunkel sospechan que se trata de un “desvío” de parte de los 5.000.000 millones de dólares que él adelantó a la consultora. “Corcho” Rodríguez niega que se haya realizado dicha transferencia. Victoria Vannucci, solícita para prenderle un habano a Matías, cuando éste esta estresado, tampoco se lo cree y las peleas que mantiene con Lozano a través de las pantallas de la televisión argentina hacen subir el rating de los programas del corazón y sonrojar a algún que otro sobreviviente del sentido común.

Garfunkel, en tanto, no conseguía ser recibido por Bernabé, quien le hizo saber que debía dirigirse al banco Credit Suisse, encargado del proceso de venta de Telecom Argentina. El empresario presentó ante los suizos una carta de crédito que luego se determinó que era falsa. El responsable de esos avales bancarios no era otro que Moneta. La supuesta estafa con avales por parte de Moneta acabó con el sueño del joven millonario, la Rock & Pop y la sociedad con el telúrico personaje.

La historia siguió siendo cruel para Garfunkel: los italianos no solo no vendieron sus acciones en Sofora, sino que anunciaron la ampliación de su participación en la sociedad al 68%, luego de adquirir un 10% adicional del capital de ésta al Grupo Werthein, el otro socio de Telecom Argentina y enemigo íntimo de los italianos que comenzó pelando por el control de Telecom Italia y terminó conformándose con hacer algo de caja.

Las cámaras vuelven rápidamente al momento de la firma del acuerdo con Sergio Szpolski. Se ve el rostro distendido de Matías. Quizás esté pensando que con el kirchnerista le fue mucho mejor que con los empresarios y lobbistas nacidos y criados bajo el ala del Menem presidente. Ahora sólo le queda por esperar que Cristina Kirchner no pierda las elecciones de octubre. Él perdería la generosa pauta publicitaria, y posiblemente su sonrisa recobrada..