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(8) Las redes sociales corporativas cambiarán nuestra forma de trabajar

Óscar Mozo, de Microsoft. Foto iRedes

IV Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales, iRedes

Óscar Mozo Rivero, director de Marketing de Producto de Microsoft España

Miriam Garcimartin | Martes 02 de septiembre de 2014

Óscar Mozo destacó la importancia creciente de las redes sociales corporativas en el trabajo diario de las empresas y hasta qué punto han sido capaces de modificar la forma en que los empleados se relacionan entre sí y con sus clientes.



El Congreso Iberoamericano de Redes Sociales de Burgos dedicó un apartado especial a las redes sociales corporativas. Y nadie mejor que Óscar Mozo Rivero, director de Marketing de Producto de Microsoft España para hablar sobre las que ya se consideran el pilar fundamental de la actividad empresarial.

En la actualidad, hay 4 grandes tendencias tecnológicas que ayudan a las compañías a aumentar la productividad, la eficiencia y la competitividad. Por un lado el Big Data, información que hay que transformar para que resulte útil a la hora de tomar decisiones. Por otro, la movilidad, estar conectado a cualquier hora del día. La tercera tendencia sería la nube, una manera de democratizar el software al que antes sólo podían acceder las grandes empresas. Y por último, la parte social: las redes sociales corporativas.

La crisis ha supuesto un punto de inflexión para muchos modelos de trabajo. Si las empresas no son capaces de adaptarse a los cambios, o no quieren hacerlo, como Kodak o Blockbuster, son absorbidas por otras incluso de menor tamaño. Porque vivimos en un mundo interconectado, en el que los cambios se producen de forma continua y la información se expande rápidamente: en Twitter se crean 300 millones de tweets al día, Facebook cuenta con 1.200 usuarios, más del 35% de las llamadas internacionales ya se realizan a través de Skype…

“Estas redes han redefinido el concepto de social”, asegura Óscar. Y nos han servido para adquirir una cultura social. Ahora falta ver cómo podemos lograr su implantación definitiva en el entorno empresarial, con el fin de fomentar la participación, que aflore el talento, crezca el compromiso y se agilice la capacidad de responder a los clientes.

En el modelo tradicional, para llegar a una determinada persona había que recorrer un largo camino. En cambio, si una organización trabaja como una red interconectada, se rompen esas barreras y aumenta la efectividad.

Microsoft incorporó esta cultura a su estrategia. Porque para ellos, no se trata sólo de desarrollar nuevos productos, ni de utilizar la parte social como una herramienta complementaria, sino de que se convierta en una forma de trabajar mucho más productiva con sujetos muy implicados.

Un ejemplo es lo que ocurrió con la salida al mercado del Nuevo Office. Cuando se produce el lanzamiento de un producto, hay que publicar una gran cantidad de información. En lugar de enviar un email a cada trabajador explicando con detalle las características de esa herramienta, se abrió un grupo en la red corporativa que aglutinaba toda esa información para que todo el mundo pudiera leerla y opinar de forma instantánea. Incluso de esa interacción surgieron nuevas ideas. Porque la capacidad de respuesta en una red corporativa es altísima. Las posibilidades de que una persona conteste una petición de otro empleado en el mismo día que se ha publicado superan el 90%.

Pero no sólo se obtienen beneficios internos. Desde Microsoft consideran que ahora es el cliente el que debe situarse en el centro de todos los esfuerzos. Las comunidades pasan a ser una fuente de información muy valiosa. Por eso han creado canales de comunicación directos con ellas: para conocer sus necesidades e incorporar soluciones en próximas versiones del producto.

La ponencia terminó con la proyección de un vídeo promocional de Yammer, una red social privada que ayuda a los empleados a colaborar entre departamentos, ubicaciones y aplicaciones empresariales. Usada por más de 200.000 empresas en todo el mundo, fue adquirida en 2012 por Microsoft por 960 millones de euros.