Medios de Comunicación

El acceso ilimitado a la información: bueno para la Humanidad, malo para los medios

La revolución digital ha ayudado a aumentar las capacidades humanas 

La prensa no ha sabido satisfacer las nuevas necesidades de información

Miriam Garcimartin | Martes 02 de septiembre de 2014

Las eras de la comunicación se dividen en tres. La primera, en la que sólo existían la escritura y más tarde la imprenta, una segunda en la que emergieron los medios de comunicación de masas y la tercera, en la que estamos inmersos: la era de Internet. Ésta última es la más importante de la Historia. ¿Qué ocurrirá cuando cualquier habitante de la Tierra pueda acceder a todo el conocimiento incluso sin haber tenido contacto antes con ningún medio de comunicación?



Estamos viviendo un momento clave en la Historia de la Humanidad. Nos encaminamos hacia un mundo totalmente interconectado, que se hará realidad en un futuro próximo gracias a proyectos como el que lidera Facebook, Internet.org. Esta revolución digital está teniendo y seguirá provocando un impacto masivo y en general positivo para la población. Steve Gray reflexiona en su blog sobre qué supondrá para el ser humano el acceso infinito a la información y al conocimiento vía Internet.

A través de un gráfico, Gray señala las diferentes etapas de la comunicación a lo largo de la Historia. La primera abarca 200.000 años en los que no ocurrió prácticamente nada, después emergió la escritura y culminó con la invención de la imprenta. No entramos en una segunda era hasta que comenzaron a distribuirse masivamente los primeros periódicos gracias a las rotativas. Esta etapa se caracteriza por el nacimiento de medios de comunicación como la radio y la televisión. Pero el punto de inflexión en la historia de las comunicaciones humanas ha sido la irrupción de Internet. Mientras que en 200.000 años el flujo de información entre los hombres era casi nulo, en poco más de una década nos estamos acercando al pleno acceso al conocimiento.

Aún no somos conscientes de lo que significa esta nueva realidad. Hasta ahora, los seres humanos han vivido en un amplio rango de condiciones de información, que va desde los que están interconectados todo el tiempo, a los que sólo tienen acceso a algún medio de comunicación o incluso los que todavía se encuentran en la primera etapa comunicativa. Cuando estas diferencias se diluyan, todos los seres humanos contarán con las mismas oportunidades.

Sólo cuando una persona recibe nueva información puede modificar su comportamiento, tomar decisiones que le lleven a la acción y sacar provecho de todas sus capacidades. Con la llegada de la imprenta, surgió la alfabetización, que impulsó un cambio político, económico y tecnológico cada vez más rápido. Hasta ese momento, sólo los gobernantes, la nobleza y el clero tenían acceso a la información. Hoy, con el desarrollo de la tecnología digital, estamos avanzando rápidamente hacia la universalización del conocimiento. “El smartphone es la tecnología revolucionaria más radical jamás concebida”, asegura Gray. Este dispositivo será clave para que muchos pueblos del mundo pasen de un acceso prácticamente nulo a la información al casi pleno. El aumento de la capacidad humana, la productividad y la satisfacción, consecuencias de este proceso, ya han cristalizado en forma de revoluciones sociales contra sistemas corruptos, como la llamada Primavera Árabe, la formación de profesionales altamente cualificados en países en desarrollo y una maximización del potencial económico de muchas naciones.

Pero aquí entramos en el quid de la cuestión. Al mismo tiempo que se multiplican las oportunidades para la población, los que se beneficiaron de los viejos sistemas de información están atravesando una grave crisis. En el caso de los gobiernos represivos, las instituciones autocráticas y las empresas monopólicas, la limitación de su poder se traduce en ciudadanos más libres. Pero, ¿qué ocurre con los medios de comunicación? En el siglo XX, la tecnología existente se utilizó para informar a la gente que no tenía acceso a las noticias de ninguna otra manera. Ahora, gracias a Internet, la información está al alcance de la mano y cada individuo decide qué es para él noticia. Un concepto que se acerca más a sus propios deseos, necesidades y posibilidades que a la definición consagrada de lo que debe serlo.

Si estamos viviendo un período clave en la Historia de la Humanidad, no lo es menos para la prensa. Si los medios no quieren desaparecer, tendrán que ser conscientes de que éste es el mejor momento para sus clientes, con los viejos problemas de información resueltos. Lo que cada organización de noticias debe intentar es averiguar cuáles son las nuevas necesidades informativas de sus lectores y de qué manera pueden satisfacerlas.