Medios de Comunicación

Cadenas internacionales: cada vez más competencia

(4) Debate sobre las TV públicas

Interesa mucho difundir globalmente una visión del mundo

Luis García Casas | Martes 02 de septiembre de 2014

La noticia de la crisis en la BBC y los despidos en sus informativos para ahorrar mil millones de euros en dos años ha podido sorprender a muchos. “Si no tiene competencia”, se podría pensar. Pero sí, sí que la tiene. Y cada vez más.



Durante años la BBC era la única fuente fidedigna de información para millones de personas en todo el mundo, sobre todo en los países menos desarrollados. Su servicio de radio era la única forma de enterarse de las noticias en gran parte de África. Además, raro era el corresponsal internacional que no se levantaba sintonizando la BBC o poniendo BBC World en la televisión para enterarse de qué había pasado en el mundo mientras dormía, como me confesó una vez una histórica de RTVE.

Pero... ¿y ahora? Las audiencias están fraccionadas, los presupuestos publicitarios bajan y la parte que financia el Gobierno británico de la BBC, con la crisis, también desciende. Además, muchos países se han fijado en el escaparate al mundo que supone un medio como ese y han querido imitarlo. Los que han tenido dinero para hacerlo, como Catar o Rusia, han montado televisiones internacionales. Al Jazeera ha conquistado en poco tiempo grandes cuotas de mercado con su emisión en árabe y, desde 2006, también en inglés.

RT, Russia Today, ha tenido también un gran crecimiento en sus menos de diez años de existencia. Su primera jefa de informativos no ocultó que su objetivo era “reflejar la opinión rusa sobre el mundo”. Empezó solo en inglés, pero ya emite también en árabe y español. France 24, también en inglés, es la apuesta de la radiotelevisión pública francesa para competir en este mercado mundial de televisión informativa. La china CCTV  tiene, además de canales en ruso, francés, español, inglés y árabe, otros en mongol o coreano. Otras, como el canal de noticias de la RAI italiana o el de TVE, se ciñen a sus respectivos idiomas.

La alemana DW surgió como una emisora de radio para los alemanes que vivían en el exterior. Algo así como Radio Exterior de España. Luego adoptó la idea de llevar la información y los valores democráticos allí donde faltaban, y empezó a emitir en los idiomas locales. Todavía mantiene emisoras en suajili y diez lenguas más, además de contar con televisiones en inglés, alemán, árabe y español.

Pero, ¿todas las competidoras de la BBC son públicas? No, las grandes americanas, como la CNN o Bloomberg, especializada en información financiera (que también llegó a contar con un canal en español), son privadas. Así como Sky News, que aunque emite desde Londres pertenece a News Corporation, el conglomerado mediático de Rupert Murdoch. Muchos de los países que no han lanzado sus propios canales de televisión, han fundado agencias de prensa para, al menos, dar sus noticias internas al mundo... sin poder evitar la sospecha de que se filtren interesadamente.

La agencia estatal iraní IRNA es un ejemplo. O la china Xinhua, probablemente la mayor del mundo, que ofrece su, para muchos, propaganda, en sesenta idiomas. Pero, ¿no es EFE lo mismo? Una agencia de noticias creada inicialmente por un régimen autoritario para poder controlar la información que se difunde en él y de él. La fundó Serrano Súñer, cuñado de Francisco Franco y líder de Falange, partido abiertamente fascista. Muchas ‘efes’ en un par de líneas... ¿a cuál se referiría la que dio nombre a la agencia? Supongamos que a la efe de ‘información’, por supuesto.

Siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno. Un buen ejercicio para ver diferencias de ‘enfoque’ ha sido seguir la crisis de Ucrania en CNN y en RT. Cuando para una la noticia era que Putin se saltaba los acuerdos internacionales, para la otra era que Obama no respetaba sus propias leyes. El mismo día, opuestos titulares. Si se pudiera ser realmente independiente, lo mejor sería un solo medio internacional del que poder fiarse. Y no tener que andar cambiando de canal. Pero como eso es más que imposible y, quizá, poco deseable... mejor que haya muchos, más o menos dependientes, y poder comparar qué dicen unos y otros. Así gana el espectador, pero sale perdiendo la BBC.