Tecnologías Emergentes

De la sal al bit: historia del dinero

Bitcoin, en profundidad (4)

Luis García Casas | Martes 11 de noviembre de 2014

Los medios de pago han ido evolucionando, no sin resistencias. Una "divisa" como Bitcoin no iba a estar exenta de ellas. Sin embargo, su expansión y aceptación está siendo sido mucho más rápida que la de otros saltos cualitativos en la evolución de la historia del dinero.



A finales de los años cincuenta salieron dos medios de pago novedosos: Visa y Mastercard. Hoy se han convertido en los sistemas de tarjeta de crédito más extendidos. Pero, ¿creen que fue algo rápido? Tardaron unos treinta años en hacerlo. Ya había habido antes tarjetas de crédito. Diners Club, para ser utilizada en restaurantes de Nueva York, e, incluso antes, otras para utilizar en zonas o comercios concretos.

Siglo y medio antes, los bancos nacionales de diversos países empezaron a emitir papel moneda. Billetes. ¿Creen que fue algo rápido? No, porque los comerciantes, acostumbrados al pago con monedas "contantes y sonantes", no los admitía. Y la gente, tampoco se fiaba. Pero es que, un siglo y medio antes, los reyes empezaron a acuñar monedas de vellón. Ante la falta de plata, se utilizaba cobre. ¿Creen que la gente las admitía? Pues sí: solo se utilizaban las de vellón... porque el que tenía una "auténtica" moneda de oro o de plata, la guardaba.

El tres de enero de 2009 surgió una nueva forma de pago ligada a internet. La emite una red de ordenadores de forma programada: durante los primeros cuatro años se emitían cincuenta Bitcoin por minuto. Durante los actuales siguientes cuatro años, veinticinco por minuto. Los siguientes, doce y medio. Y así. La moneda se iba distribuyendo entre los internautas que incluían su ordenador en esa red como servidor. Era una red P2P similar a Emule o a BitTorrent, pero que en lugar de para compartir archivos sirve para emitir esta moneda virtual y gestionar sus pagos y movimientos. ¿Alguien creía que iba a ser rápido? Pues sí que lo ha sido. Ya son tantos los ordenadores incluidos en la red que los Bitcoin que genera al año un nuevo ordenador conectado no dan ni para pagar parte de la electricidad que consume. Y eso que su precio ha crecido exponencialmente.

La historia del dinero ha seguido una serie de pasos importantes. Inicialmente se utilizaban objetos o materiales considerados valiosos por sí mismos. Por ejemplo, la sal con la que se pagaba el "salario" a los soldados del Imperio Romano. Los acabaron sustituyendo el oro y la plata, cuyo único valor intrínseco se lo dan su escasez, su belleza para fabricar joyas y el hecho de que sean metales nobles (o sea, que no se mezclan con otros elementos y, por tanto, no se oxidan).

Esta última característica era sobre todo importante a la hora de utilizarlos para empastes e implantes dentales. Las otras dos, no son más que una convención. Algunas sociedades del Pacífico utilizaban como medio de pago pequeñas conchas, que solo utilizaban, aparte de para los intercambios, para fabricarse vistosos collares. ¿Qué diferencia hay con el oro?

Con un Bitcoin, desde luego, no puede uno taparse una caries, ni hacerse un anillo... ni siquiera sentir su tacto en el bolsillo. Es la máxima expresión del dinero fuduciario. "In God we trust", dice la leyenda impresa en los billetes de un dólar. Está claro que los usuarios de Bitcoin confían en otro ente casi tan ubicuo: internet.