Internet

¿Es posible asesinar por Internet sin dejar huella?

Es uno de los riesgos de Internet de las Cosas según Europol

Rosa Muñoz | Miércoles 21 de enero de 2015

Internet of Things marcará un antes y un después en el comercio mundial y en las vidas de los usuarios. Sin embargo, como toda nueva tecnología conlleva riesgos sobre los que aún no hemos reflexionado lo suficiente. El hacker neozelandés Barnaby Jack aseguraba poco antes de su repentina muerte que había sido capaz de encontrar la fórmula para modificar el funcionamiento de dispositivos médicos y acabar con la vida de sus portadores. El último informe sobre delincuencia online de Europol ha disparado todas las alarmas al señalar que los objetos conectados en ciudades inteligentes pueden ser los mejores aliados de los cibercriminales.



Los mayores delitos conocidos hasta la fecha en Internet son el del robo de datos y los ciberataques a las páginas web de diferentes estamentos. Sin embargo, un peligro mucho mayor se cierne sobre los usuarios con la llegada de Internet de las Cosas.

Como ya advertía la Oficina Europea de Policía, Europol, en su informeThe Internet Organised Crime Threat Assessment 2014”, el desarrollo de Internet de las Cosas ayudará a los grupos criminales cibernéticos a matar. En este documento se pone de manifiesto que “las casas, los coches y las ciudades inteligentes se basan en software que puede ser pirateado”. En un artículo publicado en “Corriere della Sera” destacan un párrafo del capítulo cuarto en el que se advierte a los usuarios de que a la vez que se multiplican los objetos conectados a Internet, lo harán en la misma medida los ataques de los cibercriminales. No solo emergerán nuevas formas de chantaje y extorsión a través del robo de nuestros datos, también será posible perpetrar asesinatos.

El hacker neozelandés Barnaby Jack anunció en julio de 2013 que conocía la fórmula para acceder a dispositivos médicos como marcapasos o desfibriladores y matar a su portador hasta una distancia de 90 metros. Poco después de esta confesión, Jack fue encontrado muerto en su apartamento. Ya en 2007, el vicepresidente Dick Cheney se sometió a una intervención para que su marcapasos no pudiera ser atacado por un ciberterrorista y matarle sin dejar rastro.

Según cálculos del Instituto Ponemon, el 94% de las estructuras médicas americanas reconocen haber sido víctimas de ciberataques. En 2020 se estima que habrá 80.000 millones de dispositivos conectados entre sí, según la compañía francesa iDate. Y no solo móviles y ordenadores. Cualquier electrodoméstico de la casa estará conectado a la red. ¿Esto significa que el aire acondicionado, la puerta del garaje o la tostadora pueden ser utilizados por los criminales como instrumentos para matar? ¿Nuestro coche podrá ser hackeado y hacer que suframos un accidente? (ver vídeo de “Forbes”). Hoy nos parece un escenario más propio de la ciencia ficción, pero muy pronto será una realidad si no invertimos más recursos en seguridad.