Blog de Ángel Quero

Como te pases te borro del Facebook

Jueves 14 de enero de 2016
Estaba leyendo una entrevista con Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925), un sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío cuya obra aborda, entre otras cuestiones, la modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la nueva pobreza; y que fue, junto con el también sociólogo Alain Touraine, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010.

Me interesó la opinión que este pensador, muy seguido por el colectivo intelectual del 15M, tiene sobre las redes sociales. Las considera una trampa. No duda de su utilidad como agente dinamizador y fuente de interacción; pero sí pone en tela de juicio que éstas sirvan realmente para dialogar, esto es, intercambiar puntos de vista dispares y discutirlos, buscar el disenso ajeno como herramienta para ampliar el horizonte e ir más allá de los razonamientos propios.

El sociólogo en cuestión afirma que las redes sociales son un engaño y no sirven para desarrollar las habilidades sociales que se precisan para crear un entorno real donde exista discrepancia, divergencia, antagonismo; conceptos todos ellos imprescindibles para poder realizar una crítica constructiva sobre uno mismo, su entorno y lo que piensa.

Según el teórico, los usuarios de las redes sociales han creado un mundo en donde aquéllos que difieren son eliminados o borrados. Igualmente, y por el contrario, basta un clic para añadir nuevos amigos o aplaudir acciones que merezcan nuestro reconocimiento. Esto hace que sus usuarios creen entornos rodeados de lo que él denomina “zonas de confort”, espacios controlados donde nada ni nadie puede alzarse o contrariar ningún criterio de su creador porque corre el peligro de ser eliminado instantáneamente.

Estoy de acuerdo con el filósofo en que el diálogo real no se produce al hablar con otras personas que piensan lo mismo que tú; pero me asaltan las dudas cuando afirma que estamos perdiendo la capacidad y las habilidades para relacionarnos en el mundo real/offline. Desde mi punto de vista, las interacciones a través de las redes sociales también son verdaderas escuelas que sirven para discriminar (positivamente). Un sitio donde es posible buscar el placer del consenso sin rehuir las críticas. Aunque eso sí, como te pases te borro del Facebook.