Prefiero entender un por qué

Leonardo DiCaprio: impacto de sus declaraciones en la noche de los Oscar

José Luis Zunni | Martes 01 de marzo de 2016

Que todas las declaraciones de los galardonados en la fiesta del cine por excelencia tienen trascendencia… ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! Una vez más lo hemos vuelto a ver el pasado domingo 28 de febrero, cuando ha sido la gran triunfadora The Revenant (El renacido) (2015), película que ha hecho por fin merecedor al Oscar al mejor actor a Leonardo DiCaprio después de seis nominaciones y a Alejandro Iñárritu como Oscar al mejor director.



¡Quién puede dudar del poder mediático de Hollywood! Digamos que existe un doble interés en la noche de la entrega de los Oscar: en primer lugar quiénes son los vencedores, observando también en cada categoría a los cuatro que han perdido, siendo en una gran cantidad de ocasiones, merecedores también del premio; las declaraciones que se hacen en el momento de recibir la estatuilla. Y Revenant no ha defraudado en cuanto al mensaje que transmite, cuyo alcance va mucho más allá de la industria del celuloide.

Después de agradecerle a las personalidades que le introdujeron en esta industria, entre ellas el gran director Martin Scorsese, a sus familiares y amigos, el nuevo galardonado hizo un discurso que es una advertencia para que los líderes políticos se tomen en serio el cambio climático.

He creído conveniente citar textualmente las declaraciones de DiCaprio en el momento especial de agradecimientos que siempre depara sorpresas:

“Elrenacido es sobre la relación del hombre con la naturaleza, un mundo en el cual en 2015 llegó a ser el año más caliente y necesitamos ir al sur de este planeta para encontrar nieve. El cambio climático es real…este cambio que está pasando en este momento es la amenaza más urgente que enfrenta a nuestra especie entera y necesitamos trabajar de manera colectiva y dejar de perder el tiempo. Necesitamos apoyar a los líderes en todo el mundo que no hablan en nombre de los grandes contaminadores o las grandes corporaciones, sino que hablan en nombre de toda la humanidad. A los indígenas del mundo…a los miles de millones personas sin privilegios que van a ser los más afectados…a los hijos de nuestros hijos y por todas aquellas personas en todo el mundo cuyas voces han sido ahogadas por las políticas de la avaricia. No den a este planeta por concedido (se refiere a algo que nos ha sido otorgado) esta noche…tampoco yo tomo este premio como concedido esta noche”.

La directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, ha comentado muy favorablemente las declaraciones de DiCaprio, afirmando que personalidades como él son aliados en la lucha contra el calentamiento global. Nos parece oportuna y muy rápida (se agradecen) estas valoraciones de la directora Ulargui, porque si no se toma consciencia de un tema en el que nos va la vida y supervivencia para nuestras generaciones futuras en este planeta, es que algo está fallando en el liderazgo en todos los niveles, no sólo el de los políticos.

Pero es justamente el ámbito político el que ha llegado tarde, al menos veinte años. Pero no nos importa ni nos rasgamos las vestiduras, porque sea una vez más un miembro destacado de la sociedad civil, el que insista en esta asignatura que siempre sigue estando pendiente en las altas esferas de decisión. Por ello, DiCaprio denuncia de manera clara y directa a las grandes corporaciones y grandes contaminadores, que como el caso de Wolkswagen entre las primeras o el caso de China entre las segundas, no ha lugar a más dilaciones, medias verdades y manipulación de la información según sea el grado de influencia que determinado lobby tenga en Bruselas o en Washington. Así ha ocurrido siempre con la presión que ejercen las multinacionales en ambas capitales para defender sus intereses. Y justamente se trata de miles de millones de dólares los que están en juego para la transformación que la industria a escala global requiere. Coinciden también en que son miles de millones de dólares los que genera la industria cinematográfica norteamericana, por tanto, tiene mucho poder. Y una voz como la de DiCaprio es escuchada con atención.

Contra estos intereses exclusivamente monetarios alejados de todo planteamiento ético, se revela DiCaprio y nos anima a ver a ese hombre solitario, el trampero Hugh Glass al que interpreta cuando en 1823 se interna en las profundidades de la América aún salvaje e inexplorada. Cuando todavía existía una frontera.

Fue en septiembre de 2014 cuando Leonardo DiCaprio tuvo el privilegio de pronunciar un discurso por el cambio climático en la sede de las Naciones Unidas, organización de la cual es “Mensajero de la Paz”. Ya entonces se mostraba cuál era su real preocupación: “Estoy hoy aquí no como un experto, pero como un ciudadano preocupado. Como actor debo actuar para vivir e interpreto personajes ficticios que generalmente resuelven problemas ficticios. Creo que la humanidad ha visto el cambio climático de la misma manera…como si fuera una ficción. Como pretender que el cambio climático no es algo real, hará que desaparezca”.

Hollywood recibe siempre muchísimas críticas por diversos motivos que no es el cometido de hoy. Lo que sí quiero destacar desde la óptica de la sociedad civil, es la importancia de la denuncia, especialmente cuando emana de declaraciones de personalidades que tienen un impacto en los medios del que no pueden disfrutar el común de los mortales. Así lo hicieron directores y actores anteriores –sólo menciono dos no queriendo excluir a nadie- como las denuncias en contra de Vietnam y la guerra en general que hiciera Oliver Stone en “Platoon” (1986), que el día que recibió el Oscar como mejor película y mejor director, gritó con toda su fuerza tres veces: “No more Vietnams…no more Vietnams…no more Vietnams”; o Patricia Arquette que en el agradecimiento como mejor actriz de reparto en 2015 se refiriera a la necesaria igualdad de salarios y de derechos de las mujeres en los Estados Unidos, pero tuvo un impacto a escala planetaria.

Las palabras de DiCaprio en Naciones Unidas aún resuenan a los que somos voraces observadores de la realidad, porque justamente es la clase política la que pretende que vivamos en una irrealidad, recurriendo una y otra vez a la ficción (no la de Hollywood) pero sí en sus promesas y palabras. Lo que DiCaprio dijo en la sede de la ONU de que pretendiendo que algo no es real es como si no sucediese, cuando en realidad sí sucede y tiene consecuencias. Esta es la diferencia entre la política que contiene una alta dosis de ética y aquella que sólo se sostiene por intereses espurios y contrarios al bien común. Lamentablemente estamos más acostumbrados a la segunda de las circunstancias que lo que hace es contaminar las acciones de los políticos, al mismo tiempo que desprestigiar su profesión y cometido.