Prefiero entender un por qué

Brexit = Leave & Rajoy = Remain

José Luis Zunni | Martes 28 de junio de 2016

Todos mis lectores/as saben que no hago partidismo político ni pertenezco a ningún partido en particular, sea en mi blog, en mis artículos de liderazgo o mis “economic reports”. Esto no quiere decir que no me guste la alta política e interpretar la realidad social y económica que en diferentes momentos venimos experimentando, tanto a nivel local de España como a nivel de la UE. De hecho llevo años escribiendo al respecto.



Pero quiero hoy centrar la problemática a la que nos enfrentamos desde la perspectiva histórica del liderazgo que su supone cada uno de los líderes políticos de los tres partidos derrotados deben tener. Porque lo que estamos viendo en estas primeras horas después de haberse ejercido el derecho a sufragio, es que el otro derecho (el parlamentario) que es el que se necesita para la conformación de grupos que pueden aprobar o no la investidura del presidente, ya ha empezado a ir por libre, no importando si Rajoy ha ganado por una diferencia de 52 diputados sobre el segundo partido ni que ha tenido casi 700.000 votos más que el 20 de diciembre. Sánchez y Rivera siguen en sus trece.

El 26-J se ha convertido en un buen revulsivo por varios motivos:

1º) Se cuestiona una vez más el valor de las encuestas, especialmente los sondeos a pie de urna el mismo día de las elecciones.

2º) Se van a retratar (de hecho ya lo están haciendo) los políticos que perdieron (el resto, porque ha habido un ganador) en cuanto a si de verdad anteponen los intereses de España por encima de sus respectivas ambiciones personales. (Realmente lo dudo)

3º) Que la situación que se presenta en el contexto europeo después de que a las 7.00 hrs. del pasado viernes 24 ganara el “Brexit”, ha sido un elemento determinante en el nivel de consciencia de la ciudadanía española sobre si hay que hacer o no cambios en el gobierno. Prevaleció una actitud conservadora que convirtió el mapa de España en color azul, excepto Catalunya y País Vasco.

Los seis meses de demora que nos ha provocado el bloqueo del 20-D es de medio punto del PIB. ¿Es que por ventura de Dios, Sánchez y Rivera van a poner de su bolsillo el otro medio punto que se supone va costar a al país en caso de que estemos otros seis meses sin gobierno?

Sánchez está perdido y ha perdido, tanto a nivel de su partido como en lo que representa como secretario general de un PSOE histórico, del cual ayer Fernández Vara y Susana Díaz con buen criterio han hecho declaraciones contundentes de que el PSOE debe pasar a la oposición y dejar que se forme gobierno, pero la central de Ferraz desoye estas “voces” porque están enfrascados de manera casi autista en que lo que se dice en el comité federal que ellos controlan es lo que vale, así sea un auténtico despropósito.

Sánchez está en lo que podríamos llamar su “tiempo de descuento” del liderazgo.

En el caso de Rivera, parece que sigue con su mismo discurso y poniendo condiciones que son de por sí muy complicadas, como cambiar la ley electoral porque es la que dice les ha perjudicado. Es evidente que en un gobierno que estuviese funcionando y con un consenso mayoritario podrían hacerse modificaciones a una ley tan importante, pero no parece acertado exigirlo como condición para formar gobierno. Es una cuestión de oportunidad. No es el momento.

El problema de prometer lo que después no se pude cumplir en la práctica, dando idea a su base electoral de que les ha traicionado, es lo que le lleva a Rivera (al menos lo que parece de sus declaraciones de las últimas horas) a mantener una posición también que los juristas llamarían “nula de nulidad absoluta”, ya que no le puede exigir moralmente al Sr. Rajoy que se vaya cuando ha ganado de manera impecable y en todo el territorio nacional con la dos excepciones señaladas.

La pregunta es: ¿están Rivera y Sánchez anteponiendo los intereses de España a los suyos personales? Parece que no. Dicen que sí…pero en realidad es que no.

Estoy de acuerdo que la corrupción es algo insoportable para una sociedad y la he denunciado, es más, haciendo análisis del coste económico que conlleva para una sociedad. Pero este es el momento de las prioridades, o sea conformar gobierno. Y si después los jueces entienden que los imputados por corrupción finalmente son condenados y algunos de ellos van a la cárcel, nos parecerá de justicia, como no puede ser de otra manera. Pero anteponer casos de corrupción (que es verdad que nos repugnan) a los reales intereses del país, por ejemplo estando en los consejos europeos peleando por la nueva etapa que se abre en la Eurozona y la UE en general, es una cuestión de estado, cuando los otros temas de corrupción son cuestiones judiciales y que tienen sus tiempos y sus formas.

Rajoy debe conformar gobierno y los demás líderes que han perdido tienen la obligación moral (la sentencia más clara la ha dado la ciudadanía el pasado domingo) de permitir la gobernabilidad del país. En caso de que no, también será la ciudadanía la que les haga su “particular juicio”, porque a esta altura la sociedad española, una de las más modernas y evolucionadas del mundo, con un profundo sentido democrático, sencillamente les “eliminará” del mapa político a pesar de que intenten algunos “trucos” para “vender” una imagen de demócratas y preocupados por el bienestar general.

En las últimas horas he escuchado a Rivera insistir una y otra vez que “Ciudadanos estará siempre y cuando no sea una cuestión de sillones”. La pregunta es: ¿por qué tiene que decir hasta el cansancio el término sillón…no será que en realidad es lo que le preocupa? Pero no está solo, porque parece que el sillón también le preocupa y bastante a Sánchez.

La diferencia entre un líder mediocre y buen líder, está en la visión que tenga de todo el entorno, por ejemplo, a que nos enfrentamos en Europa hoy y mañana. Que no hay tiempo que perder. Cuando se es un líder efectivo, se tiene esa perspectiva histórica que no es la que parece tienen en este momento ni Sánchez ni Rivera.

Si alguno de mis lectoras/es se pregunta por qué no he mencionado a Pablo Iglesias, ahora es su turno. Se quedan en escaños como estaban. No creo que en este momento sea importante “Unidos Podemos” para conformar o vetar un gobierno ni tampoco con el resultado que ha obtenido el PP, podrán pensar en la gran alianza de izquierdas. Tendrán que estar como grupo parlamentario por justo derecho en la oposición.

Iglesias no es ahora el líder que tiene que facilitar o no la gobernabilidad, sí lo son Sánchez y Rivera. Ellos demostrarán en estos días si están a la altura del momento o si prevalece en ellos su ambición personal por encima de ser hombres de estado.

La respuesta la tendremos servida.