Internet

Italia plantea que WhatsApp o Telegram paguen por usar las redes

Las operadoras españolas se han pronunciado de forma similar

Miguel Ángel Ossorio Vega | Miércoles 06 de julio de 2016
El regulador italiano propone que los servicios de mensajería contribuyan al sostenimiento y modernización de las redes de telecomunicaciones porque su negocio se sirve de ellas sin aportar ningún recurso.

Cada vez hay mejores redes de telecomunicaciones: cobertura en más lugares, mayor velocidad de descarga de contenidos, más estabilidad y fiabilidad… Gracias a estas tecnologías han nacido y se han popularizado servicios como WhatsApp, Netflix, YouTube o Steam, cuyo negocio se basa en la potencia de las redes para ofrecer productos digitales a sus clientes previo pago de algún tipo de cuota (aunque WhatsApp recientemente retiró la cuota anual y ahora es gratuita). Las telecos llevan años quejándose de que son ellas quienes corren con los gastos del despliegue de las nuevas redes, como las de fibra óptica, y con el coste del mantenimiento de las mismas, mientras que las compañías digitales se sirven de ellas y hacen negocio sin contribuir.

Ahora, Agcom, el regulador italiano del sector, ha manifestado públicamente su intención de que estas plataformas digitales comiencen a contribuir con los costes de mantenimiento y despliegue de las redes. Aboga, además, por revisar las leyes de protección de la privacidad para forzar a estas plataformas a ajustarse a la regulación existente.

De prosperar esta sugerencia, España podría ser uno de los países que imitasen el modelo italiano, dado que las empresas del sector ya han manifestado quejas similares. Hace unos meses, José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, afirmó que “las OTT [Over The Top o “de transmisión libre”] deben jugar con las mismas reglas que los operadores tradicionales, al ofrecer los mismos servicios como las llamadas sobre Internet o la mensajería”. De forma similar se expresaron desde Orange Europa, al abogar por potenciar el Mercado Digital Único para que plataformas como WhatsApp se sometan a la misma regulación que las telecos, dado que en el fondo su servicio consiste en ofrecer mensajería y llamadas, pero al ser consideradas empresas digitales (y no de telecomunicaciones) no se rigen por la misma normativa.

Esta guerra entre las telecos y las empresas digitales ya ha provocado movimientos inesperados, como el despliegue de redes propias que están realizando compañías como Google o Facebook para no depender de la infraestructura existente. Y es que otro punto de fricción entre ellas reside en la posibilidad de establecer el llamado Internet a dos velocidades, que otorgaría preferencia en las redes a determinados servicios en detrimento de otros, algo que chocaría con el principio de Neutralidad de la Red.

El otro punto polémico apuntaría directamente a los usuarios: si las telecos consiguen que servicios como WhatsApp o Netflix paguen un canon por usar sus redes, ¿repercutirá eso en el precio que pagan los abonados? Ya sea positivamente (las telecos rebajan sus precios de conexión a Internet porque obtienen ingresos por otras vías) o negativamente (se incrementa el precio de sus suscripciones a productos digitales porque las plataformas deben desembolsar dinero por usar las redes) los usuarios asisten como espectadores a una guerra que no ha hecho más que empezar, pero que dibujará el futuro de la Red que conocemos.

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