El Blog de Salvador Molina

La uberización de la nueva Prensa

Salvador Molina | Martes 20 de septiembre de 2016

Caperucita, ¡cómo ha cambiado el cuento! No se trata –me dicen- de beber de la ubre de una empresa de prensa que amamanta a sus periodistas con fuentes de información, sueldos, gastos pagados e infraestructura de servicios. Eso era en el siglo XIX y en el siglo XX.



Los grandes conglomerados de medios de comunicación (¡qué haberlos hay los!, como las meigas) conviven ya con una nueva generación de medios digitales que no tienen su modelo en la ubre, si no en Uber.

Me explico a través de tres ejemplos. El otro día estuve visitando un nuevo medio digital (¡ya no quieren llamarse confidenciales!) y me enseñaron una redacción bien nutrida de canas. Espeté con humor a mi amigo que allí si que se veía el poder económico del medio: sueldos seniors y buenos equipos informáticos con la manzana. Se rió con ganas mi amigo ‘el plumilla’. Y tenía razón en hacerlo.

Su redacción es un ejemplo de uberización: autónomos unidos bajo una marca lanzando un medio de comunicación digital. Un ejemplo de lo que antes hubiéramos llamado cooperativa de prensa, pero que hoy es un modelo de ‘uberización’ porque realmente hay un empresario al que se han asociado al amparo de su nombre, su marca, sus medios técnicos y su tecnología. Pero su salario son colaboraciones que dependen del día, de la actualidad, de la suerte y de la inspiración de cada uno para poder monetizar más o menos. ¡Trabajan a pieza publicada! (Perdonen por ello que sienta pudor en dar el nombre del medio).

Otro ejemplo me lo dio un periodista en la Universidad Complutense al término del VI Congreso ProCom de Periodismo Digital. Me dijo que me llamaría y me dio su tarjeta (aún no lo ha hecho). Me contó que había creado una plataforma on line a la que denominaba como ‘agencia de noticias’ y donde cada periodista (plumilla o gráfico) podía subir sus contenidos diariamente. Su objetivo era vender la plataforma a medios de comunicación, servicios de contenidos digitales, gabinetes de prensa y agencias de publicidad o relaciones públicas interesadas en dotarse de contenidos diferenciados. En esta ‘agencia de noticias’ podría disponer de todo lo necesario para sus medios. Cuantos más periodistas freelances subiendo contenidos, más volumen y facilidad para la venta del servicio. De nuevo, ¡uberización del Periodismo!

Y, por último, el proyecto de un amigo. Está en la fase final, pero aún no se pueden desvelar detalles. Se trata de una plataforma ideada para branded content (contenidos patrocinados o contenidos de marca). Su orientación se dirige a crear información comparativa de productos. Cabe de todo, desde aparatos electrónicos a marcas de moda.

Busca a especialistas en cada producto y les ofrece una plataforma de visibilización de sus contenidos para buscar que las marcas paguen por estar referenciados en sus artículos de comparación. Para el DirMark o el DirCom de una marca no se trata de venderles el que se hable bien de su nuevo bolso, su automóvil más potente o su smartphone de última generación, sino de cobrarles porque se hable de él, porque se le tenga en cuenta y se le cite (con enlace, por supuesto).

Por tanto, una gran orientación del nuevo medio hacia lanzamientos, novedades, nuevos productos, nuevas demandas, usabilidad, etc., etc. Y la magia de todo ello está en la estrategia SEO de los promotores para posicionar el buscador, el portal, los contenidos, etc.

¿Y para los plumillas? Para los plumillas está la promesa de exclusividad en su especialidad y un porcentaje de todo lo que se recaude por branded content entre las marcas que vayan entrando al trapo.

En resumen, tres nuevos medios digitales muy distintos en sus enfoques pero con un mismo modelo de negocio: ¡la uberización de la Prensa!

Seguro que pronto encontraré nuevos ejemplos que contarles en soporte audiovisual, porque las televisiones también están mudando de piel y buscando su propia uberización. Porque hay vida más allá de Mediaset y Atresmedia… ¡o eso espero!

Salvador Molina, presidente de la Asociación de Profesionales de la Comunicación (ProCom) y del Foro ECOFIN.