Tecnologías Emergentes

El próximo objetivo de la tecnología es tu salud

La medicina avanzará más en la próxima década que en los últimos 100 años

Miguel Ángel Ossorio Vega | Lunes 05 de diciembre de 2016
Las grandes compañías tecnológicas quieren erradicar enfermedades, prevenir dolencias y mejorar la calidad de vida de las personas. Estas son sus herramientas.

Hace un año nacía Max Zuckerberg, la primera hija del fundador de Facebook. No traía un pan debajo del brazo, sino una Fundación creada por sus padres, Priscilla Chan y Mark, para que el 99% de las acciones de Facebook se conviertan en dinero donado a causas benéficas. Detrás de este derroche de solidaridad hay un objetivo tan ambicioso como sorprendente, incluso imposible para algunos: erradicar todas las enfermedades. Todas. Sin excepción. Y donde muchos críticos sólo ven el sueño de Mark Zuckerberg, otros ven el deseo de un hombre hecho a sí mismo capaz, seguramente, de conseguir todo lo que se proponga. Por algo es el ‘presidente’ del mayor ‘país’ de la Tierra.

En el fondo de esta iniciativa está el deseo del mundo tecnológico de servir a la Medicina. Si la tecnología ha cambiado nuestra forma de vida, ahora quiere cambiar nuestra vida. Para mejor. Por eso se han lanzado en masa a investigar para lograr avances que erradiquen enfermedades, ayuden a prevenirlas, puedan preverlas y mejoren la salud de las personas.

A los planes de Zuckerberg se unen iniciativas como la del multimillonario Sean Parker, quien donó a principios de año más de 250 millones de dólares para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer. O los proyectos secretos de Google (que incluso tiene una división dedicada a ello) para alargar la vida de las personas gracias a la combinación de Big Data y avances tecnológicos. En otro extremo están novedades que nacen de la propia tecnología, casi sin forzar: los smartwatches que permiten medir las constantes vitales o la impresión 3D de prótesis e incluso de órganos o implantes.

La tecnología, además, abarata los costes de algunas técnicas como la secuenciación del ADN. En 2001 se pudo completar por primera vez, pero a un precio de 3.000 millones de dólares. Hoy, por alrededor de 1.000 dólares se puede conseguir y, si todo avanza según lo previsto, en 2022 costará menos que un análisis de sangre. A esto se añade su conversión en bits para que sea procesado por ordenadores, algo que ayudará a potenciar aún más el poder de esta técnica. Y en paralelo está el crecimiento y desarrollo del CRISPR, la ciencia ficción hecha realidad: cortar y pegar partes del ADN para corregir errores o mejorar aciertos. Seres humanos a la carta gracias a una técnica que atemoriza a algunos, plantea cuestiones éticas inéditas en la Historia y ofrece un horizonte desconocido.

La suma de tecnología y medicina es una de las grandes fronteras de los próximos años. La industria ha comenzado con pasos pequeños: ropa inteligente, relojes, gafas… No es más que la puerta de entrada a nuestro cuerpo con el fin de ir recopilando datos que luego serán procesados y comparados para extraer tendencias y crear nuevos fármacos, nuevos estilos de vida y, por qué no, más años de vida. Mejorada, además.

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