Tecnologías Emergentes

Llegan los robots blandos

Los primeros modelos se han basado en la morfología de los pulpos

Miguel Ángel Ossorio Vega | Miércoles 21 de diciembre de 2016
Si el objetivo de la robótica es parecerse cada vez más a los humanos, los androides rígidos caminan en dirección contraria. Científicos de todo el mundo ya experimentan con nuevos materiales para crear robots blandos: serán más flexibles y llegarán a imitar algunas características morfológicas reservadas a los seres vivos.

Es un campo experimental dentro de un campo experimental. Hablamos de la robótica blanda, una parte de esta ciencia que en 2004 no tenía ninguna investigación publicada y en 2016 ya alcanza el millar, con algunos proyectos hechos realidad: el ‘Octobot’ es un el primer robot autónomo completamente blando. Como aventura su nombre, sus desarrolladores se han basado en un pulpo: “Con un cuerpo completamente deshuesado, un pulpo puede estirarse y endurecerse con la suficiente fuerza como para agarrar, manipular, moverse o nadar, proporcionando un modelo ideal para nuevos principios sobre accionamiento y control de materiales blandos”, explican varios investigadores en la revista Science Robotics.

El Octobot combina movimientos neumáticos con polímeros electroactivos, materiales capaces de cambiar de forma o tamaño cuando son estimulados por un campo eléctrico. Estos materiales permiten crear músculos artificiales, o al menos algo que se asemeja en morfología y comportamiento a estos elementos biológicos. Estas nuevas tecnologías ya han permitido crear robots inspirados en las raíces de las plantas, capaces de moverse por el suelo y de crecer gracias a la fabricación aditiva.

A pesar de estos éxitos, la robótica blanda está en pañales y todavía deberá superar algunos desafíos, como que estos nuevos materiales no pueden esculpirse como los utilizados en la robótica tradicional, por lo que dar la forma deseada a estos nuevos robots requerirá todavía mucha investigación. Además, crear robots totalmente blandos no siempre será el camino adecuado, principalmente porque en la naturaleza abunda la combinación de elementos duros y blandos. Tal vez la robótica siga ese camino mixto, sugieren algunos expertos, aunque eso requerirá la capacidad de integrar distintos tipos de materiales en un mismo robot.

Los expertos son optimistas y creen que en poco tiempo veremos estos modelos: “Los retos científicos que se avecinan para la robótica blanda están desarrollando aún más estas habilidades reales para cambiar de forma, endurecerse, crecer, autocurarse, desarrollarse y evolucionar”, explican en la revista. Parece que una especie de biología imitada por la química y la mecánica quieren darse la mano para crear una robótica más humana. Tal vez sea el paso intermedio de algo mayor.

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