Tecnologías Emergentes

¿Ha llegado el momento del 5G?

MWC 2017 (4) | En busca de nuevas formas de conectarse

Miguel Ángel Ossorio Vega | Lunes 27 de febrero de 2017
A pesar de que el 4G ni está extendido ni goza de buena cobertura en algunos lugares, la industria lleva tiempo buscando el 5G. Este año podrían verse los primeros dispositivos compatibles.

La fecha oficial para la llegada del 5G es 2019, según algunos analistas de la industria de las telecomunicaciones. Pero eso no significa que a partir de esa fecha comiencen a venderse dispositivos y a implantarse la red que permita utilizar estas conexiones: es necesario seguir un camino que combine la construcción de estas redes con la salida al mercado de dispositivos compatibles.

Se estima que a lo largo de este año se presentarán hasta 200 dispositivos compatibles con redes 5G. Y algunos de ellos podrían verse durante esta semana en el Mobile World Congress de Barcelona. "Vamos a pasar de perspectivas vagas a propuestas concretas", explica Mats Granryd, director general de GSMA, organizador del MWC.

El problema es que no existen todavía las redes 5G, por lo que esos dispositivos tendrán que seguir utilizando el 4G. Una tecnología que a pesar de formar parte del día a día ni siquiera cuenta con buena cobertura en algunas zonas, obligando a sus usuarios a hacer uso del 3G. "El mundo está cada vez más conectado, pero todavía hay miles de millones de personas por conectar. Las conexiones móviles se acercan a los 5.000 millones, así que aún quedan más de 2.000 millones. También hay diferentes grados de calidad de la conectividad", explica Paul Lee, director de tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones de Deloitte.

Con la conectividad se está viviendo una evolución desigual no sólo entre países, sino entre ciudades: algunos países asiáticos no tienen cobertura 4G, pero ya están trabajando para implantar redes 5G. En Europa, por el contrario, todos tienen como meta el 5G, pero los 56.000 millones de euros en que se estima la inversión necesaria frenan su implantación, con el riesgo para los actores europeos de que Asia tome la delantera en una tecnología que marcará el futuro de la conectividad. A corto plazo, el 5G puede servir como revulsivo para una industria, la del smartphone, estancada en su propio éxito (en 2015 la venta de móviles inteligentes cayó un 14%; en 2016 cayó un 5% adicional): una encuesta de Accenture descubrió que el 54% de los encuestados planeaba comprar un nuevo smartphone este año, especialmente en India y China. Todo indica que los consumidores europeos podrían animarse a cambiar de móvil si entre las novedades está el poder disfrutar de la mayor velocidad de conexión posible.

Pero el 5G no es sólo una tecnología para móviles: la explosión del Internet de las Cosas, que se vivirá en los próximos años, hará uso de estas redes como elemento imprescindible para su implantación masiva en los hogares. Eso supondrá nuevos clientes para las telecos y su consolidación como actores imprescindibles en el futuro que está por llegar. Las compañías lo saben: calculan que el impacto económico que traerá el 5G será el doble que el producido por la fibra óptica. Parece que es el momento de dar el salto definitivo. Aunque el 4G no haya terminado su partida.

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