Economía y Sociedad

Tesla se corona como el fabricante de coches más valioso de América

Wall Street confía en una compañía tecnológica frente a clásicos centenarios

Miguel Ángel Ossorio Vega | Martes 11 de abril de 2017
La compañía de Elon Musk ya ha superado en Bolsa a Ford y a General Motors, a pesar de no dar beneficios y de las dudas sobre su capacidad real de producción.

El lunes 10 de abril pasará a la historia de la automoción como el día en que una start-up tecnológica superó a una de las industrias más poderosas de los Estados Unidos: Tesla, el niño mimado de un visionario que sólo quiere cambiar el mundo, superó en Bolsa a General Motors. Es la historia de cómo una compañía tecnológica que no da beneficio y sobre la que penden dudas sobre su capacidad real para atender a una demanda ansiosa por conducir sus futuristas vehículos de lujo ha sido capaz de revolucionar un mercado imprescindible para que el estilo de vida estadounidense siga siendo viable.

La diferencia ha sido mínima, apenas un buen puñado de dólares, pero ha servido para situar de nuevo a las compañías tecnológicas en el centro del tablero. O más bien para reafirmar que el futuro pertenece irremediablemente a empresas nacidas en un garaje. La paradoja es que Tesla va a conquistar el garaje. El 10 de abril estaba valorada en 51.000 millones de dólares, lo que le sirvió como ceremonia de entronización como el fabricante de vehículos más valioso de los Estados Unidos. Por debajo, con 50.900 millones, General Motors. Una marca, Tesla, frente a más de cinco de un gigantesco grupo al que la crisis ha obligado a deshacerse de clásicas enseñas alrededor del mundo. Una pequeña marca, Tesla, que en los últimos tres años ha perdido casi 2.000 millones de dólares, frente a una, General Motors, que ha ganado 23.000 millones. A pesar de que Tesla sólo vendió 76.000 coches en 2016 (frente a los 10 millones de General Motors y los 6,6 millones de Ford), los números no importan. Como no importa que en el primer cuarto de este año haya entregado únicamente 25.000 unidades: está por encima de las previsiones. Y eso ya es algo.

Tesla es una mota de polvo en el mercado del automóvil. Sus vehículos no se venden en todos los países, son caros (por menos de 30.000 euros es difícil encontrar uno), y la mayoría de sus modelos todavía son proyectos que ni siquiera están en fabricación. Comprarse un Tesla significa, a día de hoy, pagar una entrada y esperar meses hasta que llegue el vehículo. Pero la fiebre por tener uno de estos vehículos ha hecho de esta marca una especie de estrella del pop: casi 300.000 personas pagaron 1.000 dólares para reservar un Tesla Model 3, el vehículo que determinará si la marca de Musk se convierte en un fabricante consolidado o en uno de los mayores fracasos de la historia. Wall Street ya ha hecho su apuesta. Y ahora Tesla es el fabricante más valioso. El resto estará en los libros, ya sean digitales o en papel.

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