Medios de Comunicación

Los medios tiemblan ante la nueva política europea de protección de datos

Supone un duro golpe para su modelo de negocio

Miriam Garcimartin | Jueves 09 de noviembre de 2017

En un año en el que el duopolio Google-Facebook ha decidido cambiar su política y ayudar a impulsar las suscripciones de pago, la prensa tendrá que lidiar con un inesperado foco hostil: la Unión Europea.



En mayo de 2018 entrará en vigor el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea. Dentro de este marco, hay un apartado especial sobre e-privacy, en trámites de aprobación, que establece altos estándares de privacidad, confidencialidad y seguridad en las comunicaciones electrónicas en toda la UE.

Los medios de comunicación en Internet serían claramente los grandes perjudicados de esta normativa. La clave está en las “cookies”, pequeños archivos que permiten a los editores identificar las preferencias de navegación de un usuario, medir la audiencia y ofrecer publicidad dirigida. El nuevo reglamento establece que los usuarios den su consentimiento para la recolección de su comportamiento de navegación, no en cada sitio visitado, sino de manera integral a través de los navegadores.

Los sindicatos de prensa franceses han denunciado a través de un comunicado que esta medida no permite que los usuarios decidan “en conciencia” la relación que quieren mantener con cada web, privando a los medios de comunicación de tener un conocimiento del comportamiento de sus lectores. Los medios franceses están convencidos de que este reglamento pone en peligro el periodismo de calidad, cuya fuente de financiación es la publicidad basada en datos. Pero además alertan de que conseguirá el efecto contrario al perseguido: confiar la gestión de los datos digitales a los gigantes tecnológicos supone reducir la protección de la vida privada de los internautas.

Por su parte, IAB Europa, junto a otras asociaciones publicitarias europeas, han lanzado varios vídeos en los que alertan de las posibles consecuencias de una regulación tan estricta: el fin de la gratuidad de los contenidos y servicios, el ‘app-ocalypse’, que supone el fin de las aplicaciones móviles, o la reducción de las fuentes independientes y plurales, entre otras.

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