Prefiero entender un por qué

“Las mujeres ahora están negociando aumentos con la misma frecuencia que sus compañeros hombres, desafiando la sabiduría convencional de que las mujeres no piden una promoción”. (SherylSandberg)

José Luis Zunni | Martes 14 de noviembre de 2017

SherylSandberg, la COO (Chiefopertatingofficer) de Facebook, decía en septiembre de 2016 en el Wall Street Journal, que “las mujeres se están apoyando, pero se enfrentan a un rechazo”, en relación a que cuando las mujeres que piden lo que merecen en cuanto a sus salarios, siempre existe en el aire un prejuicio (ella llama suposición inconsciente) sobre la relación en cuanto a la remuneración distinta entre hombres y mujeres.



Pero lo que más impacta de su artículo, es el relato que hace de la experiencia de una directora de cine en cuanto a cómo enfrenta a sus negociadores que se suponía debían contratarla. Vale la pena reproducirlo textualmente: “Una directora de cine independiente, describió recientemente la manera en que entró en una negociación. Ella estaba lista y se había armado de estadísticas y pruebas, habiendo practicado su actuación. Pero en lugar de referirse a por qué merecía el proyecto y el dinero, inició la reunión afirmando que sólo quería decir de antemano que iba a negociar, a pesar que las investigacionesevidencian que les gustaría menos cuando lo hiciera”.

Entonces Sandberg concluye que tenía razón, porque cuando las mujeres piden lo que se merecen, a menudo se enfrentan a retrocesos sociales y se las considera "mandonas" o "agresivas" simplemente por preguntar.

La solución que puso sobre la mesa esta directora que sorprendió a Sandberg (desde ya que a mí me impactó también), fue justamente poner en evidencia la parcialidad antes de que pudiera salir a la superficie. Funcionó.

Mi coincidencia es absoluta, porque si de algo se trata cada vez que se toca el tema del diferencial de salarios entre hombres y mujeres, la palabra parcialidad es la que nos viene a la mente.

Sandra Day O'Connor (1930) que fue la primera mujer que integrara el Tribunal Supremo de los Estados Unidosentre 1981 y 2006, afirmaba que “creo que lo importante de mi nombramiento no es que decidiré casos como mujer, sino que soy una mujer que decidirá casos”.Y no es una trampa intelectual que introduce en el debate, sino la exacta perspectiva que debemos tener acerca de la actuación profesional de la mujer en cualquier actividad humana. Y esto es lo que cuesta comprender.

Cuántas veces repetimos una y otra vez, además de estar avalado por investigaciones y estudios serios, como es por ejemplo la OIT (Organización Internacional del Trabajo) con sede en Ginebra, de que a las mujeres se les paga menos por hacer exactamente los mismos trabajos que los hombres. Pero lo grave que se ha demostrado de manera recurrente, es que los salarios de las mujeres, independientemente de sus calificaciones y experiencia, son más bajos para el mismo tipo de trabajo. Lo único que debe debatirse es "¿por qué?", si se trata de la misma o incluso superior calificación profesional.

Hay una corriente de doctrina que pretende dar una explicación, para lo cual introduce un elemento que llama "habilidades específicas de la empresa". ¿Qué se entiende por esto?

Este tipo de habilidades que se categorizan como específicas, son aquellas que se corresponden a las experiencias y calificaciones que los empleados pueden acumular con el tiempo en su puesto de trabajo. Desde ya que son valiosas para la organización, lo que hace poco práctico y con consecuencias negativas para los resultados de la empresa, reemplazar a esa persona.

Y entonces, aquí viene la cuestión que sustentan los que sostienen esta posición: que las mujeres son más proclives a interrumpir durante un período de tiempo su trabajo (causa más frecuente es la maternidad) lo que provoca un hueco difícil de llenar de manera inmediata, justamente por esa pericia profesional y experiencia adquirida en el puesto de trabajo. Conclusión: para estos valedores de la posición que justificaría mayor salario a hombres experimentados que a mujeres en puestos claves, es que es menos probable que el hombre deje su puesto que la mujery se quedan tan anchos y tranquilos.

Pero en realidad parten de una falsedad, que si esto ocurriese únicamente en puestos con contratos indefinidos (que seguiría estando mal como es de ley) y no en los empleos temporales, el teorema quedaría probado. Pero los diferentes estudios sobre trabajos temporales en diferentes países, también llegan a probar una diferencia salarial de hasta cinco euros hora a favor de los hombres.

Por tanto, las diferencias no estarían condicionadas por aquellas experiencias, sino por un factor endémico instalado en las sociedades que siguen condenando a la mujer a un diferencial menor no se sabe por qué. Aunque sí me animo a dar una respuesta: que las organizaciones, instituciones, gobiernos y la sociedad en la que vivimos, sigue siendo gobernada en una amplia mayoría por hombres.

La cuestión cambiará cuando esta paridad vaya ajustándose como debe. Es de justicia hacerlo. No se puede demorar más porque va en contra de toda la sociedad, dada la extraordinaria contribución que la mujer ha demostrado en todos los ámbitos de trabajo. Su responsabilidad, empatía, capacidad de resolución de conflictos, cómo enfrenta los problemas y la increíble mejora de las relaciones interpersonales.

Cuando se fortalecen las relaciones interpersonales en los departamentos y/o equipos de trabajo, este ejercicio necesario no debe ser muy diferente para hombres y mujeres. Los principios son los mismos, aunque hay elementos que entran en juego como son la aceptabilidad y la asimilación en el lugar de trabajo que pueden presentar diferentes desafíos para las mujeres.

La asimilación es la capacidad de comprender y absorber los valores y comportamientos que conforman la cultura corporativa. La aceptación requiere primero entender y comprender, tarea que le resulta más cómoda a las mujeres. Y mujeres exitosas, como Sandberg, han realizado esfuerzos conscientes para generar aceptación a través de la creación de confianza.

Cuando se desarrolla una buena relación con los compañeros de trabajo, o incluso con sus subordinados en caso de que tenga personal a cargo, las mujeres tienen un don especial para asimilar el medio ambiente (incluso mejorando el clima laboral) haciendo desaparecer aquellos viejos tópicos basados en el género, paso decisivo para generar confianza y aceptabilidad.