Medios de Comunicación

Ellos se lo guisan y ellos se lo comen

Revolución editorial en papel... a pequeña escala

Miguel Ángel Ossorio Vega | Martes 03 de abril de 2018
Son chefs, foodies o simples jóvenes desencantados con las revistas grastronómicas tradicionales. Y han decidido crear las suyas tirando de ahorros, mucho trabajo y una visión moderna del mundo editorial... aunque las publican en papel. Así son las nuevas revistas de gastronomía que triunfan, o al menos lo intentan, en Estados Unidos (y más allá).

En plena decadencia del mundo editorial impreso, con un constante goteo de periódicos y revistas que se rinden, los mismos jóvenes que se niegan a pagar un elevado puñado de dólares por un conjunto de hojas impresas a la venta en quioscos están organizando su propia revolución y demostrando lo que ya sabemos: el formato es lo de menos, lo que importa es lo que está dentro. Porque estos jóvenes que no compran revistas en papel están fundando sus propias cabeceras. Lo hacen porque quieren, básicamente, pero también porque los grandes títulos ya no enfocan la realidad como ellos la ven. Y se han puesto manos a la obra.

Dill, Ambrosia, Jarry, Kitchen Toke, Compound Butter, Peddler, Kitchen Work, Mouthfeel, Cherry Bombe, Mold, Toothache o Whetstone son algunas revistas que comparten la temática gastronómica con iconos como Art Culinaire, Saveur o Bon Appétit. Muchas apenas sacan un par de números al año, se venden solo por internet o incluso alcanzan los 20 dólares por número, cuyas tiradas oscilan entre los 150 y los 15.000 ejemplares. Ninguna de ellas tiene detrás a un gran grupo editorial y ni siquiera cuentan con una nutrida plantilla de periodistas, colaboradores, editores o diseñadores: ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

Su pequeñez se compensa con grandes dosis de originalidad y transgresión, ya que estas revistas se enfocan a minúsculos nichos que coinciden con los gustos de sus editores. Revistas alternativas que no se deben a marcas, acuerdos o 'normas', y que ni siquiera se preocupan por compartir sus contenidos en las redes sociales, aunque algunas experimentan con podcasts o producción de vídeos para diversificar el negocio. "Muchas personas indie comienzan por hacer algo que quieren leer, cuentan historias que representan sus propias experiencias o las de sus amigos", explica Kimberly Chou, directora de una feria anual que reúne a estas revistas independientes, a 'The New York Times'.

Estas pequeñas revistas se mueven en el terreno de lo precario. Sus promotores rara vez viven de ellas, por lo que se pluriemplean para sobrevivir. La revista se convierte en lo más parecido a un blog: la crean en sus ratos libres (a veces con ayuda de familiares y amigos) y gracias a sus ahorros, que permiten el impulso inicial y las primeras tiradas. Después, consiguen financiar los siguientes números gracias a una combinación de ventas, asociaciones de marca e incluso eventos. "No se puede ser simplemente una revista, ese modelo de negocio no va a funcionar para nadie", explica Claudia Wu, editora de 'Cherry Bombe'. "La revista es la definición de tu marca", añade.

Ciertamente, muchas de estas publicaciones están asociadas a chefs o restaurantes, que las utilizan como "una tarjeta de visita muy cara", en palabras de Kimberly Chou. Un formato que aprovechan para difundir su visión del mundo gastronómico a un público muy concreto, todo ello mientras el cuerpo (y el bolsillo) aguanten. Porque a pesar de que títulos como 'Put a Egg on It' lleven diez años en la calle o de que 'Gather Journal' se sostenga desde 2012, la mayoría de estos proyectos se quedan por el camino a los pocos meses de salir, con suerte algunos años. Incluso 'gigantes' de este emergente sector como 'Lucky Peach', que contaba con 30.000 suscriptores, cierran: lo hizo el año pasado.

Pero la alta probabilidad de cerrar en poco tiempo no frena a estos editores amateur (aunque muchos tienen a sus espaldas nutridas trayectorias en el mundo editorial), algunos de los cuales dan el salto al papel desde la Red. Es el caso de LinYee Yuan, editora de 'Mould', revista que salió a la calle como expansión del sitio web que ya producía, y donde advierte sobre la necesidad de repensar el modelo de producción de alimentos para que sea sostenible en el futuro. Yuan recurrió a Kickstarter para recaudar los 35.000 dólares que le costó producir los dos primeros números de su revista. Lo hizo en su apartamento de Nueva York, y ahora imprime 5.000 ejemplares de cada número y los vende en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Taiwán y Singapur. El sueño americano ha vuelto a las rotativas.

El futuro editorial gastronómico
Dedica cada número a un tema concreto. Publica dos números al año y los vende por 44 dólares si se escoge la suscripción que se renueva automáticamente.
Publica cuatro números al año, que vende en una suscripción de 60 dólares.
Se enfoca al público gay. Lanza dos números al año, a 20 dólares cada uno.
Se centra en las posibilidades culinarias del cannabis. Cada número cuesta 16,95 dólares y publican cuatro al año, que venden a 60,95 bajo suscripción.
Sus historias se cuentan a través de las recetas. Cada número cuesta 18 dólares.
De temática variada, cada número cuesta 12 dólares.
Se centra en cocina asiática sin caer en tópicos o prejuicios y está editada por Shayne Chammavanijakul, con raíces familiares en Tailandia. Cada número cuesta 20 dólares.
Es de las más alternativas. Publica cuatro números al año y ofrece varios modelos de suscripción que oscilan entre los 40 y los 51 dólares según los que se quiera adquirir. También se envían fuera de los Estados Unidos.
Se centra en la cocina del futuro, incluyendo nuevas tecnologías aplicadas al sector. Cada número cuesta 27 dólares, aunque existen opciones de suscripción que permiten comprar dos números por 50 dólares o seis por 125. Publican dos al año.
De temática gay, cuesta 20 dólares por número.
Enfocada a mujeres. Cada número, del que publica dos al año, cuesta 20 dólares. Ofrece un modelo de suscripción por 38 dólares al año.
Es muy visual y variada. Publica dos números al año, a razón de 19,99 dólares cada uno.
Se centra en el origen y cultura de la comida. Ofrece el número en formato digital por 10 dólares o impreso por 25. También tiene modelo de suscripción.

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