Management

El líder gentleman

José Luis Zunni | Martes 09 de octubre de 2018

Parece irónico hablar de respeto al referirnos a una de las características más destacadas del buen liderazgo, cuando vemos a diario la quiebra del mismo en líderes –especialmente en el ámbito político- que no pueden exigir respeto de los demás hacia ellos porque no se respetan ni a sí mismos. Y esta es el punto crucial del análisis que debemos hacer. Cómo y por qué el respeto es una parte esencial del carácter del líder.

Se demuestra en los hechos cuando lo aplicamos primero en nosotros, pero simultáneamente sobre nuestros actos que afecten a las demás personas. Pero antes de la acción ha habido una reflexión…un pensamiento en el cual muchas otras personas estarán más o menos afectadas en relación a la medida de respeto que tengamos. Un político influye en miles de personas y un gobernante en millones. De ahí, que pensamiento y acciones deben de estar absolutamente condicionadas por el respeto a todas las partes intervinientes en el diálogo social.



El respeto tiene que ir más allá de las diferencias que tengamos en cuanto al pensamiento, ideología o en las medidas que creemos son más convenientes para tomar frente a un problema concreto. Esto lo vemos a diario, por ejemplo, en un ayuntamiento de una gran capital como Madrid, en que no necesariamente el respeto a los ciudadanos o a los opositores políticos sea la norma, menos aún la guía a la que aferrarse para ejercer un liderazgo efectivo.

Esto implica que la forma de liderar sea para hoy y tenga en cuenta en cada acción las consecuencias para el futuro, más próximo y el de medio plazo.

En las organizaciones del ámbito privado, las diferencias y diversidades ya se vienen tratando en los últimos años como un valor fundamental del buen liderazgo. Es más, la doctrina actual no tiene duda alguna sobre la importancia de la diversidad en la estructuración organizativa y en la dirección de personas. Ya está probado que la diversidad es sinónimo de mayor productividad, pero para haber llegado a esta fase, el respeto tuvo que haber sido parte inherente al proceso de liderazgo.

.Sostenemos desde esta tribuna hace años, que valores como la dignidad, la empatía y la compasión son claves en el liderazgo efectivo. Tienen que formar parte del carácter del líder efectivo, que además debe de tener la habilidad de generar respecto a todas las personas pertenezcan al equipo y/o departamento que sea. La posición del personal en cuanto al respeto que merece el líder debe ser unánime, sin claudicaciones derivadas de incoherencias y falta de sensibilidad de su líder, cuestión por cierto, a las que nos tiene muy acostumbrada una parte significativa de la clase política.

Este es el punto en el cual hay que marcar la diferencia entre los grandes líderes empresariales, de la categoría de Richard Branson, Steve Jobs, Bill Gates, Indra Nooyi, Elon Musk, por citar sólo algunos muy destacados, respecto al liderazgo que marca la clase política netamente muy inferior en categoría de liderazgo como la ortodoxia doctrinaria la comprende.

Todos los grandes líderes empresariales han tenido que someterse por la prueba de la autenticidad, que es la más clara evidencia de que se es transparente, directo y honesto. Justamente otra de las esencias del buen liderazgo está en la medida de este valor como elemento determinante para la credibilidad que un líder debe tener de parte de sus seguidores.

Es más claro que el agua, que este valor de ser auténtico flaquea por todos los costados en gran parte de los líderes políticos pertenezcan al partido que pertenezcan. No abunda el ser auténtico ni tampoco creemos que el sistema político cómo ha sido construido facilita que este valor sea un patrimonio más generalizado. Es una pena, porque el nivel de información que la ciudadanía tiene en el presente en la era digital, es de tal calibre que el valor de autenticidad se cae como un flan al primer tropiezo derivado de una mentira o una verdad a medias, cuestiones que por desgracia van marcando un día sí y otro también la agenda política.

Cuando la diferencia en la personalidad del líder está marcada por elementos constitutivos del carácter como el coraje, la humildad en el servicio a los demás, la sabiduría, etc, ese liderazgo tiene todas las papeletas para ser efectivo.

¿Por qué la importancia de los valores?

Porque son los principios que nos guían en nuestras vidas. El liderazgo efectivo siempre se va a dar dentro de un contexto de valores que conforman ese mapa mental de principios que subyacen en nuestra consciencia, a los que debemos aferrarnos en nuestras decisiones y acciones.

Los líderes efectivos son los que hacen todo lo posible para que su personal tenga una mejora en su vida más allá del ámbito laboral. Facilitar de parte del líder efectivo, es guiar, formar, comunicar, etc.

Cuando en la actividad diaria se comparten valores y se siente el compromiso con la organización porque ésta a su vez lo tiene con el personal y lo demuestra en la práctica, es evidente que detrás de esta escena hay un líder efectivo que está aplicando el respeto como estandarte de los valores referidos.

El clima laboral mejora, la motivación del personal se dispara y la productividad de la organización da un salto cualitativo. La diferencia positiva que se marca está sostenida por la estructura de los valores que conforman la personalidad del líder y que adopta la propia cultura corporativa de esa organización que como una personalidad más con vida propia, asume todos estos principios como reglas de actuación diaria sin excepciones.

Cuando el líder dedica parte de su tiempo a la formación y transmisión de la visión y valores corporativos, afloran todas las características esenciales del liderazgo efectivo, que para que estén siempre activadas, debe procurarse que la enseñanza al personal de la visión y los valores vayan conformando también su propia personalidad que les va a acompañar en su desarrollo profesional en la empresa y el personal en su escalera de vida.

Cuándo se focaliza en lo que las personas creen porque ha crecido su dosis de confianza en el liderazgo de la organización, se desarrolla toda un potencial que no se puede lograr solamente basado en aspectos técnicos derivados de la aplicación de herramientas y procedimientos. Esto es importante, pero más efectivo será el resultado cuando se aplica desde el respeto y adherencia a los valores referidos. Surge la ética y conducta del comportamiento como algo natural.

La falta de confianza es un problema en cualquier ámbito del liderazgo, pero lo es mucho más cuando se produce derivado de la pérdida de esa confianza porque ya no se cree en la palabra de ese líder. Porque se pone en duda su capacidad para implementar las acciones que deben implementarse.

José Luis Zunni es director de ecofin.es y vicepresidente de FORO Ecofin. Director de ECOFIN Business School y coordinador de ECOFIN Management & Leadership. Director del Centro de Liderazgo de la EEN (Escuela Europea de Negocios) y coordinador académico de la Red e Latam del grupo media-tics.com. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Conferenciante. Ponente de Seminarios de Liderazgo y Management de la EEN y coordinador del FORO DE MANAGEMENT Y NUEVA ECONOMÍA DE LA EEN. Autor de ‘Inteligencia Emocional para la Gestión. Un nuevo liderazgo empresarial’, coautor de ‘Liderar es sencillo. Management & Liderazgo’ y coautor con Ximo Salas de ‘Leader’s time (Tiempo del líder)’

Salvador Molina, presidente del Foro ECOFIN y consejero de Telemadrid