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¿Era propaganda el vídeo de la activista rusa que combate el 'manspreading' con lejía?

Captura del vídeo que muestra cómo la activista rusa rocía con agua y lejía la entrepierna de hombres que hacen 'manspreading'.

Polémico vídeo viral que muestra una versión extremista del feminismo

Redacción | Jueves 11 de octubre de 2018
Hace unos días, medios de todo el planeta se hicieron eco de un vídeo que mostraba a una activista rusa rociando con agua mezclada con lejía a hombres que hacen 'manspreading' en el metro de San Petesburgo. La fuente original es un medio social que depende de RT. ¿Estaba Rusia detrás del vídeo? ¿Qué intenciones -reales- tenía?

La escena ni es falsa ni es infrecuente: hombres sentados en los bancos de los vagones ocupando más espacio del que les corresponde por tener las piernas excesivamente abiertas. Se conoce como 'manspreading', que fusiona 'man' (hombre) y 'spreading' (del inglés 'spread', extender o expandir). Son hombres que se expanden más allá de lo aceptable, una actitud considerada machista y vinculada al patriarcado por movimientos feministas, que creen que los hombres invaden el espacio reservado a los demás simplemente porque pueden. Existe gran polémica en la sociedad, con su epicentro en Internet, sobre las verdaderas causas del 'manspreading'. Incluso hay estudios científicos que lo justifican por cuestiones biológicas: los hombres tienen los hombros más anchos que las caderas, por lo que sentarse con las piernas abiertas permite compensarlo y reducir la incomodidad. En cualquier caso, ciudades de todo el mundo luchan contra el 'manspreading', independientemente de los motivos que existan para justificarlo, por una simple razón: educación. Ocupar dos asientos en el transporte público es una falta de consideración con el resto de los usuarios.

El debate podría terminar ahí, pero lo cierto es que Internet se enciende con cada caso de 'manspreading' denunciado en público. Hace unos días, la polémica volvió a los titulares, esta vez por la peculiar e incluso agresiva forma de una activista rusa, Anna Dovalyuk, por combatirlo: rociando con una mezcla de agua y lejía la entrepierna de quienes hacen 'manspreading' en el metro de San Petesburgo. El vídeo se volvió viral y puso de nuevo el debate en el centro de la conversación, pero mostrando una cara agresiva del feminismo, ya que algunos de los hombres que aparecían en el vídeo estaban durmiendo o leyendo: en realidad no parecían estar haciendo daño a nadie, y a pesar de ello eran 'atacados' con un líquido abrasivo. La imagen de un feminismo extremista... que parece ser el verdadero objetivo del vídeo.

¿El vídeo lucha contra el manspreading o contra el feminismo?

Según explica 'EU vs Disinfo', el vídeo podría formar parte de la propaganda rusa con el preciso objetivo de perjudicar al movimiento feminista mostrando su supuesta cara radical. Al parecer, el vídeo fue publicado por 'In The Now', un medio social en inglés que depende de RT (Russia Today), la cadena internacional de noticias propiedad del Kremlin, y frecuentemente acusada de desinformar. El objetivo sería crear opiniones polarizadas extremas sobre el asunto, algo que se alimentaría en las propias redes sociales una vez se viralizase el vídeo: por un lado, los defensores de medidas drásticas para luchar contra el machismo; por otro, los críticos con el movimiento feminista en general, con el argumento de su presunta y creciente radicalidad. Resulta obvio que, en el caso concreto del vídeo, es el feminismo quien sale perjudicado. Movimiento, por otra parte, frecuentemente criticado desde medios rusos.

Otro de los datos que aporta 'EU vs Disinfo', citando a la revista 'Bumaga', es que el vídeo es en realidad pura ficción: la publicación sostiene que entrevistó a una de las 'víctimas', quien aseguró que le habían pagado por aparecer en la grabación. 'RT' también se ha hecho eco de este punto, arrojando más dudas sobre la verdadera naturaleza del vídeo.

De ser cierto todo esto, el Gobierno ruso habría logrado colársela a decenas de medios internacionales, que reprodujeron el vídeo y, en cierto modo, sirvieron de plataforma para mostrar una cara negativa del movimiento feminista sin apenas darse cuenta y gracias a la incesante búsqueda de un clic fácil que se alimenta de la viralidad y de las prisas por subirse a todos los carros posibles, especialmente si son llamativos y polémicos. Punto para Rusia.

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