TRANSPORTE

Qué es NIO, el rival chino de Tesla que ha revolucionado la recarga del vehículo

Espera llegar a Europa en 2020

Miguel Ángel Ossorio Vega | Lunes 15 de abril de 2019
En menos de 5 años, NIO ha logrado posicionarse como el gran rival de Tesla en el mercado de los vehículos eléctricos con modelos similares a los de Elon Musk, pero a una fracción de su precio. También ha revolucionado la forma de abordar el problema de la autonomía: baterías intercambiables gestionadas por robots.

William Li nació hace 44 años en una granja de Anhui, una provincia del este de China. Como muchos de sus compatriotas, pudo llegar a la universidad gracias al empeño ahorrativo de sus padres, que pasaron toda la infancia de Li guardando dinero para que pudiera terminar graduándose en Derecho y Sociología. Pero no tardó mucho un joven Li en entrar en el mundo de los negocios. Primero fundó una compañía de marketing digital. Después fundó NIO. Y ahí cambió todo.

NIO es una compañía que fabrica vehículos eléctricos, exactamente lo mismo que hace Tesla. De ahí que William Li sea apodado "el Elon Musk de China", en referencia a un referente como el empresario sudafricano-canadiense-estadounidense. Y aunque NIO esté a años luz de Tesla en casi todo, es precisamente en la electricidad donde Li ha conseguido buscarle las cosquillas al polémico Musk.

Si los coches eléctricos no terminan de despegar es por varios factores, que van desde la miopía gubernamental generalizada para apostar por ellos, hasta las trabas que la vieja guardia impone una disrupción de este tipo, que trastocará no solo a propia industria de la automoción, sino a la de los hidrocarburos. Pero también hay cuestiones puramente técnicas: la autonomía de los modelos actuales deja mucho que desear, a pesar de los avances. Y la recarga de estos vehículos requiere un tiempo que lastra las mejoras ganadas con la seguridad de las carreteras.

NIO, el Tesla chino con baterías intercambiables

La respuesta de NIO a este quebradero de cabeza ha sido tan sencillo como poco novedoso: baterías intercambiables. La compañía asegura que se ha basado en la Fórmula E, la competición de automovilismo con coches eléctricos que gobierna Alejandro Agag, donde las baterías son intercambiables. La idea de NIO es que sus vehículos funcionen bajo este modelo, donde además no se poseerá la batería, sino el derecho a utilizarla. De este modo, la compañía desplegará allá donde opere centros de recarga en los que los conductores pararán a dejar la batería gastada y a poner una nueva en su vehículo. Algo que ni siquiera harán ellos, sino robots. El proceso durará unos 3 minutos.

No es el único puñetazo en la mesa de NIO, cuyo fundador atesora una fortuna de 1.400 millones de dólares, según cálculos de 'Forbes'. Uno de los primeros lo dio antes de su nacimiento en Shanghái, cuando logró levantar 1.000 millones de dólares de un grupo de inversores que apostaron por su revolucionario enfoque del vehículo eléctrico. Otro lo dio al salir a Bolsa (en Nueva York) en 2018. Allí logró otros 1.000 millones de dólares en sus primeras 24 horas, duplicando el valor de la firma. Pero sin duda el más importante para NIO ha sido la materialización del sueño de Li. A finales de 2016 lanzó al mercado el NIO EP9, un coupé de dos puertas al que siguió el NIO ES8, un SUV que cuesta la mitad que un Tesla Model X. El modelo de Musk supera los 116.000 euros.

NIO es una marca de vehículos eléctricos de lujo y tal vez parte de su éxito venga de ahí. Por ahora se limita a vender en China, donde espera colocar este año al menos 20.000 unidades. El gigante asiático es el primer mercado mundial para este tipo de coches y la fábrica de 6 de cada 10 baterías. También es el país con mayor número de estaciones de carga, superando las 215.000. China lucha por batir sus propios récords en este mercado: espera contar con casi 5 millones de estaciones en 2020, el año en el que también quiere vender dos millones de coches eléctricos, lo que duplicaría la producción mundial actual, situada en un millón de unidades. Ese mismo año, NIO comenzará a vender sus coches fuera de China, con Europa en la mente. La compañía ya tiene oficinas en Estados Unidos, Londres y Alemania. Puede que pronto vayamos al volante del sueño de William Li.

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