Prefiero entender un por qué

NOCHEVIEJA o la historia de promesas rotas que siempre repetimos

José Luis Zunni | Martes 27 de diciembre de 2022
Te voy a contar algo que te va a sorprender: si tú crees que lo de romper las promesas de fin de año es algo de las últimas cuatro generaciones, te equivocas. Porque según se cree, ya fueron los antiguos babilonios a la que se le atribuye el mérito de haber sido la primera civilización en celebrar el año nuevo; pero que, además parte de la celebración también implicaba hacer promesas a los dioses. Las promesas típicas incluían el pago de deudas o la devolución de artículos prestados. Creían que los dioses los recompensarían con buena fortuna por cumplir estas promesas.

¿Cómo ha ido tu resolución de las promesas que hiciste para el año nuevo 2022?

Sabes lo que te digo…que mejor no pienses en ello, porque te aseguro que varias de las promesas que rompiste contigo mismo ni te acuerdas cuáles eran. Nos pasa a todos. Pero ¿recuerdas lo importante que era para ti cuando las hiciste?

Si te pones a pensar un poco en ello, seguro que algunas recuerdas, especialmente las derivadas de la dieta, del ejercicio, de la vida un poco más sana, etc. O sea, las muy íntimas y personales que con seguridad son muy pocas personas (tu mujer o tu marido o tus hijos) los que, a lo mejor, te las escucharon decir con voz muy firme y de compromiso.

Pero ¿sabes qué es lo que te ocurrió? Que te prometiste a ti mismo que la resolución de este año 2022 no terminaría como las de años pasados, que todas se convirtieron en promesas incumplidas para ti mismo. Y ¿qué pasó? Que lo vuelves a repetir.

Lo que te propongo hoy es aprender de lo ocurrido y aplicar la lección a otros ámbitos de tu vida

Las personas siempre establecemos metas. Algunas son posibles y otras son auténticos sueños. El hecho es que cualquiera puede establecer una meta; los que se sienten ganadores siempre están psicológicamente en mejor posición de cumplir o al menos intentarlo con cierta ventaja sobre los que no se sienten así.

¿Por qué? Porque las personas acostumbradas a un win-win y que los buenos resultados que han obtenido en este año laboral, o también en otras facetas de su vida, por ejemplo, con una nueva pareja, tienen más fuerza y pasión, así como determinación para llevar a cabo un cierto cumplimiento de lo prometido, que los que no pueden exhibir tan buenos resultados. No significa que los que no los han obtenido, definitivamente no puedan obtenerlos y que sean buenos. ¡No! Lo que digo, es que estarán más proclives a cumplir promesas los primeros. Tendrán más motivación.

Algunos factores que serán fundamentales para ti a tener en cuenta

1º) Ambición

Si eres ambicioso, es lógico que quieras establecer altas expectativas, pero debes asegurarte de que tu objetivo sea simple, realista y alcanzable.

2º) Voluntad

Muchos de los más importantes líderes empresariales que ha habido en las últimas décadas, no fueron los más brillantes, pero sí los más constantes. Cuando los demás, sus colegas y subordinados veían que todo estaba perdido, ellos aún tenían fuerza y resquicio por dónde encontrar un camino de salida y solución, por ejemplo, a una crisis.

3º) Compromiso

Si no estás dispuesto a hacer un compromiso serio, bien focalizado para poder “bajarlo a tierra” y cumplirlo, dicho objetivo no es más que un deseo. Por tanto, o haces que suceda o sigue soñando.

3º) Autoconfianza

Si no tienes confianza en ti mismo, habrás perdido antes de empezar. Genera confianza e impulso logrando pequeñas victorias a corto plazo. Pequeños escalones, pequeños pasos que juntos y coordinados van sumando. Hacen posible tu victoria.

4º) Mentalidad positiva

La actitud lo es todo. No dejes que los pequeños tropiezos te depriman. Debes rodearte de gente positiva. Sabes que la energía que se genera positivamente es contagiosa.

5º) Pasión

Pon un poco de pasión, al menos en lo que te empeñas en hacer y lograr. Las cosas salen mejor cuando te entregas a ellas en cuerpo y alma.

Que no tengas que decirte a ti miso “NO HAGO MAS PROMESAS”

Este es el mejor consejo que te puedo dar. Hay personas que han tomado la decisión (fueron determinantes en ella) de asumir un único compromiso: un estilo de vida 100% libre de promesas.

Vamos a suponer que tu compañero de practicar footing o de paddle te dice, ¿vamos a comenzar después de Reyes con nuestros ejercicios semanales? Tu respóndete primero a ti mismo “sin promesas”, y le dices que primero vas a planificar una agenda con una serie de compromisos (haz un filtro) que ya no los quieres más para el nuevo año, que te has prometido no prometer más nada, pero que sí estás dispuesto a reservar media hora día por medio para practicar deporte y que eso, si se ponen de acuerdo, será respetado.

Lo que no puedes tener en tu mente es un montón de promesas sin valor, diciéndole a tu compañero de deporte que este año van a transformar sus vidas a través de complementar más la actividad física para después no hacerlo. Porque es en este momento en el que siempre te afloran las excusas en tu vida cotidiana, que tiene nombres y apellidos, que utilizas atajos y reemplazas una actividad por otra, con justificaciones (a veces no hay ninguna) pero la promesa original ya se ha desnaturalizado.

Lo peor de todo, es que has demostrado no tener disciplina contigo mismo, lo que debería hacerte pensar respecto a otro tipo de compromisos que asumes, por ejemplo, en el plano profesional. Cumplir es un estilo de vida. Es una forma de conducirnos en nuestra existencia y condiciona nuestra personalidad, porque el carácter con el que naces, el que va en tu ADN, siempre puede verse alterado por pequeños cambios que la personalidad ha adoptado en función de las circunstancias que estés atravesando.

Por tanto, que tu Nochevieja no sea otra historia de nuevas promesas que van a incumplirse en el nuevo año. Es preferible no hacer ninguna.