Management

Problemas como impulsores del crecimiento personal

José Luis Zunni | Martes 14 de marzo de 2023
A que has escuchado alguna vez de parte de jefe o un directivo en la empresa en la que trabajas que “un problema no es un problema… ¡es una oportunidad!”. Y también te pregunto: ¿a que alguna vez, al menos, te habrás encontrado en una situación que te parecía muy difícil y que sentías que ni podías controlar ni resolver? Esto nos ha ocurrido a todos.

Y hay personas que la han experimentado en varias ocasiones a lo largo de su vida. Y es justamente en este tipo de circunstancias, en las que, si mantienes una actitud positiva, podrás entonces ver esos problemas como oportunidades. Como cuando das vuelta una camiseta o del derecho o del revés, y cambias la visión de las cosas.



Si lo vemos desde una perspectiva más amplia, tu día a día, tu vida entera, es un camino de aprendizaje, a lo largo del cual es normal que cometamos muchos errores y nos enfrentemos a obstáculos, desafíos y también, por supuesto, a problemas. Pero tengo una buena noticia: nunca debes rendirte y tienes que mantener tu optimismo, que no es lo mismo que ser un iluso.

¿Te afecta lo que tú esperabas de algo o de alguien y lo que realmente te ha sucedido?

Lo que experimentas te hace que veas la realidad tal cual es. No la que percibías o la que te imaginabas. Porque cuando imaginas, estás diseñando una realidad que puede aproximarse a lo que es, aunque lo cierto es que no logra aproximarse a la realidad así en seco, la que sucede finalmente. Y esto te trae desilusión, frustración y lo más peligroso: desánimo.

Pero te aseguro que todo el mundo encuentra desalentadora su situación en un momento determinado, cuando sus condiciones actuales no coinciden con sus expectativas planificadas y deseables. Los problemas ocurren repetidamente, e incluso las personas más motivadas se desaniman.

Porque nuestro día a día, en realidad se compone de una cantidad innumerable de acciones que realizamos, en nuestro entorno privado cuando nos levantamos, cuando nos pasamos gran parte del día en la oficina no solo trabajando, sino compartiendo con otras personas, lo que hace que cada jornada también sea una lotería en cuanto a resultados.

Siempre esperamos que las cosas salgan bien, pero no necesariamente ocurre así, por más experimentado que tú y tus compañeros (o tu equipo si eres jefe) estén en sus tareas y responsabilidades. Algo pudo haber variado esa mañana en las condiciones de un proveedor, en algún nuevo descubrimiento tecnológico que aflora en el mercado y que afectará lo que hacemos en la empresa y un largo etcétera. Pero no estamos viendo la reacción de la empresa: hoy mi cometido es ver tu reacción como persona, la manera en que gestionas tus reacciones cuando te estás enfrentado a un problema que ni siquiera imaginabas que podía producirse.

Tú como persona lo primero que tienes que hacer es entender la situación

La habilidad de convertir un problema en una oportunidad es como si fueras un artista, porque hay que tener mucho arte para saber hacer dicha conversión. Pero lo bueno es que tú puedes hacerlo siempre y cuando partas de esa mente clara y abierta que tienes para todas las cosas. O sea, que no debes dejar que la nueva situación, por más conflictiva que pueda resultarte, te nuble tu mentalidad que siempre tienes que esforzarte en que sea comprensiva, tolerante y flexible.

Por ello, debes aceptar cómo se te han presentado las cosas y buscar también cuáles son de esas cosas las que puedas cambiar. O sea, modificar el estado actual de la situación en la que te encuentras, para poder convertirla en una fuente de nuevas oportunidades.

No te debes desesperar si no controlas todo lo que sucede a tu alrededor

Lo que no debes hacer es entrar en pánico, ni decirte a ti mismo cosas como “siempre me suceden estas cosas a mí”, o “justo se presenta este problema cuando me iba a tomar unas vacaciones” o expresiones por el estilo. Te repito: nunca podrás controlar todo lo que sucede a tu alrededor, y no hay necesidad de que te sientas mal cuando surgen problemas inesperados en tu camino. Lo que debes es cambiar el chip y focalizarte en la solución, no en el problema.

El problema no te dará nada, solo el camino de encontrar la solución es el que se te abre

Tu mente la has puesto en estado positivo. Te centras en cómo encarar la situación, buscas las alternativas y es el momento en que se abren caminos delante de ti, que en el momento previo a que surgiera esa situación, siquiera te habías imaginado la posibilidad de recurrir a ellos, porque pesaba más ese sentimiento de estabilidad que te daba tu zona de confort. Es normal. Es nuestra naturaleza humana. Nos cuesta cambiar más cuando estamos cómodos como estamos hoy.

¿Cuáles son las oportunidades de crecimiento personal?

Fíjate hasta qué punto las oportunidades derivadas de problemas producen a veces cambios radicales en tu forma de ver las cosas, que existen muchas técnicas para el crecimiento personal, como la visualización creativa, la repetición de afirmaciones, el desarrollo de una mentalidad positiva y la meditación. Pero en lo más profundo de tu ser, lo que tienes que superar es el miedo, porque si no dejas de vivir con miedo es como dejar de vivir.

Los problemas son la esencia de la vida

No significa que es lo que más nos gusta. Desde ya que no. Pero no podemos vivir sin compartir tiempo personal con ellos. Están ahí por doquier. Así de claro.

Si no eres de esas personas que dicen que no les gusta enfrentarse a los problemas, me alegro, ya que seguro no perteneces a ese colectivo que evita el aprendizaje de la vida a través de las oportunidades de experiencia que se nos presentan. Porque te aseguro que, en gran parte de ellas, aprendes después de haberte equivocado o haberte enfrentado a un problema. O sea, que el proceso de lidiar con los problemas son parte de nuestra vida y la que la hace significativa.

Que conviertas en oportunidad un problema no significa que no lo aceptes como tal

Desde ya que, si no estás fuera de la realidad, que, si eres consciente de tu presente vital, de cómo estás llevando las cosas en tu vida personal y laboral, sabes perfectamente cuáles son aquellos problemas a los que te enfrentas y debes aceptarlos como tales. Tienes que encararlos y superarlos encontrando soluciones adecuadas que agreguen valor.

Estas oportunidades de cambio que se te presentan a ti (en realidad la vida nos pone en bandeja oportunidades a todos), son como atajos para acortar el camino. Pero no solo debes estar atento para identificar ese momento en el que aparecen, sino que tienes que estar preparado. Que las circunstancias ni te sobrepasen ni te sorprendan.

Las cosas suceden siempre a gran velocidad, especialmente las que nos son negativas (las malas por su propia naturaleza). Por tanto, delante de nuestras narices pasa muy de prisa el incesante desfile de oportunidades que se presentan en la vida, y te aseguro que gran parte derivan de problemas a los que te enfrentas de manera natural.

Ten en cuenta que los problemas son eventos, o sea, sucesos que tienen origen, desarrollo y fin. No existen problemas cuya naturaleza estructural trascienda periodos muy largos o incontrolables de tiempo. Por tanto, cuando eres consciente de que estás frente al problema, ya has dado un paso importante: identificarlo. Y el paso siguiente a continuación: darlo vuelta como te dije al inicio con el ejemplo de la camiseta, verlo desde otro ángulo y crear una oportunidad para ti, para cambiar el rumbo de tu camino.

La importancia de definir un problema

Sabes que soy un poco reacio a dar recetas. Prefiero explicar una secuencia o un proceso como solución alternativa al problema al cual nos enfrentamos. Por ello, con esta visión sistémica que me caracteriza, te voy a meter de lleno frente a cualquier problema que se te ocurra puede sucederte, y decirte cuál debería ser el proceso en el que debes “meterte de lleno”, como suele decirse coloquialmente “en cuerpo y alma”, para que lo veas en conjunto y puedas sacar provecho: lo que me interesa para ayudarte es siempre que comprendas y veas un camino de solución.

Cuando te sientas con tranquilidad a la mesa de tu salón, o en un despacho que tienes en casa, o mismo en tu trabajo en un momento de silencio y que estás solo trabajando, puedes hacer algo de gran utilidad: si bien plantear el problema y escribirlo (paso uno), puede parecer obvio e innecesario, de hecho, es la parte más importante del proceso. Esto se debe a que los problemas rara vez aparecen como entidades independientes claramente empaquetadas. Te aseguro que con más frecuencia de lo que parece, la probabilidad de que se manifiesten como nebulosos, con muchas y variadas formas, es lo habitual. No debes sorprenderte por ello.

También hay otro (si me permites la expresión) “problema dentro del problema”: que los síntomas y las causas por las cuales se produce pueden ser difíciles de eliminar.

Puede que no estén bajo tu zona de control. Dependen a lo mejor de otras personas en tu trabajo (si hablamos de un problema laboral que percibes que te está afectando). Pero esto mismo se puede dar en el plano personal, que a veces, (nos sucede a todos) no acabas de comprender, por ejemplo, porqué hay mala onda, un ánimo decaído en las relaciones con tu pareja, que en realidad no entiendes porque llegaste a esta situación.

Tampoco debes alarmarte si para identificar el problema te es más difícil de lo que pensabas. Y no te preocupes, ya que el tiempo dedicado a lidiar con la identificación del problema te estará bien empleado. Porque lo que tú y todo el mundo busca afanosamente son las causas del problema. Que, sin duda, una vez identificado en el paso 1 es algo que debes hacer en el paso 2 de este proceso. Investigar las causas del problema, puede verse como una extensión de la fase de definición del problema.

Volvamos a tu trabajo: supongamos que eres el jefe del departamento de ventas en la empresa en la que trabajas, y entonces, ves que tu gente venía estando en los últimos meses muy abrumada por el volumen de trabajo que pasaba por sus puestos de trabajo y daba la impresión a la dirección de que tu tarea como supervisor estaba siendo un poco ineficaz. Pero, tú tienes que enfrentarte tanto al problema como a la dirección, y entonces, profundizas en las causas:

– Que te falta personal para abordar todo el trabajo.

– Que no tienes el personal adecuado, por ejemplo, por formación.

– Que no hay claridad de objetivos de parte de la dirección.

Digamos que, si bien pueden ser muchas más las causas que realmente te preocupan, has podido llegar a estas tres como las que provocan el atasco en tu departamento.

Entonces, has cumplido con la identificación y luego el análisis de cuáles crees son las causas. Lo que debes hacer a continuación, es ver el contexto en el ocurren, lo que te revelará qué posible causa es la que se debe abordar, que a lo mejor está influenciada por un factor externo a tu departamento, incluso, externo a la empresa.

Debes usar la creatividad para la resolución de problemas

Ya estás más tranquilo porque tienes bien definido tanto el problema (lo identificaste) como las causas principales. Es el momento de la búsqueda de las soluciones. Te aseguro, que casi siempre sucede que cuando tú ves las cosas cómo te las estoy diciendo, como un proceso, durante las fases 1 y 2 ya se habrán ido encaminando algunas posibles soluciones en tu cabeza, sin proponértelo, pero las estás viendo. Pero no siempre se dan tan fácilmente las cosas, por lo que debes apelar a tu imaginación.

La clave aquí está en generar un número de soluciones en lugar de simplemente elegir una. Ser más creativo es ir un paso por delante para afrontar los problemas. Incluso, te permitirá adelantarte a muchos de ellos, que sabes que van a ocurrir y estás preparado para cuando sucedan.

José Luis Zunni es director de ecofin.es y vicepresidente de FORO Ecofin. Director de ECOFIN Business School y coordinador de ECOFIN Management & Leadership. Director del Centro de Liderazgo de la EEN (Escuela Europea de Negocios) y coordinador académico de la Red e Latam del grupo media-tics.com. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Conferenciante. Ponente de Seminarios de Liderazgo y Management de la EEN y coordinador del FORO DE MANAGEMENT Y NUEVA ECONOMÍA DE LA EEN. Autor de ‘Inteligencia Emocional para la Gestión. Un nuevo liderazgo empresarial’, coautor de ‘Liderar es sencillo. Management & Liderazgo’ y coautor con Ximo Salas de ‘Leader’s time (Tiempo del líder)’