Prefiero entender un por qué

"La vida es lo que sucede cuando estás ocupado haciendo otros planes" (John Lennon)

José Luis Zunni | Martes 19 de septiembre de 2023

Elegir cómo iba a titular mi aportación de hoy no era sencillo, ya que me propongo hablar de cómo vemos la vida, como suele decirse, “el común de los mortales”. La experiencia de todo lo que conozco y de todas las personas con las que he ido cruzándome en la vida, me permite a priori concluir, que no nos detenemos mucho a reflexionar sobre qué es la existencia para cada uno de nosotros, ya que simplemente la vivimos.



Nos lanzamos a ello cada día, porque el solo hecho de subsistir (no estoy exagerando ni es una visión exclusivamente escéptica…más bien realista) nos exige un esfuerzo físico y mental para adaptarnos a este tiempo obscenamente cambiante. Que no nos da respiro. Que nos vive sorprendiendo el cambio y llegamos siempre tarde a él, y con suerte que al menos nos acoplemos y no nos quedamos en la estación esperando el tren que nunca llegará. ¿Cuántos errores se habrán cometido por estar esperando este tren? A todos nos ha pasado.

Por ello es que el pensamiento de un genio musical como fue John Lennon no podía defraudarme. No defrauda a nadie. A medida que transcurren esas pequeñas cosas que vamos haciendo cada día, parece una tautología lo que voy a decir: pero la vida transcurre. Pero como Lennon nos indica, ni nos damos cuenta, porque estamos haciendo otros planes. Porque creemos, más bien estamos convencidos que vamos por el camino correcto.

Planificamos cosas que nunca llegarán, quizás en un mínimo porcentaje después van a ir sucediendo, pero la realidad es la que va ocurriendo cada jornada, con más o menos aciertos, más o menos alegrías, y por supuesto, con más o menos decepciones. A pesar de nuestras emociones y sentimientos, sigue fluyendo la vida como el agua en nuestras manos. Y si hay algo que aprendemos al ir cumpliendo años, es que no solo fluye, sino que tenemos esa sensación que lo hace más rápido que en épocas pasadas.

Al respecto, no menos incisivo es Stephen King, cuando afirma que “Get busy living or get busy dying” (Ocúpate viviendo o, ocúpate muriendo), como alertándonos que la elección es solo nuestra. Pero desde ya que hay momentos que no tenemos elección posible, que esos planes de Lennon pasan por otro meridiano, como si fuera en el metaverso de nuestro destino, aunque lo negativo, la mala noticia, la decepción, el sentirnos defraudados, están presentes y nos impactan en este mismo lugar en el que nos encontramos. Ese que es real, no imaginario. Y el solo hecho de ser conscientes de estos sentimientos, también nos hace estar vivos, o sea, transcurre nuestra existencia y algo de ella nos contentamos con poder controlar.

Thomas Alva Edison (1847-1931) que fue un inventor, científico y empresario estadounidense, tenía como premisa básica de sus actuaciones un pensamiento que seguramente, querido lector/a, lo habrás leído alguna vez: “muchos ​​​de los fracasos de la vida son de personas que no se dieron cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se dieron por vencidos." O sea, renunciar a algo en el peor momento. Pero no debemos martirizarnos, porque el sentido de oportunidad no es una de las virtudes más abundantes en el género humano.

Y si lo apuntamos este pensamiento de Edison a nuestro día normalito, para ver si somos capaces de darnos cuenta que vamos por el buen camino, o por contrario, nos produce gran decepción pensar que en la empresa actual y con el equipo con el que trabajamos, poco o más bien, nulas posibilidades de crecimiento vamos a tener en el futuro.

También es cierto, que una mayoría de personas advierten esta situación, pero al tener responsabilidades familiares no se animan a dar el gran paso. Hacer el cambio.

Ese punto en el que vemos el horizonte que siempre soñamos, pero que, en un momento excepcionalmente raro, en el que, por ejemplo, por estar con Covid-19 nos ha dado tiempo para pensar y acomodar nuestros problemas y demás preocupaciones ordinarias, entonces somos conscientes de que hemos fallado en las prioridades, le hemos dado la vida a una cosa (o a una persona) que, en realidad, ni terminó representando todo lo que en ella nos habíamos fijado y entusiasmado. Y darnos cuenta de esto nos deprime y nos provoca desesperanza.

Una y otra vez, lo miremos como lo miremos, volvemos a las cosas que suceden mientras nos entretenemos y soñamos con planes que no llegan.

Por ello, hoy mi cometido con vosotros/as queridos lectores/as es ayudar a detenernos un momento, como decía un amigo mío ¡Tenga mano!, en referencia a un guarda de tráfico que ocupa el espacio central de dos avenidas cuyos semáforos dejaron de funcionar, para poder dar paso a unos y otros (los vehículos) que van en ambas direcciones, para evitar choques, lesiones y pérdidas de tiempo. Del mismo modo, tenemos que detenernos como si tuviésemos una señal de STOP delante, para poder ver con seguridad que podemos seguir circulando, porque la precaución, bien empleada, sin exageraciones que hagan que en vez de ser cautos seamos demasiado temerosos, generalmente nos hace acertar.

Por ello, lo que tenemos que lograr es que nuestras acciones sean prudentes al mismo tiempo que decididas. Que hay que avanzar, pero tener claro hacia dónde vamos. Que vamos en la dirección correcta y que tenemos la compañía de la cual estamos seguros que es la adecuada, sea en el plano personal o laboral.