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¿Puede la inteligencia artificial reemplazar la inteligencia humana?

José Luis Zunni | Martes 28 de noviembre de 2023
Si Ud. decide hacer una búsqueda en Internet referida a si la inteligencia artificial puede reemplazar a la humana, va a encontrarse con una multitud de estudios e investigaciones, así como opiniones de profesores de importantes universidades, además de la de técnicos expertos en la materia. Pero en términos generales, hay una opinión bastante consensuada y coincidente ante la pregunta más generalista y difundida de todas: "¿Puede la inteligencia artificial reemplazar a la inteligencia humana?" La respuesta corta y directa es que no.
Los que me conocen a través de mis escritos desde hace años, imaginan que mi coincidencia es total, y además me satisface que esté tan clara


En todas las épocas de la historia, siempre la evolución que nuestra civilización hacía en ese momento, era criticada y con frecuencia temida por una gran mayoría. Ejemplos tan simples como la máquina a vapor que llevó a la construcción de las primeras locomotoras a vapor, auténticos gigantes de hierro de la Revolución Industrial, que cuando circulaban por sus rieles atravesando los campos pitando y echando humo, los críticos decían que iban a “meterle miedo a las vacas”, y como consecuencia de ello no iban a dar más leche. Era una época de una Inglaterra absolutamente rural y dependiente de la economía primaria.

Pero los ingleses, gracias a este ingenio de la época, construyeron también otra cosa mucho más importante: el vasto Imperio Británico que llevó el ferrocarril a los territorios más lejanos, desde la India hasta Estados Unidos pasando por Argentina.

Ni las vacas dejaron de dar leche por ello, por contrario, significó el más importante avance para transportar producción de granos y carne desde las explotaciones agropecuarias hasta los grandes puertos de los que salían los barcos en el inicio de la primera globalización que se conoce, por la trascendencia de lo que la tecnología había logrado hacer para que los productos se pudieran comercializar más rápidamente en cualquier parte del mundo.

Por tanto, afirmemos que una cosa es considerar a la IA como una herramienta, poderosa, pero herramienta al fin, y otra muy diferente atribuirle que goza de las mismas funciones que nuestro hemisferio derecho cerebral, dónde radica la intuición, las emociones y la creatividad.

Rotundamente estamos del lado de los que opinan, que “no puede reemplazar por completo la inteligencia humana”. Lo que sí hace es que puede realizar ciertas tareas con mayor rapidez y precisión que los humanos, pero un pequeñísimo e importante dato: carece del mismo nivel de inteligencia general, creatividad y comprensión social que poseen los humanos. ¡Y ésta es la clave!

Claro está que esta tecnología que lo está revolucionando todo, permite a las máquinas realizar tareas que normalmente requerirían inteligencia humana, como reconocer patrones, tomar decisiones y procesar el lenguaje natural.

¿De qué se vale entonces, si no es una inteligencia humana? Simplemente, la IA suele funcionar con algoritmos de aprendizaje automático, que permiten que el sistema aprenda y mejore con el tiempo. Y este también es un dato clave. Pero de ahí a que nos supere en cuanto a creatividad e imaginación, lo siguen dudando las inteligencias más importantes del mundo en la actualidad.

Es el caso de Andrew Ng, cofundador de Google Brain y fundador de deeplearning.ai, que afirma de manera tajante que “es difícil pensar en una industria importante que la IA no transforme. Esto incluye la atención médica, la educación, el transporte, el comercio minorista, las comunicaciones y la agricultura. Hay caminos sorprendentemente claros para que la IA marque una gran diferencia en estas industrias". Pero todos los beneficios a los que refiere en ningún momento dan lugar a que nos reemplaza la actividad de nuestras neuronas.

La IA conoce claramente los límites a lo que puede hacer. Porque si partimos que es una herramienta de la más alta generación desde el punto de vista tecnológico, justamente su limitación, por la propia definición de que es un instrumento, es que está limitada de manera importante en cuanto a los datos por los que dicha IA piensa o a partir de los cuales puede elaborar un algoritmo que sirva para ordenarlos y poder tomar una decisión.

También, muchas de estas decisiones, perfectamente controladas, las toma directamente la máquina, pero sigue habiendo las decisiones esenciales de todo proceso industrial y creativo, que pertenecen exclusivamente a nuestro género humano. Si los datos están sesgados o son incompletos, el sistema de IA reflejará esos sesgos y limitaciones.

La IA también es incapaz de generar verdadera creatividad o innovación

Y también otra explicación que he encontrado como que está perfectamente consensuada por la comunidad científica, es que “si bien la IA puede generar nuevas ideas y soluciones basadas en datos existentes, no puede pensar fuera de lo común y crear ideas originales. Esto se debe a que la IA se basa en algoritmos y patrones, mientras que la creatividad humana está impulsada por la intuición, la inspiración y la imaginación. Por tanto, la IA puede ser una herramienta valiosa para aumentar el ingenio humano, pero nunca podrá reemplazarlo”. Como está de modo decirlo coloquialmente: ¡Blanco y en Botella!

Karim Lakhani es profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y se especializa en tecnología en el lugar de trabajo y, en particular, en inteligencia artificial. Ha realizado un trabajo pionero en la identificación de cómo la transformación digital ha rehecho el mundo de los negocios y es coautor del libro “Competing in the Age of AI” (2020). Los clientes esperarán experiencias mejoradas por la IA con las empresas, afirma, por lo que los líderes empresariales deben experimentar, crear entornos sandbox, ejecutar campamentos de entrenamiento internos y desarrollar casos de uso de la IA no sólo para los trabajadores tecnológicos, sino para todos los empleados. El cambio y la gestión del cambio son habilidades que ya no son opcionales para las organizaciones modernas.

Pero, justamente su pensamiento que más fuerza tiene en este panorama, a veces convulso y confuso sobre el alcance de la IA, es el que dice: “la IA no reemplazará a los humanos, pero los humanos con IA reemplazarán a los humanos sin IA”.

¿Qué conclusión se puede sacar de esta afirmación tan rotunda?

Que al igual que el miedo que los británicos decían iban a tener las vacas cuando pasaran los gigantes de hierro pitando y echando humo, que no iban a dar leche, Karim Lakhani nos indica algo similar: podrá meternos miedo, pero en términos del temor de la época de finales del siglo XVIII en el gran despegue de la Revolución Industrial, no dejaremos de dar leche, o sea, solo reemplazará a aquellas organizaciones y personas que hayan rechazado o que se hayan opuesto a la IA, que no hayan comprendido su alcance, para qué sirve, etc.

Cada vez que la innovación tecnológica provoca un cambio evolutivo en un proceso industrial o de otro tipo, siempre hay rechazo, por ejemplo, en el personal de una empresa que sabe que la nueva línea de montaje va a dejar sin trabajo a 7 operarios en la fábrica. La cuestión es que tenemos que tener el liderazgo suficiente en las organizaciones, especialmente en los gobiernos de los países, para ir preparándonos para este cambio que es imparable, por lo que habrá que formar y capacitar al personal de esa empresa de nuestro ejemplo, y el de todas las organizaciones, si queremos pasar a nuevos estadios de desarrollo tecnológico y que este progreso redunde en beneficio de todos los ciudadanos.

Una cosa es lo que la IA nos permite hacer, especialmente agilizar los procesos decisorios y el manejo de grandes cantidades de información, y otra cosa muy diferente es cómo hay que ejercer el liderazgo desde gobiernos y organizaciones para que dicho tránsito no solo no sea traumático, sino que sea percibido por empleados de cualquier empresa y por ciudadanos en general, que lo que se está introduciendo, ese mantra del cambio, es un beneficio para poder vivir mejor. Que es para nuestro bienestar y no para destruir nuestra forma de vida y los puestos de trabajo.

Por ello, Karim Lakhani sostiene que “así como Internet ha reducido drásticamente el coste de la transmisión de información, la IA reducirá el costo de la cognición”. Recordemos que cognición es la capacidad del ser humano para conocer por medio de la percepción y los órganos del cerebro.

Estamos siendo testigos de una época de evolución tecnológica sin precedentes. ¿No le suena la palabra desarrollo tecnológico exponencial? Entonces, puede preguntarse ¿qué es una tecnología exponencial? Por definición, una tecnología exponencial es aquella que duplica su capacidad o rendimiento en un corto período de tiempo. Estos tipos de tecnología representan formas innovadoras de trabajar y operar. Un buen ejemplo del pasado es el transporte. Un claro ejemplo del presente es la aparición de la IA y la aplicación en todo tipo de procesos para mejorarlos, hacerlos más eficientes, reducir los costes, mejorar las prestaciones que se ofrecen a través de dichos productos y/o servicios, etc.

Para una gran mayoría de analistas, “La Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0” está marcando el comienzo de una era que nos presenta una gama completamente nueva de tecnologías que están influyendo en nuestra vida personal y profesional. Creo que estamos en una Revolución del nivel 5.0, quizás más acorde con los smartphones y la tecnología 5G y 6G. La IA y todo desarrollo científico y tecnológico está afectando no solo el mundo de la fabricación, sino también en toda la industria.

¿Quiere que le diga una característica común de esta Revolución?

¿Se da cuenta que todo este Tsunami de NT’s está cada vez más fácilmente disponible en nuestra vida personal y profesional? Cada día gozan de mejor disponibilidad, además de poder integrarse mejor en nuestro día a día.

Mire todos los dispositivos portátiles (Apple Watches, Fitbits, etc.) en los que muchos de nosotros confiamos para obtener información sobre nuestra salud, comunicación y más.

Estamos al final de una etapa de desarrollo económico y tecnológico, que nos está abriendo la puerta a una nueva de alcance aún desconocido para la gran mayoría de personas que nos sorprendemos con cada nuevo invento o dispositivo que aparece en el mercado. Cada momento en el que una nueva tecnología está disponible, cumple alguna finalidad para hacernos la vida más simple y mejor.

José Luis Zunni es presidente y CEO del Instituto Europeo Ecofin de Liderazgo y vicepresidente del Foro ECOFIN, coordinador académico de la Red e Latam del grupo media-tics.com. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Conferenciante. Ponente permanente de Seminarios de Liderazgo y Management, autor de “Inteligencia Emocional para la Gestión. Un nuevo liderazgo empresarial”, coautor de “Liderar es sencillo. Management & Liderazgo”, coautor con Ximo Salas de “Leader’s time (Tiempo del líder)” y autor de “El Cubo del Líder” junto a Salvador Molina y Javier Hernando Guijarro. Es autor de más de 1.200 artículos sobre diversos aspectos sobre la doctrina del liderazgo y del management.