Prefiero entender un por qué

“Si no disfrutas un momento, lo pierdes para siempre. Si lo disfrutas, es tuyo para siempre”. (Debasish Mridha)

José Luis Zunni | Martes 11 de abril de 2023
El Dr. Debasish Mridha es un médico, filósofo, poeta vidente y autor estadounidense. Es un buscador de la verdad más profunda que afecta el destino humano. Y a ese momento al que se refiere Mridha es un intangible que difícilmente valoramos, excepto cuando pasa el tiempo, cumplimos años y echamos una mirada hacia cosas que hicimos o que dejamos de hacer en el pasado.

Te parece quizás que es una tontería mi aportación de hoy a mis lectores/as. Pero te ruego que me dediques un poco de tiempo, y que, si logro que reflexiones, habrá valido la pena. Porque fíjate lo que nos propone la extraordinaria (también muy sensible) visón del Dr. Debasish Mridha: no solo que disfrutes del momento, sino que seas especialmente consciente de que estás vivo, que no quieres perder un minuto de tu vida, menos hacerlo tontamente. Tenemos una cierta incapacidad para disfrutar del aquí y ahora, porque nos agobia el ritmo frenético al que vivimos, que no nos da tiempo para pensar un poco en disfrutar…menos entonces en reflexionar, lo que te aseguro que es muy conveniente.

Y lo que el Dr. Debasish Mridha nos insta es a ponernos en la tesitura de los opuestos, o sea, de perder tiempo de disfrute vs. ganarlo para nuestro futuro (significará que lo habremos aprovechado), y lo hace también para que nos demos cuenta de la estupidez humana en perder tiempo y además en no saber ganarlo para siempre.

Esta es la dicotomía: lo que pierdes hoy no lo recuperas mañana, y lo que disfrutas hoy te lo guardarás para siempre. Pero es que, además, formará parte de la felicidad que te proporciona ese disfrute.

Esas pequeñas dosis de felicidad, esos pequeños momentos que son una bocanada de aire fresco en el pesado ambiente (cargado de tensión) en el trabajo, que no nos da tregua, que nos parece incluso que está mal decir que vamos a salir a descansar un rato, disfrutando de una caminata por el parque que está enfrente de la oficina, como si fuera mal visto, como que tenemos que estar calentando silla todo el rato.

Menos mal que hay una corriente humanista y muy nueva, generada a partir de la pandemia, en la que las personas encontraron sentido a la vida disfrutando de momentos que les eran impensables ante del Covid-19.

Compartir espacio, conversaciones, etc., además de las debidas precauciones en cuanto a distanciamiento social fuera de los tuyos en casa, hizo que a escala global, las personas empezaran a darse cuenta cuánto habían estado perdiendo durante años en cuanto a relaciones interpersonales, principalmente las familiares.

Pero estamos ya en una época muy diferente, la pandemia forma parte de la historia, aunque sí ha sido determinante a que reflexionásemos respecto a esos momentos.

Perder un minuto no es el problema, ni media hora. Menos cuando tenemos que ayudar a una persona mayor de la familia, o acudir a visitar un amigo enfermo. En realidad, esos minutos son inversiones de tiempo que hacemos en construir nuestras relaciones, que sean basadas en la comprensión, la sensibilidad, la preocupación, etc. Pero además de estos tiempos bien invertidos en personas de nuestro entorno, más y menos próximo, están los instantes a solas, aquellos en los que con frecuencia gestionamos mal ese tiempo que podría ser disponible pero que finalmente no lo disponemos para el goce, sino para completar algo que creemos estamos adelantando, cuando en realidad, lo que estamos haciendo es sumar más estrés y agobio al que generamos cada día.

J.Aleong, el autor de “Un año más importante” dice: “Cerré los ojos por un momento y me concentré en el calor del sol. Fue un buen día. Había muchas cosas en las que pensar, pero en este momento quería abrazar mi entorno y disfrutarlo. A veces, las pequeñas cosas eran las mejores partes de la vida, y siempre estaban ahí, frente a nosotros, esperando que las notáramos”.

¡Qué es lo que destaca en este párrafo! Que había muchas cosas en las que pensar, pero lo que él quería hacer era abrazar su entorno y disfrutarlo. Está refiriéndose simplemente a lo que vemos, el paisaje, los lugares comunes, aquellas cosas que nos emocionan y nos siguen emocionando a pesar de los años, porque nos pertenecen, porque nos sentimos parte de ese paisaje. ¿Pero lo hemos disfrutado como merecíamos? O simplemente hemos estado como de paso en cada momento de nuestra vida. Esta es la cuestión que plantean tanto J.Aleong como el Dr. Debasish Mridha.

Y volviendo un momento a los clásicos, tenemos a Horacio, que fue el principal poeta lírico y satírico en lengua latina, que decía: “Mezcla un poco de tontería con tus planes serios. Es encantador ser tonto en el momento adecuado”. Porque el disfrute puede también encontrarnos, como a todos nos ha ocurrido alguna vez, en combinar un poco de tontería (en el mejor de los sentidos) con las cosas serias que son las que tenemos que hacer siempre cada día durante todos los años que vivamos. En cierto sentido, saber combinarlas nos proporcionará alegría y también (seguro que sí) le proporcionaremos alegría a las personas con las que compartamos estas tonterías, sean juegos que compartimos un fin de semana con el grupo de amigos que siempre se reúne, o entre hermanos, cuestión ésta bastante habitual.

¿Te harás entonces la pregunta con la que iniciábamos mi Blog? ¿Te dirás a ti mismo que basta ya de no dejar espacio para disfrutar de esos momentos que dejas pasar casi sin pensarlo? Estoy seguro que al menos, este momento de lectura compartida en la cual tú y yo (mis queridos lectores/as)…si lo has podido disfrutar…si te ha servido para reflexionar…entonces, será tuyo para siempre.