www.media-tics.com

Lo que en Harvard se piensa de los emprendedores

Andy Molinsky es profesor de “International Management and Organizational Behavior” (Management internacional y comportamiento organizacional) en “Brandeis International Business School”. El pasado 30 de agosto escribía un artículo en HBR (Harvard Business Review) titulado “Being a Successful Entrepreneur Isn’t Only About Having the Best Ideas” (Ser un buen emprendedor/empresario no se trata sólo de tener las mejores ideas), el cual no debe sernos indiferentes por el enfoque novedoso que hace del tema.

De entrada dice que “la mayoría de la gente piensa que ser un empresario se trata de tener una gran idea. Sí lo es. Pero para empezar algo nuevo, es necesario tener una idea que funcione: algo que la gente necesita, algo que van a querer, y lo más importante - al menos para las personas que invierten en esa idea - algo que sea medible”. Este último elemento es decisivo, porque justamente si en algo nos hemos caracterizado en las economías “no sajonas”, es en no ser muy escrupulosos a la hora de asignar costes a un determinado proceso empresarial. Pero es más, a nivel macro-social tampoco nos caracterizamos por ser muy adeptos a los estudios, encuestas de opinión, entrevistas, estadísticas, etc.

Molinsky se ha preocupado por profundizar en esta cuestión, por lo que ha entrevistado a varios empresarios que se dedican a la consultoría, internet y el desarrollo de software, porque sin la capacidad de ejecutar una idea, lo que él refiere como “tomarla y convertirla en una organización viva, que respire y sea viable”, entonces todo proyecto estaría condenado al fracaso. Es obvio que sólo pensar en la posibilidad de fracasar mete miedo en el cuerpo a los emprendedores e incluso a los empresarios más curtidos.

Nos parece interesante lo que relata de una de sus entrevistas, en las que señala, que un propietario de una compañía de software, le confesaba que le apasionaba todo lo referido al desarrollo del producto y hablar de las bondades de éste con sus potenciales clientes, aunque el auténtico problema era que le producía una gran ansiedad entrar lisa y llanamente en el proceso de venta a sus clientes. En términos más coloquiales: “no estaba hecho para vender nada” a pesar de su capacidad para desarrollar productos interesantes. O sea, la idea termina desvaneciéndose y no se corresponde con las acciones empresariales necesarias para que se cumpla todo el ciclo empresarial, desde el desarrollo hasta la venta y servicio postventa.

¿Cuál es el consejo que nos da Molinsky para cambiar esta actitud que puede malograr buenas ideas y dar al traste con negocios que tenían alguna posibilidad?

El primer paso que hay que dar según Molinsky (coincidimos al 100%) es reconocer la realidad y cuáles son los desafíos a los que hay que enfrentarse. Cree que a ninguno de nosotros le gusta admitir nuestras debilidades y defectos, pero con el fin de mejorar, tenemos que hacerlo. Y es contundente al afirmar que con “cada uno de los empresarios de éxito con los que hablé reconocieron en última instancia la importancia de tener en cuenta estas cuestiones aunque fueran tareas difíciles pero necesarias” (se refiere a la capacidad de percepción de la realidad al mismo tiempo que ser conscientes de los puntos fuertes y débiles). Por eso Molinsky dice que en muchos momentos estos empresarios de éxito confesaban haber postergado, incluso en perjuicio de su negocio, cosas que debían afrontar y no eludir. Porque para muchos emprendedores que cuentan con una muy buena idea, su forma de actuar les convierte más en pensadores que en hacedores, lo que provoca miedo y puede dejarlos casi perplejos sin poder implementar nada, porque en su mente prevalece la idea y no la acción.

Según Molinsky el siguiente paso crítico para los emprendedores que quieren llevar adelante una idea es “abrazar su propósito y su misión”, considerando este aspecto un factor crítico. Al respecto nos parece muy elocuente la forma de sostener este punto:”la convicción es la sensación, en el fondo, que lo que se está haciendo e incluso luchando por ello cuando se actúa fuera de la zona de confort, es lo que vale la pena”.

Finalmente, Molinsky da el consejo que según él lo aprendió de tantas reuniones con emprendedores y empresarios: “la importancia de la búsqueda de su propio camino”. Pero en este punto es en el cual va mucho más al fondo de la cuestión: que del mismo modo que no hay una talla única para llevar a cabo una estrategia para convertirse en empresario, tampoco existe una única estrategia para aprender a actuar fuera de su zona de confort. Lo que los ingleses y americanos definen como “a touch of personality” (un toque de personalidad).

En algunos casos, cuando vemos la talla de emprendedores que se convirtieron en empresarios referentes del mercado, como Richard Branson, pero que aún hoy siguen ejerciendo como si fuera ese emprendedor que recién se inicia en los negocios, cada vez que entra en un nuevo sector de mercado o en un nuevo país, su toque de personalidad ya le hace merecedor de otra expresión: “a touch of class” (un toque de clase).

¿Por qué? Porque los condicionantes que Molinsky nos advierte hay que cuidar al lanzarse a implementar una nueva idea, personalidades como Branson ya las tienen más que asumidas y lo define muy bien este líder empresarial británico al insistir una y otra vez en uno de sus “mantras” favoritos: “screw it, let’s do it” (atornillarlo, vamos a hacerlo), que también podría coloquialmente en español transformarse en “al diablo…vamos a por ello). O sea la acción es la parte sustancial del éxito de los negocios.

Las buenas ideas bien implementadas en acciones, con estrategias elegidas adecuada y oportunamente, es lo que al fin hacen de cualquier proyecto empresarial, algo viable y sostenible en el tiempo.

Los emprendedores que al leer estas líneas se identifican con algunos de los miedos que habitualmente caracterizan a los que inician nuevas actividades de manera autónoma, les recomendamos tener en cuenta estas sugerencias que lejos de ser teóricas, surgen del feed-back de muchos empresarios y emprendedores que han sufrido el proceso de poner en marcha ideas y también que han sido protagonistas de uno o más fracasos. Ni el miedo ni el fracaso pueden anular una buena idea, porque puede volver a intentarse. La cuestión es corregir nuestra actitud mental hacia cómo pensar y actuar para no malograr ideas que podrían haber sido muy buenos negocios.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)
Compartir en Meneame


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de media-tics.com

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Portada | Hemeroteca | Búsquedas | [ RSS - XML ] | Política de privacidad y cookies | Aviso Legal
Copyright ©2011 Ecointeligencia Editorial, S.L.B85911758
Doménico Scarlatti, 9 , 28003 Madrid. T. 91-5449091
[email protected] Contacto
Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Especializados en medios de comunicación.