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AT&T compra Time Warner por 85.400 millones de dólares

El futuro de las telecos son los contenidos
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El futuro de las telecos son los contenidos

La gigantesca operación de AT&T es un capítulo más en una tendencia creciente en el mundo: las teleoperadoras se están abriendo hueco en el mercado de los contenidos para unificar servicios y mantenerse líderes del sector digital.

La compra de Time Warner por parte de la teleoperadora estadounidense AT&T por 85.400 millones de dólares (78.000 millones de euros) es el último capítulo de una nueva tendencia en el mundo digital: cómo las telecos están dejando de ser simples proveedoras de conexión y empiezan a convertirse en conglomerados digitales.

AT&T tiene más de 140 millones de clientes móvil en Estados Unidos y México, pero también una fuerte posición en el mercado de los contenidos tras la compra de la plataforma de televisión de pago DirectTV en 2014, por la que pagó 49.000 millones de dólares. La compra de Time Warner permitirá a la teleco hacerse con la CNN, Cartoon Network, los estudios Warner Bros (artífices de la saga Harry Potter y de las películas de superhéroes de DC Cómics – como Batman-), los derechos de la NBA y hasta Juego de Tronos, ya que la compra incluye el canal de pago HBO. Un paquete de contenidos de dimensiones colosales. El problema es que AT&T no está sola en el mercado: otras empresas han seguido un camino similar, lo que podría complicar la disponibilidad de contenidos entre plataformas, ya que si cada teleco se hace con sus propios canales de televisión… ¿estarán dispuestos a compartirlos? ¿Veremos el canal #0 de Movistar en otras plataformas?

Las telecos, en el centro de Internet

Las compañías de telecomunicaciones (también llamadas ‘telcos’ o ‘telecos’) tuvieron la suerte de estar en el lugar adecuado cuando Internet llegó a los hogares: ellas eran quienes proveían de conexión telefónica a los consumidores… y resulta que Internet utilizaba esa infraestructura. Rápidamente se convirtieron en el centro del negocio digital, pues sin ellas nadie podía acceder a la Red. La llegada del móvil fue una nueva oportunidad: si la gente quería hablar por teléfono fuera de casa, nadie mejor que ellas para dar ese servicio. El problema es que el móvil llegó demasiado fuerte y terminó con el negocio de las llamadas entre fijos, aunque se compensaba con los SMS, la banda ancha para Internet y las propias llamadas de móviles (destruido después con la llegada de WhatsApp…). Cuando Internet llegó al móvil, el ADSL comenzó a resentirse: muchos clientes dejaron de pagar por una conexión en casa para trasladarlo todo al móvil. Las telecos, sin embargo, seguían en el centro del mercado: son las proveedoras de cualquier opción que quiera el cliente. El problema es que con esa explosión digital crecieron empresas como Google, Facebook, Amazon o Netflix. Problema para las telecos: prácticamente copan el uso de las redes, que utilizan de prestado, sin invertir. Y las telecos estaban realizando grandes inversiones en cobertura móvil, fibra óptica y otras tecnologías llamadas a mejorar la velocidad de conexión a Internet, lo que demuestra que el verdadero negocio de estas empresas en la actualidad es la Red. Controlan la conexión, la velocidad, la cantidad de datos que puedes subir y descargar. Pero no los contenidos que circulan por las redes, que en realidad son de todos, pero en realidad son suyas: Internet, como concepto etéreo, es de la Humanidad. Pero los cables que lo traen hasta tu casa pertenecen a una empresa privada que ve cómo otras empresas privadas utilizan su infraestructura para forrarse transportando contenidos digitales en los que no pintan nada. Y que encima tienen que aceptar en nombre de la Neutralidad de la Red. Hasta ahora.

Esta breve historia de Internet está escribiendo un nuevo capítulo: el de la reacción de las telecos frente a las OTT. Si la llegada de Internet cogió a las telecos en un lugar privilegiado, el crecimiento ha amenazado su hegemonía en el mercado digital, con empresas que vienen del mundo tecnológico dispuestas a utilizar su creciente poder para dejar de ser meros proveedores de contenidos y pasar a gestionar sus propias redes (eso sí, manteniendo su consideración legal de proveedores de contenidos, lo que sin duda es una ventaja muy importante para ellas en detrimento de la rígida legislación que sujeta a las telecos). Y las telecos parecen no estar dispuestas, así que están recorriendo el camino contrario: dejar de ser meros proveedores de conexión para pasar a gestionar sus propios contenidos.

No es la primera vez que ocurre (y no será la última)

En 2011, la teleoperadora Comcast adquirió NBC-Universal. El año pasado Verizon compró AOL y este año se ha hecho con Yahoo!, en un movimiento enfocado a potenciar el poder de esta teleco en Internet. Podría pensarse que la compra que ha hecho AT&T sólo le refuerza en la televisión y el cine pero, ¿dónde está el futuro de estas dos industrias? Exacto, en Internet. Por eso las telecos empiezan a tomar posiciones, ya que la verdadera transición en el mercado de los contenidos todavía no ha llegado, a pesar de que Netflix ya tenga más de 86 millones de clientes en 130 países. Un adelanto: la transición es hacia Internet.

En España también se han visto estos movimientos: en 2014 se anunció la compra de Digital+, la plataforma de televisión de pago del Grupo Prisa, por parte de Telefónica. Digital+ era la única plataforma de televisión por satélite, surgida de la fusión de Canal Satélite Digital (de Prisa) y Vía Digital (participada por Telefónica). Con la compra de Digital+, Telefónica se hacía con la mayor base de clientes de televisión de pago en España y con la mayor oferta de canales y contenidos, que aumentó al comprar los derechos de emisión del fútbol, las motos, la Fórmula 1 y películas y series de estreno. Sin embargo, tampoco era el único movimiento: la británica Vodafone adquirió ONO, una teleoperadora especializada en fibra óptica con una potente oferta de televisión de pago. A pesar de que su posición no era mala, decidió aprovechar la llegada de Netflix a España para ofrecer a sus clientes la posibilidad de acceder a la nueva plataforma gratis durante varios meses. Primera sinergia entre una teleco y un nuevo actor que venía a comerse parte de su pastel. Para no quedarse en minoría, la francesa Orange se hizo con Jazztel, eliminando a un competidor del mercado, pero manteniéndose a años luz en contenidos, dada su restringida oferta de televisión (aderezada con el acceso a Wuaki, el Netflix de la japonesa Rakuten).

Entonces, ¿dónde está el problema? Porque si las telecos se están quedando con los contenidos e incluso integran a las OTT nada hace presagiar que vayan a perder su hegemonía. O sí: Internet hace demasiado fácil ofrecer paquetes de contenidos. El ejemplo ha comenzado con la música: si Spotify estaba llamada a liderar el mercado del streaming, de repente ha visto cómo Apple, Google y Amazon son capaces de ofrecer también este producto. Y el vídeo va por el mismo camino: en Estados Unidos, los clientes de Amazon Premium pagan alrededor de 20 dólares al mes por recibir en su casa los pedidos sin gastos de envío… y además acceden a Prime Video, un servicio de películas, series y documentales en streaming. Un Netflix: su propio Netflix.

Ahora vamos a hacer un ejercicio de imaginación: si Amazon ya ofrece música y contenidos de entretenimiento (incluso produce sus propios contenidos) y ha anunciado su intención de comenzar a vender también servicios de conexión a Internet… ¿no es una teleoperadora más? En esta industria están convergiendo los productos: servicios de conexión/telecomunicaciones y contenidos. Y todas las empresas están caminando en esa dirección. La que se limite a su negocio original será engullida por el resto. El problema para las telecos es que este riesgo sólo pende sobre sus cabezas: si Amazon no encuentra interesante convertirse en un proveedor de conexión a Internet no le va a pasar nada, ya que tiene otros negocios y la Neutralidad de la Red, reforzada tanto en Europa como en Estados Unidos, le permitirá seguir utilizando las redes existentes en igualdad de condiciones. Pero si las telecos deciden prescindir de los contenidos y centrarse únicamente en ofrecer conexión a la Red seguirán viendo cómo un grupo de empresas digitales se hacen fuertes en el mercado gracias a su infraestructura y además tendrán que aceptarlo. Si la nueva revolución de Internet, centrada en los servicios y los contenidos, ha pillado a las telecos, de nuevo, en el centro del negocio, ¿por qué no aprovecharlo? ¿De verdad hay que limitarse a cobrar una mensualidad por un bloque de datos? Internet es mucho más.
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