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La lucha contra las noticias falsas de cara a las Elecciones

9 formas de acabar con las fake news (y todas son evidentes)
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9 formas de acabar con las fake news (y todas son evidentes)

Eliminar las noticias falsas parece relativamente sencillo por lo evidente de sus mentiras, en ocasiones absolutamente increíbles y siempre con un patrón reconocible. Pero algo está fallando cuando en realidad siguen consiguiendo su deseado efecto intoxicador. Un nuevo informe detalla 9 formas de acabar con las noticias falsas. Todas son obvias, pero algunas personas todavía no se han enterado.

La mayoría de las noticias falsas atufan a distancia, lo que hace relativamente fácil para cualquier persona con dos dedos de frente y algo de experiencia digital darse cuenta del pretendido engaño. Titulares como "Nueva evidencia: Bush y Clinton orquestaron el 9/11" llevan la etiqueta de fake news implícita en un titular de estas características. Quien sepa algo de cómo funciona el mundo será difícil que caiga ante un anuncio de "lo que no te cuentan los medios" o bulos tradicionales que se repiten como una mala digestión. Pero la evidencia del absurdo no parece aplicar en este caso, principalmente porque los receptores de las noticias falsas suelen ser las personas menos preparadas para desenmascararlas. Casi siempre, además, son las más dispuestas a compartirlas aun en el caso de sospechar cierta mentira en ellas: simplemente, refuerzan sus prejuicios o cubren de lodo -aunque falso- a quienes detestan.

El caso es que España se enfrentará durante las próximas semanas a una de las concentraciones de periodos electorales más altas de su historia, si no la que más. Entre abril y mayo, los ciudadanos están llamados a votar el Gobierno central, varios gobiernos autonómicos, alcaldías y a sus parlamentarios en la Unión Europea. Hasta 4 votaciones diferentes para configurar los próximos años de su vida político-social-económica a todos los niveles. Y las "amenazas híbridas", como dice el Gobierno en funciones, son el enemigo a batir. Porque aunque no se presenten como candidatas, también participan en los procesos.

Un informe del Center for Business and Human Rights de la Universidad de Nueva York explica la influencia de las noticias falsas en la política y la opinión pública de Estados Unidos e incluye una serie de medidas para combatirlas. Su principal conclusión es que las redes sociales responsables de la difusión y amplificación de las mentiras no están haciendo lo suficiente para atajar este fenómeno "que contamina las ideas, fomenta las teorías de la conspiración, el discurso del odio y otras falsedades", lo que termina afectando a la propia democracia por cuanto "las decisiones políticas se basan en la ficción en lugar de en los hechos y argumentos racionales". Por ello, y para evitar que la mentira siga campando a sus anchas por la Red, los autores del informe proponen implementar varias medidas absolutamente evidentes, hasta el punto de que no es comprensible que no se esté haciendo ya. Aunque en otra ocasión hablaremos de la dificultad para que triunfen estas medidas.

1. Eliminar el contenido falso

Es el paradigma de la evidencia: ante una mentira confirmada, su eliminación es lo más práctico para evitar que siga confundiendo a muchos usuarios. No vale con restarle visibilidad, ya que recuperar una mentira es demasiado fácil en el mundo digital. Lamentablemente, eliminar una noticia falsa no acabará con ella, sobre todo cuando ya se ha difundido, compartido y retuiteado: quedará para la posteridad en los anales de la Red. Pero las redes sociales sí pueden tender a frenos automáticos que analicen los mensajes y los corten de raíz en cada duplicación. La política de borrado de mentiras debería ganar eficacia.

2. Ganar transparencia

Se critica con frecuencia, y no sin razón, que las redes sociales no son todo lo transparentes que se necesitaría en base al riesgo que suponen para la sociedad las noticias falsas. Hasta ahora han tratado de negar la evidencia o de escudarse en la libertad de expresión o en su papel de intermediarios que no controlan los mensajes en aras de la libertad de sus usuarios, pero su papel en la sociedad es de suma importancia en la actualidad y deberían responsabilizarse de ello asumiendo su parte de culpa en este fenómeno -a pesar de sufrirlo- y trabajar con transparencia con quien haga falta para combatirlo. En este sentido, deberían contratar a responsables que dieran la cara.

3. Menos bots

Los bots son grandes responsables de la difusión de noticias falsas, especialmente en redes sociales como Twitter. Limitar su uso o restringir sus capacidades, lejos de frenar la innovación podría suponer una mejora de la propia calidad de estos necesarios programas informáticos, cuyo verdadero potencial excede, afortunadamente, el mal uso que se puede hacer de ellos.

4. Modificar algoritmos

Las redes sociales buscan generar el mayor engagement posible para aumentar el tiempo que los usuarios pasan en ellas con la esperanza de multiplicar las posibilidades de que hagan clic en la publicidad, lo que genera mayores ingresos. Para lograrlo, sus algoritmos promocionan los contenidos que potencialmente pueden generar mayores reacciones, que debido a lo más esencial del comportamiento humano son contenidos con carga negativa, lacrimógena, sensacionalista o polémica. Un cambio en los algoritmos permitiría potenciar contenidos de mayor calidad, pero a su vez requeriría repensar los propios modelos de negocio de las redes sociales, algo francamente poco probable. El informe habla de un modelo de suscripción de pago, pero las redes sociales no parecen estar demasiado dispuestas siquiera a escucharlo...

5. Relacionarse con investigadores

Las redes sociales deben abrir sus puertas a los investigadores universitarios que buscan la forma de combatir las noticias falsas en Internet. Al contrario que los medios, que podrían tener intereses en desbaratar a un competidor como puede ser una plataforma digital, el mundo universitario solo está interesado en la ciencia y en ayudar al desarrollo de la sociedad. Por ello, rodearse de estos centros de investigación puede servir también a las redes sociales para quitarse esa imagen negativa que se han ganado con la proliferación de mentiras.

6. Cooperar con la industria

No obstante lo anterior, las redes sociales deben unirse a los medios de comunicación de calidad para integrar sus contenidos en sus plataformas, si es que realmente quieren servir a sus usuarios. Los medios necesitan ingresos y seguramente estarían dispuestos a llegar a acuerdos económicos que permitan integrar sus contenidos en redes como Facebook y Twitter. Para ello, estas compañías deben dejar a un lado su voracidad y asumir que remunerando de manera justa a los medios, podrán contar con sus contenidos cuando quieran. Todo ello permitirá eliminar las noticias falsas y dejar que en las redes sociales circule únicamente información de calidad que a todos beneficie. O, como poco, que las noticias falsas sean arrinconadas y caigan por su propio peso.

7. Alfabetización digital

Aunque el éxito de las noticias falsas se explica en parte por la propia naturaleza humana, en muchas personas calan estos mensajes porque carecen de una adecuada alfabetización digital, lo que las convierte en sujetos manipulables. Para evitarlo, es necesario que de la misma manera que se forma a las personas en el uso básico de las herramientas digitales, también se las enseñe a utilizarlas con inteligencia. La alfabetización digital debería abarcar no solo un uso correcto de estas herramientas, sino aportar un espíritu crítico a los alumnos para que investiguen ante cualquier información y conozcan la forma en que actores interesados intentan engañarlos.

8. Verificación

Las redes sociales no deberían dejar a un lado las labores de verificación. Tampoco deberían dejarlo únicamente en manos de algoritmos, que fácilmente pueden ser engañados. Dado que amasan fortunas y ya cuentan con millares de empleados, tal vez deberían plantearse crear equipos de verificación que se encarguen de hacer el trabajo habitual de un periodista. Hasta ahora, plataformas como Facebook están abriendo centros que analizan todos los contenidos que comparten los usuarios y eliminan los que incumplen sus términos de uso. Resulta insuficiente, ya que las noticias falsas no incumplen estas normas, al considerarse en muchas ocasiones opiniones. El problema es que son opiniones disfrazadas de información, cuando una de las bases del periodismo es la separación entre la información y la opinión.

9. Regulación gubernamental

El informe alerta del posible riesgo de censura que se esconde tras cada intento o propuesta de regulación gubernamental del fenómeno de las noticias falsas. Existe un gran debate acerca del papel que deben jugar los gobiernos para combatir las mentiras en Internet, dado el gusto de casi todos los gobernantes de excederse en su papel. La autorregulación sería el camino más deseable, pero por ahora no está funcionando y se corre el riesgo de terminar dependiendo del gobierno de turno para solucionar un problema para el que todavía no se está haciendo todo lo necesario.
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