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En materia de capacidades innatas existe un refrán que reza así: “lo que natura non da…Salamanca non presta”. Claro está, esto referido a esas personas que han demostrado ser incompetentes en todo: estudios, trabajo, etc. Como si vertiésemos un estigma sobre personas que no son las mejor dotadas con inteligencia innata, que por más que se esfuercen en los estudios y en el trabajo, jamás llegarán a nada. Bueno…debemos advertir a los lectores, que tanto las investigaciones recientes como la evidencia, están demostrando lo contrario.

Cuando se piensa en un atleta de élite, como Carl Lewis, con varios récord de atletismo y oro olímpico en cuatro Juegos Olímpicos, nadie en su sano juicio puede argumentar que no ha tenido talento natural. La cuestión es que sólo con el talento, no hubiera llegado a lo que llegó, sin un gran esfuerzo, sacrificio, orden y disciplina. Esto es lo que ponen de manifiesto muchas de las opiniones doctrinarias actuales, que son más que atendibles porque los autores creemos, en base a nuestra experiencia, que realmente es así.

Curso un MBA: quiero ser el mejor, el primero y diferente.

¿Por qué ocurre que la mayoría de las cosas que nos hemos prometido al inicio del año nuevo, no sobreviven (o ya nos hemos olvidado) pasada la Semana Santa. ¿Es esto una cuestión que no debería preocuparnos demasiado? O por el contrario, ¿es la prueba “del algodón” que hemos fallado en los objetivos que nos habíamos fijado y cómo íbamos a perseguirlos?

Pero puede ocurrir que no sea demasiado tarde, de hecho nunca mejor dicho, que tengamos aún un 75% aproximadamente de año por delante. Pero de lo que sí no estamos seguros (Ud. en primer lugar), es si está en condiciones de probar nuevamente (volver a intentar fijar metas) con un enfoque diferente. Las estrategias deben adaptarse, las circunstancias cambian, y con toda seguridad, el establecimiento de metas para grandes pasos en la vida y en los negocios también deben sufrir un ajuste, cuando no un cambio total.

Hacer posibles los objetivos personales y profesionales

Brené Brown, profesora de la Universidad de Houston y una de las más importantes investigadoras en aspectos vinculados a la vulnerabilidad, el coraje y el miedo, es nuestra elegida para la réplica de hoy, en la que nos preguntamos si la afirmación que hacemos en el título de este artículo, de “líderes efectivos aunque vulnerables” es del todo válida a la luz de sus investigaciones.

Es una mujer de ideas muy claras, que nos impresionan por la sencillez aunque no menos efectividad del transfondo que conlleva, tales como afirmar que: “la gente piensa que la vulnerabilidad es debilidad, cuando en realidad es el valor de presentarse y ser visto”. Más a fondo va aún, cuando nos dice que “la vulnerabilidad es el latido del corazón absoluto de la innovación y la creatividad. Que puede haber innovación cero si no se es vulnerable”.

Líderes efectivos aunque vulnerables

Anese Cavanaugh es la creadora del IEP Method (Intentional Energetic Presence), que es una metodología que utiliza en todas los consejos y opiniones con los cuales influye, lidera y colabora en diversos programas y conferencias. Ayuda a los líderes empresariales a optimizar su impacto, resolviendo todo tipo de problemas en materia de liderazgo, desafíos y aquellas cuestiones en las que también puedan crecer como personas, además de sus respectivos equipos y organizaciones.

Cavanaugh formula una pregunta muy simple, pero que no siempre está en la mente de todos: ¿está su feed-back obstaculizando el crecimiento y desarrollo de su organización, o por el contrario, está ayudando decididamente a que exista un proceso de innovación?

El feed-back puede mejorar o empeorar las cosas
Estamos inmersos en una sociedad en que los rankings y las listas, con más o menos acierto, afloran por doquier. La sociedad de la información y el conocimiento, nos pone delante docenas de cuáles son los mejores métodos para lograr el éxito y la felicidad.

Los autores no creemos en listas cerradas ni en guías de rápido y fácil acceso, como si se tratara de un callejero para localizar el sitio hacia dónde queremos ir en una ciudad. El auténtico sitio al cual nos dirigimos en la vida, no responde a un callejero ni a ninguna guía cerrada. Por el contrario, nuestras acciones tienen en nuestro mapa interior (principios y valores) nuestra particular guía (la más importante de las que puedan adquirirse, aunque no tiene precio).

Cómo lograr una mentalidad preparada para el éxito

La fuerza de voluntad para realizar una tarea es importante. Pero quizás más aún, lo es la perseverancia en las acciones que estamos realizando, que forman parte de una sucesión de tareas que estamos llevando a cabo diariamente. Por ejemplo, un estudiante universitario que tiene que sumar créditos e incorporar conocimientos para poder llegar a su meta: la licenciatura. En el trabajo de un directivo que aspira a ser un líder, también estará buscando aquellos secretos que siempre se han estado persiguiendo en cuanto al largo camino del éxito. Las personas siempre se han formulado preguntas de cómo conseguirlo. La cuestión sorprendente, es que si consideramos la vida de una persona, es casi seguro que durante años, la respuesta ha estado a su alcance.

La perseverancia en el camino del éxito

El liderazgo forma parte de la acción humana. Cada día, los líderes efectivos implementan innumerables acciones y sus equipos les siguen porque saben que gestionan desde su experiencia, una poderosa intuición, así como una visión privilegiada de hacia dónde hay que ir y con qué medios. Pero por sobre todos estos valores, subyace uno que es común al buen liderazgo: liderar con y desde la verdad.

La verdad sirve también cuando se está planificando el futuro. Siempre es un valor hermoso, aunque puede convertirse para algunos en una auténtica pesadilla. Lo que hay que hacer con ella, es prestarle la debida atención si queremos mejorar en la vida (personal) y los resultados de las acciones que emprenden las organizaciones
Liderar con y desde la verdad

Jeffrey Pfeffer, profesor Thomas D. Dee II de Comportamiento Organizacional en la Stanford Graduate School of Business, se plantea por qué las compañías ya no recompensar a los empleados leales. Su enfoque parte del contraste entre cuál es la norma en nuestra vida personal, derivado de nuestro agradecimiento al recibir un favor y consecuentemente devolverlo, con la manera en que se produce este reconocimiento en los ambientes de trabajo.

Pfeffer dice que hasta hace no muchos años, en las empresas estadounidenses existía un acuerdo implícito: los empleados que trabajaban duro en sus puestos de trabajo y se mantenían leales a la empresas siempre se veían recompensados, sea con la seguridad del empleo, beneficios de salud y otros beneficios. A esta conducta se le conoce como “la norma de reciprocidad”, lo que implica pagar un favor con otro favor, respondiendo a una especie de código moral que rige el comportamiento humano. Sin embargo, en el mundo laboral de hoy, la reciprocidad opera con mucho menos fuerza.

La poderosa psicología de la recompensa

El factor tiempo y su uso, sigue siendo hoy día un devorador de ideas para la doctrina. La nueva forma de pensar en el tiempo no es una entelequia, sino un valor en alza en cuanto al camino que las personas puedan abrirse para estar más satisfechos con sus actividades laborales y su vida personal. En suma: que gane más espacio la felicidad.

A que no le sorprende si una persona de su entorno laboral o familiar le dice que no tiene tiempo para nada (el no tener es una expresión que indica no disponer). Pero la no disposición de ese tiempo que se nos va de las manos día a día por no gestionarlo adecuadamente, tiene trampa. ¿Por qué? Porque hay una corriente de doctrina que opina que no “debemos volvernos locos” en el caso de que no podamos cumplir con la agenda que teníamos prevista. ¡Sí!...como lo escucha. Repetimos hasta el hartazgo cómo hacer para gestionar mejor el tiempo, y ahora…estos autores nos dicen que no importa…que da igual si no cumplimos con nuestra agenda. Vamos a poner esto en contexto.

¿Cómo gestionar las 62 hrs que le restan por semana?

¿Se siente abatido por todas aquellas cosas que no ha podido hacer y que tenía planificadas, para esta semana que está cerrando? O quizás en el día de hoy, está abrumado por un exceso de reuniones e interrupciones telefónicas. No cabe duda que los llamados “ladrones del tiempo” que hemos analizado en más de una ocasión, pasan factura. Pero cuidado: ¡El problema podría estar en su cabeza! Nuestra psicología personal puede jugarnos una mala pasada en cuanto a productividad se refiere.

Psicología de la productividad
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