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Medios de comunicación

El primer diario de España estrena diseño bajo la nueva dirección de Pepa Bueno, pero las fórmulas básicas en papel son las mismas que en su aparición en 1976

El diario “El País”, junto con “La Vanguardia” son los dos principales medios en papel de calidad de España. Son, por tanto, un producto estratégico de gran importancia, especialmente en estos tiempos de desinformación y contaminación mediática de la era digital. De cara al macrosector del español con más de 600 millones de hispanohablantes, son, junto con otros digitales, una baza estratégica de gran calibre, aún muy verde y fragmentado, pero sin duda destinado a tener un enorme peso económico y político. Desgraciadamente, la digitalización y otros factores han deteriorado abrumadoramente a los medios de comunicación en todo el mundo. Y España es uno de los países más afectados. Al comenzar la salida de la pandemia, con nuevos proyectos mediáticos en marcha, conviene estar muy atento a los movimientos, con Francia, Alemania y EEUU acechando.

Nada menos que tres nuevos diarios digitales están a punto de nacer en España mientras en todo el mundo surgen brotes verdes

En el depauperado sector de los medios de comunicación español, que ha visto descender aún más sus ingresos publicitarios durante la pandemia del Covid, parece que le brotan hojas verdes cuando entra el otoño. Nada menos que tres diarios digitales nuevos se van a sumar a la nutrida oferta actual. Y sus plantillas son ambiciosas. Las revistas en papel, por su lado, muestran iniciativas innovadoras y de calidad, no solo en España sino en varios mercados. Los periódicos que han logrado ser globales gracias al inglés están ampliando sus plantillas ya exuberantes. (¿Y por qué no en español, con más de 600 millones de hablantes, lo harán los alemanes, los franceses o los norteamericanos?). Mientras, la tecnología que puede ser aplicada a medios da importantes pasos adelante.

El teletrabajo, los eventos online, el comercio electrónico, la aceleración del cambio tecnológico y una mutación en la publicidad, han llegado para quedarse

Ya han pasado meses desde la explosión del Covid-19, que ha dejado a media humanidad confinada en sus casas, ha mandado al paro a millones de personas y ha golpeado a la economía mundial con el mayor impacto de la historia en el menor tiempo. Los editores y los medios de comunicación ya saben a qué atenerse y es una ruina. La publicidad ha volado (cuenten las páginas de publicidad reales de los principales diarios españoles y eso sin saber a ciencia cierta que descuentos se han aplicado a las tarifas en vigor). Los ingresos económicos reales de los muros de pago son todavía ridículos en España y está claro que no van a salvar las destrozadas cuentas de resultados. La parte positiva es que las Tics y el teletrabajo están dando un salto colosal, abaratando sus costes enormemente. Los editores deberían lanzarse en tromba a ese caladero.

Los principales editores de publicaciones de España, en papel o digitales, piden al Gobierno un detallado Plan de Choque

En todos los principales mercados del mundo desarrollado empieza a levantarse todo un clamor: ayudar a los medios.

Los medios de comunicación españoles se están hundiendo, pero los sucesivos gobiernos permanecen ajenos a una creciente tendencia en Occidente a algún tipo de auxilio

En la vecina Francia y en otros muchos países europeos, los medios de comunicación, afectados por una crisis sin final a la vista, se benefician de la ayuda pública en forma de subsidios directos o indirectos. Alemania era hasta ahora una excepción, pues los editores temían que las ayudas menoscabasen su independencia. Mathias Döpfner, el todopoderoso patrón de Axel Springer, había declarado: "todavía prefiero las quiebras de los periódicos a la compra de su independencia por medio de subsidios". Ahora, esta tendencia histórica se ha quebrado. El presupuesto de 2020, aprobado por el Bundestag el pasado 29 de noviembre, incluye una partida inédita de 40 millones de euros en ayudas a la prensa. En España, parece no importar a los sucesivos gobiernos la abrupta caída sin final de los medios de comunicación, que empobrece los medios de que dispone la opinión pública para tomar decisiones bien fundamentadas en información plural y veraz. Así no va.

Hay un camino para el periodismo de calidad rentable, pero requiere fuertes inversiones, es difícil e inestable

Los periódicos están sufriendo mucho en todo el mundo desarrollado, se despiden periodistas por millares, pero las aulas en las que se enseña periodismo siguen repletas. En Estados Unidos se han cerrado nada menos que 1.800 periódicos locales desde 2004 y la crisis no parece tener fin. Algunos culpan a Google, Facebook o Amazon, pero la responsabilidad básica se llama Internet. Estamos en los primeros pasos aún para reinventar en su totalidad la vital función informativa y el horizonte está muy contaminado, lleno de niebla, distorsiones y monstruos. Pero hay rayos de luz que cortan la oscuridad. Uno de ellos se denomina "The New York Times". Pero es un producto prácticamente único, como nos recordaba recientemente en Madrid Jean Christophe Demarta, Senior VicePresident Global Advertising de "The New York Times", en un acto organizado por la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom).Vamos a analizar y diseccionar los puntos más reveladores de esta trayectoria tan exitosa, por ahora.

Gannet-Gatehouse y Axel Springer-KKR ponen en evidencia una nueva fase en el declive de los periódicos

El verano ha sido proclive a grandes maniobras en torno al control de algunos de los mayores conglomerados de medios de comunicación en EEUU y Europa, señalando varios extremos de gran importancia. Primero, que el declive de los medios de comunicación, tradicionales y digitales, está lejos de haber terminado. Segundo, que los pequeños e incluso medianos, van a tener oportunidades menguantes, el juego es de colosos. Tercero, la economía financiera, los fondos de inversión, se están haciendo los dueños de los medios, con lo que la prioridad de los resultados será cada vez más perentoria. Malas noticias para la información de calidad y la formación de la opinión pública.

Los medios de comunicación están viviendo la tormenta perfecta, atrapados entre la digitalización, la pandemia y un cambio de paradigma en la publicidad, pero tienen la oportunidad de reinventarse completamente…si estás entre los gigantes

Nunca en la historia el negocio de la información, la edición y el entretenimiento, ha vivido tiempos más revueltos. Los naufragios son aterradores. Solo un dato: la cifra de periodistas parados en España creció el año pasado el 23% hasta los 8.636 profesionales, según el valioso “Informe Anual de la Profesión Periodística 2020” editado por la Asociación de la Prensa de Madrid. El mismo informe pone un dedo en una de las heridas sintomáticas de los medios españoles, tetanizados por una gestión incapaz que los ha descolgado de los países avanzados en digitalización: las tres grandes editoras españolas, Prisa, Vocento y Unidad Editorial, no superan el listón del 20% de facturación digital sobre facturación total. Mientras que grandes grupos europeos como Axel Springer, el noruego Schibsted, o Wolters Kluwer, están por encima del 70%. Toda la zona norte europea tiene una cuota digital por encima del 50%. Lo que va a pasar a continuación está cantado: los españoles van a ser comprados a precios de saldo, teniendo la gran ventaja, que no han sabido aprovechar, de la enorme área de la lengua hispana. ¿Solo nos queda llorar?

El ecosistema de medios digitales en español crece con el nacimiento de Awesomething, una newsletter sobre tecnología que recoge, de lunes a viernes, una selección de contenidos sobre móviles, apps, redes sociales, gadgets, videojuegos o actualidad de plataformas como Netflix y HBO, y de empresas como Google, Amazon o Apple.

Los medios de comunicación deberán trazar una nueva hoja de ruta para la era postpandemia

Ahora que se ha iniciado en España y otros países lo que llaman la desescalada del apocalíptico Covid-19, que ha mantenido en sus casas a la mitad de la humanidad y ha paralizado la economía mundial, es el momento de reflexionar sobre el mundo Después de la Pandemia. Y es cada día más evidente que nada será igual. La información está jugando un papel trascendental, a veces por exceso, por infodemia. La gran paradoja es que nunca ha habido tal demanda de información de calidad en todas sus formas y maneras. Y las empresas que la producen están sufriendo un terremoto que amenaza con mandar a la ruina a miles de ellas. La publicidad, que era para muchas el principal apartado de sus cuentas de resultados, ha saltado por la borda. Que nadie espere que tras el final de la pandemia las cosas vuelvan al mismo cauce. La publicidad, el marketing y la comunicación han entrado en mutación acelerada. Estas son algunas posibles reflexiones para trazar pautas en la nueva hoja de ruta.

El panorama de los medios es desastroso, 25 años después del tsunami digital

Hasta Warren Buffet tira la toalla. En 2012 compró 63 diarios de EEUU y anunció mantener sus posiciones "para siempre". Los acaba de vender. Ha dicho que la industria "está tostada" y ya no cree que el sector de los periódicos impresos pueda cambiar. La transición a Internet no ha funcionado en la inmensa mayoría de las cabeceras, con notables excepciones, a la cabeza de los cuales está en "New York Times", que ha cerrado el pasado año con 5.200.000 suscriptores de pago y 800 millones de beneficios, con 1.100 periodistas en plantilla. Las excepciones, que confirman la regla, brillan con deslumbrante luz, en medio de las tinieblas que desesperan a los gerentes, falta de visibilidad general en un negocio en total ocaso y miles de periodistas en el paro o dedicados a otra cosa. Se abre paso la evidencia de que la verdadera transición está por llegar y es probable que el actual año 2020 marcará pautas de un futuro que tendrá poco que ver con el presente.

El cambio tecnológico les ha cogido a contrapié, pero ahora tienen la oportunidad de sumarse a las próximas grandes innovaciones que darán forma al futuro

Con notables excepciones, la inmensa mayoría de los editores de medios de comunicación han sufrido y aún siguen sufriendo, sin que se vislumbre el final, el impacto de los grandes cambios tecnológicos y el auge imparable de las plataformas. Parecen arrastrados por poderosas tendencias que no son capaces de aprovechar. Ahora ya están maduras dos corrientes de cambio que se anuncian como "la próxima gran cosa" que cambiará todo, desde los móviles al entretenimiento. Y no en un futuro hipotético y más o menos lejano, sino desde ahora mismo. No pueden perder estos dos grandes trenes: la explosión 5G en las telecos y la avalancha de la realidad virtual y aumentada, novedades que están en buena medida interconectadas. Cada editor debe hacer su propia reflexión y establecer una estrategia para sumarse al tsunami y que el futuro, una vez más, no les deje atrás pasándolos por encima y dejándolos en el barro.

Los editores harían bien el seguir de cerca el progreso de la Realidad Aumentada que va a cambiar casi todos las principales industrias que sostienen nuestra economía

Peter H. Diamandis, norteamericano de origen griego, de 58 años, tiene un historial de empresario y emprendedor verdaderamente apabullante. Solo mencionaré una de sus creaciones, junto con Ray Kurzweil, la Singularity University, especializada en avances exponenciales que pueden resolver algunos de los desafíos más apremiantes del planeta, que no son pocos. En su Singularityhub.com acaba de publicar una presentación del mundo aumentado que cree estará consolidado hacia el 2030. Los medios de comunicación, incluso los considerados de calidad, se ocupan escasamente de estos asuntos y mucho de vaivenes políticos que significan muy poco en el fondo. Y eso que es la tecnología la que está destrozando muy rápidamente todo el sistema actual de la información y el entretenimiento. Los editores, incluso algunos de los más grandes a nivel global, parecen aislados en castillos asediados, con una visión analógica y lineal de ceguera sorprendente.

¿Alguien quiere trabajar por 0,01 euros brutos palabra?

Esta primera fase de la era digital está resultado nefasta para muchas profesiones, la de periodista entre las más perjudicadas, para la calidad de la información en general y para la desigualdad económica planetaria. La mayoría de los periodistas que trabajan en los medios digitales lo hacen como autónomos, con precariedad laboral mal pagada. Una página destacada para estos profesionales, en la que se comparten diferentes ofertas de Catalunya, publicaba recientemente que una empresa buscaba redactores con una remuneración de dos euros por artículos de 200 palabras, o sea, 0,01 céntimos de euro por palabra, brutos. A esto hay que añadir temas como el abuso de becarios, los periodistas que se ven compelidos a hacer publicidad y otras corruptelas.

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