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Blogs > Prefiero entender un por qué

He tenido ocasión de visionar la película “The Company men” (2010) dirigida y escrita por John Wells, que retrata el drama que significó la Crisis Financiera internacional que arrancó en septiembre de 2008 y se agudizara durante 2009 y que lamentablemente llega hasta nuestros días, porque aún no hemos salido de ella –en la UE y también a nivel local de España- como hubiera sido de esperar. No es el objetivo de mi aportación de hoy hacer un análisis económico ni sobre la crisis ni las medidas que se tomaron en Europa. Lo que pretendo es que a través del relato que hace Wells, que dicho sea de paso, hace una excelente dirección de los actores, comprender los alcances del drama que significa el desempleo.

¿Es importante el pensamiento opuesto? Ali Anani, director gerente de Phenomena Communications dice en un artículo que publicara recientemente en Linkedin titulado “Reverse Roots of thinking” (Las raíces opuestas del pensamiento) que ha expresado muchas veces el valor de esta metodología de pensar. Afirma que “es tan importante de la misma forma que el viento invierte su dirección. Pensar en una sola dirección puede ser peligroso, porque se supone que el pensamiento es lineal cuando la vida no es así. Tiendo a pensar que producimos más ideas si desarrollamos "zonas de pensamiento" con bordes borrosos. Una forma es pensar en sentido opuesto, por lo que las nuevas ideas pueden surgir”.

Con su habitual facilidad para sorprendernos con sus pensamientos, Churchill sostenía que la crítica en general puede nos ser agradable, pero es necesaria. Viene a cumplir la misma función que cuando sentimos algún dolor en nuestro cuerpo. Éste es indicativo (llama la atención) sobre un estado poco saludable de las cosas (algo que nos está ocurriendo). Cuando se trata de nuestra salud, si es algo que no es preocupante podemos incluso evitar ir al médico, pero en todo caso, nuestro sistema biológico nos ha dado un aviso. No debemos dejar de prestarle el debido cuidado.

En el momento actual histórico que atraviesa España, no le vendría nada mal a nuestros líderes políticos leer algunas parábolas orientales que siempre son una fuente de sabiduría. No por repetirse algunas de ellas una y otra vez, dejan de ser una enseñanza, que como siempre en Oriente, ponen de manifiesto la armonía de las personas con la naturaleza.

Un maestro japonés experto en las milenarias técnicas de meditación, recibió cierto día la visita de un erudito que era profesor de la universidad, que venía a informarse acerca de la filosofía “Zen”. El maestro recurrió a las viejas tradiciones y sirvió un té al visitante. Pero lo sorprendente, es que colmó hasta el mismo borde la taza del invitado, pero en vez de detenerse, siguió vertiendo el té con toda naturalidad aunque estaba derramándose. El erudito contemplaba absorto la escena hasta que al final no pudo contenerse más y dijo:

- Ya está llena…no siga por favor.

Y el maestro respondió:

- De la misma manera que esta taza está llena, tú estás lleno de tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo podría enseñarte lo que es el Zen a menos que vacíes primero tu taza?

Cuando nos referimos a ciertas cualidades que tienen que tener los líderes efectivos, entre ellas surgen atributos tales como: ser carismático; esa sensación de que se nota su presencia esté o no físicamente en el lugar; capacidad de empatizar; una visión privilegiada del entorno; pero seguramente la que más destaca entre todos los líderes de éxito es su capacidad de acción. Porque la diferencia entre planificar e implementar, aunque no lo parezca, es mucho más grande de lo que pueden imaginar.

No pudo haberlo definido mejor la escritora estadounidense Anaïs Nin (1903-1977), porque en los momentos decisivos de la vida de las personas y también las sociedades, la sensación de que nos encogemos ante las dificultades o por el contario nos agrandamos y enfrentamos a ella, el responsable de cualquiera de ambas reacciones es el coraje.

Iniciamos hoy nuestra tribuna con un pensamiento de Robin Sharma (1965) de nacionalidad canadiense, que es uno de los más acreditados expertos mundiales en liderazgo. Me encanta partir de las ideas y pensamientos de personalidades relevantes, porque nos ayuda a despejar las incógnitas con las que tenemos que convivir diariamente.

He tenido la ocasión de ver un extraordinario documental de National Geographic Channel, “La conquista del Polo Sur” que demuestra las extraordinarias condiciones climatológicas (por lo adversas) de la expedición a la Antártida comandada por Sir Ernest Shackleton en 1914, uno de los exploradores británicos más aguerridos, al que le presta vida en el documental-filme de manera magistral (nos tiene acostumbrados) el reputado director y actor Kenneth Branagh.

No cabe duda que nuestro título de hoy es una auténtica paradoja. Pero se cumple, porque siempre estamos en camino de algo que queremos conseguir. La satisfacción es una búsqueda, casi siempre infructuosa que nos produce malestar y no cosa menor a veces, profundo sufrimiento. La llave para el progreso o el éxito puede convertirse también en la llave del fracaso. La satisfacción es un componente emocional muy fuerte, pero al mismo tiempo se da la paradoja que es el flanco más débil de los humanos, especialmente en el mundo laboral.

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