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Nuestra foto de hoy corresponde a la película “Braveheart” (1995) en la que Mel Gibson es director, productor e intérprete del protagonista principal William Wallace, un rebelde escocés que lidera una revuelta popular contra el rey Eduardo I de Inglaterra. La imagen habla por sí sola, de lo que históricamente se ha considerado un líder a lo largo de la evolución de la humanidad. Estamos en el siglo XXI que se caracteriza por haber revolucionado en sólo quince años, casi todos los conocimientos que se habían adquirido durante los últimos doscientos años, o sea siglo XX y XIX. También en el liderazgo.

Los “braveheart” del liderazgo

Cuando nos preguntamos sobre el éxito empresarial, siempre nos viene a la mente las etapas de planificación, organización, asignación de recursos, coordinación y control. O sea, el método convencional que la doctrina atribuye al proceso de dirección. Pero ya en los últimos años, con todas las variables que entran en juego y que condicionan nuestro entorno (ese ámbito en el cual tenemos que competir), desde ya que se nos queda corta la metodología doctrinaria referida. Hay que tener en cuenta mayor cantidad de variables y un exquisito cuidado al focalizar en cuáles son los problemas a los que nos enfrentamos, al mismo tiempo, que cuáles son las metas que nos proponemos.

¡Focalizar o no focalizar…ésa es la cuestión!

¿Cuál es el mejor soporte para que se nos escuche cuando mantenemos una conversación, o cuando nos dirigimos como líderes al equipo en la explicación de cuál es el nuevo proyecto que tenemos que abordar? No cabe duda que lo que más impacta a cualquier persona, es la capacidad de persuasión e influencia que tiene –al menos en ese momento- la persona que se dirige al grupo.

¡Qué decir entonces si es el líder de una organización o un político con responsabilidades de estado! Su capacidad de dirigir a su gente o de dirigirse a los ciudadanos, es relación directa a su cuota de influencia y hasta dónde llega su carácter persuasivo. La confianza que genera.

Palabras, primeras impresiones y confianza

La foto que hoy ilustra nuestro artículo no hace falta decir que se trata de Albert Einstein. Sin duda, la mente científica más privilegiada que ha dado el siglo XX, era un curioso innato. Un día le preguntaron qué es lo que valoraba más, si el conocimiento o la imaginación. Su respuesta, como siempre, sorprendente: “entre la imaginación y el conocimiento, elijo la imaginación, porque el conocimiento se agota y con la imaginación puedo recorrer el universo entero”.

Un líder es por definición una personalidad que siente curiosidad por lo desconocido (el desafío al que se enfrenta), pero no pierde ni la compostura ni la serenidad cuando ese desafío que tiene por delante, es el primero en su tipo. Siempre hemos sostenido, que el liderazgo efectivo busca reducir al máximo la incertidumbre de todas las variables que conforman nuestro entorno, lo cual no implica que inhiba la capacidad de curiosidad de los líderes que siempre buscan algo nuevo y mejor para la organización y su gente. Y este es un punto central: las personas. Porque la curiosidad insaciable podría ser el arma secreta para proyectar a su equipo, además de establecer un nuevo hito (medalla) en el desarrollo de su carrera como líder. Sabemos que al ritmo frenético en el que vivimos, pendientes de los mails y los Whatsapp, estamos como en una carrera alocada en la cual no tenemos demasiado espacio para la reflexión, menos aún pareciera para la curiosidad. Pero ésta juega un papel más importante del que pueda suponerse.

¿Líderes curiosos?

Nuestra imagen de hoy ilustra el equilibrio por el que es reconocido el pastor alemán, especialmente en la protección de niños pequeños. Por algo, las fuerzas de seguridad de todos los países del mundo, han elegido esta raza de perros para ser la extensión de la mano policial en la persecución del delito.

Cuando una persona es considerada como emocional y mentalmente fuerte, significa que sabe gestionar de manera razonable los momentos en que las circunstancias no le son propicias, sea en el plano personal o laboral. Pero cuando a la persona que estamos teniendo como referencia, le agregamos el “poder” e “influencia” que tiene como líder en esa organización, entonces nos estamos refiriendo a uno de los aspectos centrales del liderazgo, que podemos categorizar con expresiones tales como “jamás se echa atrás por más difíciles que le vengan dadas”, o también “es difícil que el estrés le haga mella en sus decisiones”, o también “mientras la mayoría se desmorona él no cede un milímetro ante la adversidad”.

¿Se siente Ud. mental y emocionalmente fuerte?

Hemos sostendido siempre desde esta tribuna, que los líderes se hacen y no nacen. Además, que el liderazgo efectivo requiere de un gran entrenamiento y formación en liderazgo, lo que rompe con aquel tópico del pasado que sólo nacían algunos pocos privilegiados con la capacidad de liderar.

Tampoco vamos a negar, que la inteligencia y el talento son dones naturales que no se reparten a todos por igual, por lo que no cabe duda, que las condiciones naturales de algunas personas, por ejemplo para tener habilidades directivas, llegan a ser como el deportista de élite que tiene una destreza natural para el deporte que practica. Pero en todo caso, nuestra responsabilidad como formadores y contribuidores a la doctrina del liderazgo, nos hace profundizar un poco en esta cuestión y no vemos mejor aspecto que tratar el del pensamiento.

The magic of thinking big (La magia de pensar a lo grande)

La imagen de hembra lobo y sus cachorros, nos ilustra sobre el alcance del significado de la palabra líder en el reino animal, para poder apreciar mejor cuál debe ser la naturaleza del buen liderazgo humano. Que no quepa duda, que el liderazgo en general, se trata de ejercer el poder que se tiene. La cuestión es que en la modera concepción del liderazgo, éste poder ha quedado muy reducido a la esfera del conocimiento y la inteligencia, especialmente la colectiva, ya que los equipos de trabajo cuentan como soporte fundamental del líder. Ya ningún líder que se precie pueda considerarse a sí mismo un “lobo solitario”.

Cada vez que se habla de que una persona es experta en determinada especialidad, se le atribuye todo el conocimiento e innovación constante en dicha materia. Pero la pregunta es: ¿puede un líder ser experto en todo o por el contario se nutre de otros expertos en su equipo? Tanto que el líder lo sea de una gran corporación multinacional o de una Pyme, el criterio a aplicar es el mismo: lo que prevalece es saber rodearse de los mejores, conformar buenos equipos de trabajo y preocuparse en la formación y capacitación de su gente.

Líderes generalistas vs. especialistas

¡Qué es lo que está ocurriendo en los trabajos en general, para que cada vez haya más autores que estudien y escriban desde la felicidad en el trabajo, hasta la imposibilidad de cumplir con las tareas que tenemos programadas en nuestra agenda diaria! No está ocurriendo nada que no sepamos ya: la gran revolución en los métodos y procedimientos en los trabajos y estructuras de las organizaciones, como consecuencia de las NT’s, amén del terrible impacto que también tienen (para lo bueno y lo malo), las redes sociales.

La cuestión es, que si todo esto lo sabemos, lo leemos a diario y debatimos constantemente, ¿cuál puede ser la novedad entonces? Lo novedoso –si algo queda de novedad con la invasión diaria que tenemos de toda forma de innovación tecnológica-, es cómo reaccionamos frente a todo este mundo digital, diverso y complejo. Esta es la cuestión que algunos colegas están abordando y que nosotros entendemos, como enfoques necesariamente humanistas que hacen falta no sólo considerar, sino incorporar en la filosofía de las organizaciones.

¿Felicidad en el trabajo? No se preocupe en exceso

Una de las herramientas fundamentales del líder efectivo, es sin duda, la palabra. Pero no sólo el contenido de la misma (semiótico), sino el uso o mal uso de la misma (semántica). Cada vez que se establece una conversación entre dos o más personas, con frecuencia se utilizan palabras o expresiones que en realidad no se quieren decir, o cuyo significado no es el que habitualmente se le reconoce. Por aquello de lo políticamente correcto, las palabras y las formas de comunicarlas se suavizan, aunque lo que en realidad significan antes o después aflorará.

El líder efectivo utiliza atajos para ir al grano, no da rodeos por caminos secundarios. La experiencia demostrada por los grandes líderes, tanto organizacionales como políticos, es que siempre han utilizado las palabras en el sentido que tienen. Podían incluso abusar de la ironía, como le gustaba a Winston Churchill, pero no prescindía jamás del significado original de cada palabra.

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Sabemos que el día tiene 24 hrs. y el año 365 días, pero lo que nunca es un dato cierto, es cuántas horas de las 24 que disponemos diariamente durante 7 días a la semana, se nos van de la mano y de nuestras vidas, justamente por un mal hábito en el consumo de nuestro tiempo.

Hemos sostenido en reiteradas ocasiones, que los malos hábitos hay que erradicarlos como sea, para lo cual nunca están de más los consejos de expertos que, por ejemplo en el caso de muchos psicoterapeutas y coachs ejecutivos, asisten a sus pacientes y clientes con cargos de responsabilidad en diferentes tipos de organizaciones. Es frecuente, que de todos los problemas que les son planteados a este tipo de profesionales, el mal uso del tiempo y estar atrapado en algunos hábitos que no se pueden quitar de encima muchísimas personas, son las consultas profesionales que más abundan.

¿Es Ud. un profesional 24/7?
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