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Nuestra foto de portada nos muestra una escena de la película “Patch Adams” (1998) de Tom Shadyac, basada en la historia real del médico que lleva el mismo nombre y que interpreta magistralmente Robin Williams, que revolucionó a la comunidad científica aplicando terapias que consistían en hacer reír, dándoles todo el cariño y afecto a los pacientes enfermos de cáncer. Con dulzura y amor hacia los enfermos, Patch Adams demostró tener un carácter propio de los grandes líderes.

¿Cuál es la razón por la que hemos perdido el carácter en el liderazgo?
En nuestra foto de portada observamos dos ejemplares machos de lobo de las estepas rusas logrando mediante el aullido, una finalidad que puede ser comunicativa, emotiva o social. Menos mal que el liderazgo moderno no requiere de estas prácticas de los bosques fríos, pero en cuanto entremos en materia podrán observar que se convierte en pieza clave del liderazgo la comunicación efectiva como lo es para los solitarios habitantes de la estepa.
El aullido de los buenos líderes

Nuestra foto de portada corresponde según la crítica y de manera unánime, al más grande tenor del siglo XX, Luciano Pavarotti (1935-2007), que como otros grandes líderes de la música y la cultura en general, han generado millones de admiradores y seguidores en todo el mundo. Porque el buen liderazgo se puede ejercer en cualquier campo de actividad humana. La característica común de los grandes líderes en todos los tiempos de la historia, es que dejaron su impronta y con el paso del tiempo, la convirtieron en un legado imperecedero.

En la foto que intercalamos en el texto, es la entrada a la Universidad Carnegie Mellon, de Pisttsburgh, Pensilvania, Estados Unidos, uno de los centros más avanzados en el estudio de los sistemas, informática y robótica del mundo. El contraste entre las dos imágenes es evidente: no todo el mundo nace “Pavarotti” y la importancia que han tenido a partir de la década de los años 60 del siglo XX, lasescuelas de negocios en el crecimiento y desarrollo de las organizaciones, está fuera de toda duda. En ellas junto a organizaciones punteras, se ha labrado el liderazgo y Management actual.

¿Se puede aprender liderazgo en una escuela de negocios?

Nuestra foto de portada nos muestra una de las innumerables actuaciones que la historia del teatro ha realizado de “La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca” del inmortal y universal William Shakespeare, que acuñara como frase para todos los tiempos “Ser o no ser…esa es la cuestión”. Porque si algo ha demostrado nuestra evolución como especie, es la preocupación constante por desvelar quienes somos y qué queremos ser.

No vayan a pensar nuestras lectoras/es que la filosofía que encierra el teatro clásico inglés de Shakespeare con estas tribulaciones sobre ser o no ser, que están alejadas de la realidad práctica de la vida en las organizaciones, especialmente los momentos claves de decisión en que nuestros jóvenes deben hacer elecciones y buscar su mañana.

Esta frase-sentencia “¡Serás lo que debas ser o no serás nada!”siempre ha sido atribuida a más de un personaje de la historia, pero lo cierto es que “calza” perfectamente con cualquiera de los grandes líderes que en la política o en las organizaciones estudiamos cuando analizamos diferentes tipos de liderazgo.

¡Serás lo que debas ser o no serás nada!

El liderazgo como cualquier otro campo del conocimiento, está expuesto a los vaivenes que el mercado actual y la sociedad en su conjunto producen, sin lugar a dudas como consecuencia de la poderosa y acelerada transformación tecnológica a que organizaciones, personas y países se ven expuestos constantemente.

Por tanto, aquellos dirigentes que piensan (crea que los hay) que este debate de los últimos años en materia de liderazgo, es una moda en vez de una auténtica evolución, están equivocados. Pero ocurrirá también que quién desde las organizaciones o en el ámbito público, especialmente el político, entienda que hay que aferrarse a estos cambios en el liderazgo pero no está convencido de ello, seguramente que fracasará en el intento de convencer a los demás de que hay nuevas formas de dirección, porque no tendrá la suficiente fuerza moral (probablemente tampoco toda la capacidad técnica) para “contagiar” al resto de su gente de las nuevas formas que deben imperar en un liderazgo activo.

Un liderazgo de conexión

Nuestra foto de portada de un hombre practicando footing, encaja perfectamente (siempre que no se exagere) en las promesas que nos hacemos cada vez que cambiamos el calendario porque hemos cerrado un año y miramos esa fecha “meta-objetivo” que corresponde a los primeros días de enero una vez pasadas las celebraciones.

Tenemos cierta tendencia en la misma noche vieja e incluso los primeros días subsiguientes, a poner nuestra mente en positivo y hacer una especie de agenda de “compromisos” personales (con nosotros mismos), tales como reiniciar la práctica de ir a correr tres veces por semana, una dieta equilibrada, terminar con un curso online que nos trae de cabeza y un largo etcétera.

Cambiar ciertos hábitos en el inicio de 2016

La elección de la foto que preside hoy nuestro artículo, corresponde a la península de Kenai, Alaska, que es uno de los tantos paraísos perdidos que afortunadamente quedan en la tierra. Desde esta tribuna creemos que debe ser un llamado a los líderes mundiales de lo que está en juego en nuestro planeta si no se toman en serio los tres problemas capitales de nuestra civilización: el cambio climático, las guerras y la pobreza.

No somos tan ingenuos los autores que contribuimos semana tras semana a este Blog, en pensar que por hacer este tipo de llamamientos a la Comunidad Internacional, se nos pueda hacer caso. Pero los tiempos están cambiando, hay una movilización ciudadana muy importante gracias a las redes sociales e Internet, que prácticamente en tiempo real los ciudadanos tienen la posibilidad no sólo de informarse, sino de recibir diversas fuentes de información, sea de testigos directos, como de opiniones, debates, comentarios, etc. que se hacen sobre cualquier tema que se convierta en noticia.

Los retos visibles del liderazgo para 2016 (Lección 6)

En nuestra foto de portada, una indudable maravilla de la naturaleza, como es el lago Silvaplana, ideal para tomarse un tiempo de descanso y reflexión, que se encuentra en la parte superior del valle de Engadina en el Cantón de los Grisones (Suiza) a una altitud de 1.800 metros, tomando su nombre del pueblo de Silvaplana.

Pero el alcance de nuestra aportación de hoy, no significa que para desconectar tengamos que estar disfrutando de alguna otra espectacularidad que la naturaleza nos brinda, sino que podemos hacerlo en pleno horario de trabajo e incluso en la oficina. Aquella frase de que “sea un buen líder y sepa desconectar” no es una “sentencia” especialmente elegida en un curso de coaching ejecutivo, sino que en la tremenda e imparable evolución de la doctrina del liderazgo actual, va tomando cuerpo y está ayudando a mentalizar a los directivos de la importancia de saber regular la energía mental tanto de ellos como de su gente, para no llegar a esos momentos de “atasco” en el que se “mueren las ideas” o no se encuentran salidas para un problema al que la organización se enfrenta.

Desconectar mentalmente impulsa las ideas y la creatividad (Lección 5)
Química humana del liderazgo transformacional (Lección 4)

Nuestra foto de portada nos muestra una serie de tubos de ensayo en un laboratorio químico, con diversos componentes, como son los que analizamos hoy en nuestra “química” particular en el estudio de liderazgo transformacional vs. el transaccional.

El paralelismo entre las sustancias que conforman una determinada “reacción química” con las que se obtienen en la combinación de determinados valores y principios de actuación en materia de liderazgo, es indudable, porque también se producen “reacciones humanas” que estarán enmarcadas en el ámbito de las relaciones sociales, empresariales, laborales, etc. El liderazgo tiene por objetivo que dichas “reacciones” se produzcan dentro de un comportamiento razonable y constructivo.

Nuestra foto de portada de hoy, representa el máximo espíritu de liderazgo deportivo en la figura de Michael Fred Phelps II (1985), nadador estadounidense que es el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos, con un total de 22 medallas, de las cuales 18 son de oro.

En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, tras ganar ocho medallas de oro, Phelps se consagró como el máximo medallista de oro en una sola edición de los juegos. Después de Pekín, creó la Fundación Michael Phelps, con el objetivo del desarrollo de la natación y promoviendo estilos de vida saludables.

Como siempre ocurre con los grandes líderes deportistas, el estilo de vida y conductas saludables son las que transmiten a través de escuelas de tenis, de natación, etc.

A por el oro olímpico en el liderazgo (Lección 3)
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